Hematología

Los hematólogos reivindican que la edad no determine por sí sola el tratamiento de los pacientes mayores

MADRID
SERVIMEDIA

La edad cronológica no debe ser el único criterio para decidir qué tratamiento puede recibir una persona con una enfermedad de la sangre, ya que el envejecimiento de la población y el aumento de la supervivencia hacen necesario valorar también la fragilidad, las enfermedades asociadas y el grado de autonomía de cada paciente. Este es uno de los mensajes que se destacan en el LXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y el XLII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), #Hemato2026 celebrado en Bilbao.

El encuentro aborda también los avances en el diagnóstico y tratamiento de las anemias hemolíticas autoinmunes y los nuevos desafíos de la seguridad transfusional. Estos tres ámbitos reflejan la importancia de avanzar hacia una atención más personalizada, segura y de calidad.

Cristina Barrenetxea, vicepresidenta del Grupo Español de Hematogeriatría (Geheg) de la SEHH y hematóloga del Hospital Universitario Basurto (Bilbao) explicó que “la mediana de edad al diagnóstico del mieloma múltiple es de 69 años, y que entre el 35% y el 40% de los pacientes tiene más de 75 años. En el conjunto de los linfomas, la edad media de diagnóstico ronda los 65 años, mientras que en las leucemias agudas se sitúa entre los 65 y los 69 años. La mayor esperanza de vida y la mejora de las herramientas diagnósticas contribuyen a este escenario”.

Los pacientes mayores pueden presentar otras enfermedades, limitaciones funcionales y mayor riesgo de toxicidad, pero esas circunstancias deben evaluarse individualmente. Como subrayó la especialista, “la edad cronológica solo es un número” y no debería determinar por sí sola la decisión de tratar o no tratar. Herramientas como la escala GAH permiten incorporar a la valoración hematológica la situación física y social, el estado nutricional y anímico, las comorbilidades y la polifarmacia. Además de orientar las decisiones terapéuticas, ayudan a detectar aspectos modificables mediante ejercicio, apoyo nutricional o revisión de la medicación.

La atención tampoco termina con la remisión de la enfermedad. El seguimiento de posibles complicaciones cardiovasculares, segundas neoplasias y otras consecuencias a largo plazo adquiere importancia en pacientes que sobreviven durante muchos años. “El objetivo es preservar, además del control de la enfermedad, la calidad de vida y la autonomía”, añadió.

DIAGNÓSTICO PRECISO

Las anemias hemolíticas autoinmunes (AHAI) son un grupo de enfermedades en las que el sistema inmunitario ataca por error a los glóbulos rojos y provoca su destrucción. Montserrat López Rubio, del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, repasó los avances en su diagnóstico y tratamiento. Se estima que cada año se producen entre uno y dos casos nuevos por cada 100.000 habitantes, aunque España todavía carece de datos nacionales sólidos y actualizados sobre el número de personas que conviven con estas enfermedades.

Identificar el tipo de anemia es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado. Las dos formas principales se denominan “por anticuerpos calientes” y “por anticuerpos fríos”, según la temperatura a la que estos actúan contra los glóbulos rojos. Para diferenciarlas, se realizan pruebas de laboratorio y se estudia si existen otras enfermedades asociadas.

Aunque existen tratamientos para ambas formas, todavía hay necesidades sin cubrir. “Las opciones son más limitadas para los pacientes que no responden al tratamiento, presentan recaídas o debutan con cuadros de especial gravedad”, señaló López Rubio.

En estas situaciones, uno de los principales retos es frenar rápidamente la destrucción de los glóbulos rojos. Entre los avances destaca una nueva terapia dirigida para la enfermedad por crioaglutininas, una de las formas de anemia por anticuerpos fríos. Este tratamiento bloquea un mecanismo del sistema inmunitario que interviene en la destrucción de los glóbulos rojos. También se investigan otras opciones que actúan sobre las células que producen los anticuerpos responsables de la enfermedad o sobre los procesos que favorecen el daño. Estos avances abren nuevas posibilidades para adaptar el tratamiento a cada paciente. La especialista subrayó la “importancia de los estudios clínicos para comprobar la eficacia y la seguridad de las nuevas terapias, con el objetivo de mejorar el control de la enfermedad y reducir los efectos adversos”.

MEDICINA TRANSFUSIONAL

Cristina Arbona, directora del Centro de Transfusión de la Comunidad Valenciana, adviertió de que “la seguridad de la sangre ha mejorado extraordinariamente, aunque los agentes infecciosos emergentes obligan a mantener una vigilancia activa. Entre ellos destacan los arbovirus, como el virus del Nilo Occidental, el dengue, el zika y el chikungunya, cuya expansión geográfica está vinculada, entre otros factores, a los cambios en la distribución de sus vectores”.

La prevención combina vigilancia epidemiológica y hemovigilancia, selección de donantes, pruebas moleculares de detección de infecciones y tecnologías de reducción de patógenos. También deben contemplarse los riesgos relacionados con viajes y movilidad internacional, como la enfermedad de Chagas o la malaria.

En agosto de 2027 comenzará la aplicación general del Reglamento europeo sobre sustancias de origen humano (SoHO), que establece un marco común para sangre, tejidos y células, entre otras sustancias. La norma refuerza la protección de donantes y receptores, los sistemas de calidad, la vigilancia y la trazabilidad a lo largo de todo el proceso.

Para Arbona, los centros españoles parten de sistemas de calidad consolidados. El desafío principal no es crearlos desde cero, sino armonizarlos, mejorar la interoperabilidad de los datos y coordinar la notificación de incidencias entre centros y autoridades. La digitalización también permitirá optimizar los inventarios y anticipar necesidades asistenciales, manteniendo el criterio de los profesionales como elemento esencial de la seguridad transfusional.

Por cuarto año consecutivo, la SEHH y la SETH, junto con BeOne Medicines, han querido rendir homenaje a los profesionales de la hematología con una acción especial de bienvenida a #Hemato2026. En esta ocasión, el cielo de Bilbao se convirtió en el escenario de un reconocimiento muy especial: multitud de drones iluminaron el entorno del Museo Guggenheim formando figuras vinculadas a la ciudad, la ciencia y el acompañamiento de las personas, hasta culminar con un mensaje que ya se ha convertido en tradición: "¡Orgullosos de nuestros hematólogos!".

Un homenaje a los profesionales que, con su dedicación, compromiso y vocación, trabajan cada día para avanzar en el conocimiento de las enfermedades de la sangre y mejorar la vida de los pacientes. La iniciativa, que da continuidad a las desarrolladas en anteriores ediciones del Congreso, pone en valor la excelencia asistencial e investigadora de la hematología española y el papel de quienes, detrás de cada avance científico, sitúan siempre a las personas en el centro, explicaron.

(SERVIMEDIA)
23 Oct 2026
s/clc