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IKEA relanza por su 30 aniversario su icónica bolsa FRAKTA, uno de sus productos más vendidos

MADRID
SERVIMEDIA

IKEA anunció que relanza su icónica bolsa FRAKTA por su 30 aniversario, uno de sus productos más vendidos, dejando intacto su diseño original, aunque evoluciona incorporando mejoras en sus materiales y proceso de fabricación, con un mínimo de un 90% de material reciclado; conservando el diseño, la funcionalidad y el precio "asequible" que la han acompañado desde sus inicios.

Desde hoy estará a la venta las dos versiones con diferentes tamaños en todas las tiendas a nivel mundial con el mismo precio. Según IKEA, desde su lanzamiento en 1996, FRAKTA, cuyo nombre significa transportar en sueco, ha trascendido su función original "para convertirse en un objeto habitual dentro y fuera de los hogares. Su popularidad se refleja en las cifras: cada año se venden más de 44 millones de unidades en todo el mundo y, en España, las ventas acumuladas alcanzan los 9,6 millones de bolsas desde 2018".

La historia de FRAKTA comenzó incluso antes de que apareciera su reconocible versión azul. A mediados de los años ochenta, Ingvar Kamprad, fundador de IKEA, y su ayudante Sten Lundén detectaron un problema en las tiendas: muchos clientes tenían dificultades para transportar los artículos pequeños hasta las cajas y, en ocasiones, acababan dejando parte de sus compras por el camino.

La inspiración llegó durante un viaje a Taiwán, donde descubrieron las grandes bolsas utilizadas para transportar arroz. Su resistencia les dio una idea y, para ponerla a prueba, llegaron a pedir a una mujer de 50 kilos que se introdujera en una de ellas y comprobar así cuánto peso podía soportar.

Tres décadas después de su lanzamiento, FRAKTA mantiene su característico color azul y su capacidad para transportar hasta 25 kg, pero evoluciona en sus materiales. Las nuevas bolsas, disponibles en capacidades de 36 y 71 litros, están fabricadas con un mínimo del 90 % de material reciclado, del cual al menos un 70 % procede de residuos de envases de las industrias alimentaria y del plástico. La composición incluye también una pequeña cantidad de pigmento azul para conservar su color icónico y una proporción mínima de polipropileno virgen que garantiza su resistencia.

Esta renovación también implica cambios en el proceso de fabricación. Tanto el cuerpo como las asas están elaborados a partir de polipropileno (PP), lo que simplifica el reciclaje y optimiza el uso de los recursos. Además, IKEA ha incorporado un sistema de producción completamente automatizado en el que las asas se fusionan directamente con el material mediante calor, en lugar de coserse como en las versiones anteriores. Asimismo, los recortes y restos generados durante la fabricación se recogen y se reincorporan al proceso para producir nuevas bolsas, reduciendo el desperdicio de material.

“Queríamos aumentar la proporción de material reciclado sin comprometer lo que hace única a FRAKTA: su funcionalidad, sencillez, diseño distintivo y precio bajo. Aunque la bolsa parezca la misma, ha cambiado mucho más de lo que se ve a simple vista”, explicó Julia Rosenberg, responsable de desarrollo de producto de la nueva FRAKTA en IKEA en Suecia.

Desde 2017, los desarrolladores de producto, ingenieros y proveedores de IKEA han trabajado conjuntamente para aumentar el uso de materiales reciclados sin perder las cualidades que han convertido a la bolsa FRAKTA en un icono. “Alcanzar una elevada proporción de material reciclado en la bolsa FRAKTA supuso superar importantes retos técnicos. El polipropileno reciclado requiere un procesamiento y un control de calidad adicionales, por lo que rediseñar la bolsa FRAKTA para utilizar un solo material implicó replantearse los elementos clave de la bolsa sin comprometer la resistencia ni la asequibilidad”, señaló Jakub Brat, responsable de Ingeniería de IKEA en Suecia.

Los hermanos Marianne y Knut Hagberg, diseñadores de IKEA, fueron los encargados de dar forma al producto. Sin embargo, las primeras bolsas no eran azules, sino amarillas. En 1989, IKEA probó estas bolsas amarillas en su tienda de Hamburgo, Alemania, pero surgió un inconveniente: los empleados no podían distinguir cuáles pertenecían a la tienda y cuáles habían comprado los clientes, así que introdujeron dos colores, las amarillas para tienda y las azules para compra.

Con los años, su diseño ha inspirado colaboraciones con diversos diseñadores como los daneses Mette y Rolf Hay, que en 2017 reinterpretaron FRAKTA para la colección YPPERLIG. En año 2019, Virgil Abloh, presentó su propia versión en la colección MARKERAD, y en ese mismo año, Craig Redman diseñó FÖRNYAD, inspirada en Darcel Disappoints, el icónico personaje ilustrado por el diseñador australiano. Por último, STORSTOMMA, adornada con el arcoíris como símbolo y apoyo al colectivo LGBTI+, destina sus beneficios a financiar iniciativas de la Federación Estatal LGTBI+.

(SERVIMEDIA)
13 Oct 2026
s/gja