Medio ambiente
Hallan contaminación química en 28 áreas importantes para aves en España
- Según un estudio de SEO/BirdLife
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La contaminación química ambiental está extendida en las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA, por sus siglas en inglés) de España, puesto que ha sido detectada en las 28 zonas analizadas por SEO/BirdLife.
Esta organización presentó este miércoles en una rueda de prensa en Madrid el ‘II Informe de la Contaminación Difusa en Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad’, después de que en 2021 viera la luz la primera edición.
La contaminación difusa procede de una fuente no puntual que abarca amplias superficies y cuyo control y detección suele ser muy difícil. Los contaminantes químicos llegan al medio natural por actividades humanas.
Entre las principales fuentes de contaminación figuran la aplicación de pesticidas en áreas agrícolas, el vertido de efluentes de depuradoras e industriales hacia los ríos y residuos varios arrojados en el entorno natural.
ABANDONO
Ese tipo de contaminación se produce por el abandono y la gestión inadecuada de residuos de todo tipo, a diferencia de las situadas en puntos concretos, como la chimenea de una central térmica de carbón o una tubería industrial que vierte aguas sin depurar al medio ambiente.
El trabajo fue llevado a cabo por técnicos de SEO/BirdLife en colaboración con el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Idaea-CSIC).
La recogida de muestras se realizó entre abril y junio de 2024 en 28 IBA representativas de distintos ecosistemas y distribuidas a lo largo de la geografía española, donde se recogieron agua, suelos y sedimentos para ser examinados.
Las sustancias analizadas incluyen fármacos, compuestos perfluorados (PFAS, también denominados ‘químicos para siempre’) y pesticidas.
CONTAMINACIÓN GENERALIZADA
El informe confirma la presencia generalizada de contaminantes en todas las áreas analizadas. Destacan los fármacos y compuestos de estilo de vida, cuya distribución está vinculada principalmente a núcleos urbanos y vertidos de depuradoras, y los PFAS, especialmente acumulados en suelos y sedimentos.
Los pesticidas, aunque detectados sobre todo a niveles traza, presentan concentraciones elevadas en determinadas zonas agrícolas.
“Urge un cambio de modelo donde la responsabilidad, la eficiencia, la sostenibilidad y el respeto por nuestro patrimonio natural se impongan para la subsistencia de las generaciones actuales y futuras”, destacó Asunción Ruiz, directora de SEO/BirdLife.
Ruiz añadió: “Nuestra manera de consumir tiene un impacto directo sobre el medio ambiente y la biodiversidad. Asimismo, hacemos un llamamiento claro y firme a las empresas para que asuman su responsabilidad en la producción sostenible. Solo un compromiso real y efectivo desde la industria con procesos responsables podrá contribuir a frenar esta problemática ambiental”.
(SERVIMEDIA)
03 Dic 2025
MGR/clc


