Paleoantropología

Huesos en tres cuevas de Granada revelan episodios de canibalismo, violencia y rituales de hace 7.000 años

Madrid
SERVIMEDIA

El análisis de cerca de un millar de restos humanos hallados en tres cuevas de Granada ha permitido reconstruir episodios de canibalismo ocurridos hace entre 7.000 y 5.800 años y ha revelado que estas prácticas estuvieron vinculadas a contextos muy diferentes, desde posibles actos de violencia colectiva hasta rituales funerarios y ceremoniales.

La investigación, dada a conocer este lunes y publicada en el 'Journal of Archaeological Science' fue desarrollada por un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Revisó restos procedentes de las cuevas de Malalmuerzo (Moclín), Carigüela (Píñar) y Majolicas (Alfacar), tres yacimientos granadinos que desde hace más de medio siglo "constituyen una referencia" para el estudio del canibalismo prehistórico en la península ibérica, según los antropólogos.

Los científicos aplicaron nuevas dataciones por radiocarbono, análisis tafonómicos, técnicas estadísticas y herramientas de aprendizaje automático para estudiar marcas de corte, fracturas, golpes y huellas de dientes presentes en los huesos. El objetivo era determinar cuándo se produjeron estos episodios y si las alteraciones observadas fueron consecuencia de procesos naturales o de acciones humanas, detalló el CSIC.

Los resultados mostraron que no existió un único modelo de canibalismo durante el Neolítico. Por el contrario, las prácticas se repitieron en distintos momentos y respondieron a motivaciones diversas. "No es posible hablar de un único canibalismo neolítico", explicó el investigador del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) Antonio Rodríguez-Hidalgo, quien subrayó que "evidencias arqueológicas aparentemente similares pueden esconder realidades sociales muy diferentes".

En la cueva de Malalmuerzo, los investigadores identificaron indicios compatibles con un episodio de violencia colectiva ocurrido alrededor del año 5000 antes de nuestra era. Los restos presentan fracturas asociadas a muertes violentas y corresponden a individuos de distintas edades, lo que apunta a la posible eliminación de un grupo humano cuyos cuerpos fueron posteriormente consumidos.

La cueva de Carigüela, por su parte, ofrece evidencias de episodios repetidos a lo largo de diferentes momentos del Neolítico. Entre los hallazgos más llamativos figuran varios cráneos modificados para su uso como recipientes, conocidos como 'cráneos copa', lo que sugiere prácticas complejas relacionadas con el tratamiento de los muertos.

En Majolicas, el episodio más reciente de los analizados, datado hacia el 3800 a.C., parece estar relacionado con prácticas rituales. Los investigadores encontraron huesos teñidos con pigmentos rojos, probablemente cinabrio, un mineral habitualmente asociado a ceremonias funerarias y contextos simbólicos.

Según los autores, el estudio sitúa los hallazgos granadinos dentro de un patrón observado también en otras regiones europeas, donde el canibalismo aparece de forma recurrente durante el Neolítico, aunque asociado a circunstancias sociales y culturales diferentes.

El trabajo fue coliderado por investigadores del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. En el trabajo también participaron la Universitat Rovira i Virgili, la Universidad de Viena (Austria), la Fundação Museu do Homem Americano (Brasil), el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Argentina) y la Universidad de Granada.

(SERVIMEDIA)
07 Sep 2026
EDU/clc