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Hipoteca inversa, una alternativa real para la jubilación
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Conforme sube el coste de la vida y la población se vuelve más longeva, no son pocos los jubilados que revisan cómo sacar más partido a su patrimonio. Para la mayoría de hogares, la vivienda se ha convertido en el principal activo y, con ella, la posibilidad de obtener liquidez sin vender. Esta es la razón por la que productos como la hipoteca inversa han ganado protagonismo desde el comienzo de la crisis de la vivienda, según indican expertos en tasaciones, valoraciones y consultoría.
Ante la pregunta: "¿La hipoteca inversa es la mejor solución financiera para tu jubilación?", señalan que el principal atractivo de este modelo es la posibilidad de transformar un bien inmueble en liquidez sin perder la propiedad. Este punto la diferencia de figuras como la venta de la nuda propiedad o la venta directa de la vivienda, que obliga renunciar a un activo que, para muchos, conlleva años de esfuerzo y seguridad emocional.
La hipoteca inversa permite recibir una cantidad en forma de renta mensual, disposición única o combinada. Ese margen de flexibilidad permite ajustar el producto a la situación del propietario, por ejemplo, si prefiere percibir un refuerzo mensual estable o un ingreso inicial más elevado que alivie gastos puntuales o deudas contraídas con terceros. Asimismo, el beneficiario mantiene el uso de la vivienda durante toda su vida, algo que no siempre garantizan otras alternativas destinadas a liberar patrimonio.
Otro aspecto que suele pesar en su favor es la forma en la que se ejecuta la deuda. Los herederos conservan la posibilidad de quedarse con la vivienda amortizando lo pendiente; si no desean asumirla, pueden entregar el inmueble sin responder con su propio patrimonio. Esa limitación de responsabilidad introduce cierta tranquilidad en decisiones que, a menudo, se ven atravesadas por emociones familiares.
Frente a seguros de renta vitalicia o planes privados, la hipoteca inversa no exige haber contribuido durante décadas a un producto financiero. La vivienda funciona como garantía para obtener ingresos de forma recurrente, incluso cuando no se ha podido construir un colchón de ahorro suficientemente amplio.
La utilidad del producto depende en gran medida de la situación personal. Suele estar destinado a mayores de 65 años que quieren seguir viviendo en su casa y necesitan liquidez para complementar la pensión. También funciona cuando no existe intención de vender la vivienda de manera inmediata y se prefiere una solución que no obligue a asumir cambios drásticos.
En cambio, puede no ser la mejor vía para personas que prevén mudarse a medio plazo, cuentan con otras inversiones que pueden aportar rentabilidad o desean transmitir la vivienda a los herederos sin cargas. También conviene estudiar otras alternativas si se prevé cubrir gastos asociados a cuidados de larga duración, ya que existen productos destinados a este tipo de situaciones.
Antes de tomar cualquier decisión, aconsejan valorar la situación económica, los planes de futuro y las implicaciones familiares antes de dar un paso que, aunque reversible en cierta medida, marca la gestión del patrimonio durante los últimos años de vida.
(SERVIMEDIA)
26 Ene 2026
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