Geociencia
El Instituto de Geociencias explica qué son las “riadas volcánicas” capaces de matar millares de personas a 50 kilómetros de un volcán
- Las recientes barrancadas de Nepal ponen el foco en otro fenómeno extremo: las avalanchas de barro volcánico llamadas lahares
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El Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC/UCM) divulgó este jueves de forma gráfica en redes sociales qué son los lahares, unas corrientes de agua, barro, cenizas y rocas volcánicas capaces de desplazarse decenas de kilómetros a gran velocidad y provocar catástrofes muy lejos del volcán que las origina.
Los investigadores recordaron que uno de estos fenómenos causó entre 23.000 y 25.000 muertos en la localidad colombiana de Armero en 1985, situada a más de 50 kilómetros del Nevado del Ruiz.
Este centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) tomó como referencia las recientes avalanchas de agua y lodo registradas en Nepal para divulgar este "riesgo natural poco conocido". Aunque precisó que la tragedia nepalí tuvo un origen distinto, relacionado con el colapso de una masa glaciar, señaló que ambos fenómenos comparten su enorme capacidad destructiva.
Según el IGEO, cuando se habla de peligros volcánicos la atención suele centrarse en la lava, las cenizas o las explosiones, pero existen otros fenómenos igualmente devastadores. Entre ellos figuran los lahares, definidos como "corrientes de agua mezclada con cenizas, barro, arena y fragmentos de roca volcánica que descienden rápidamente por las laderas de un volcán y pueden comportarse como auténticas riadas".
Los expertos explicaron que el agua que alimenta estas corrientes puede proceder del deshielo de nieve y hielo durante una erupción, de lluvias intensas o de la movilización de depósitos volcánicos acumulados con anterioridad y todavía no consolidados.
Una de sus principales características es que el peligro no queda limitado al entorno inmediato del volcán. Los lahares suelen encauzarse por valles y cauces fluviales, lo que les permite recorrer grandes distancias y arrasar infraestructuras, viviendas y poblaciones situadas muy lejos del foco inicial.
El ejemplo más conocido ocurrió el 13 de noviembre de 1985 en el entorno del volcán Nevado del Ruiz (Colombia). La erupción provocó el deshielo parcial de la nieve y el hielo que cubrían la cumbre y desencadenó enormes lahares. Uno de ellos descendió por el valle del río Lagunillas hasta alcanzar la ciudad de Armero, que quedó prácticamente destruida. "La catástrofe causó entre 23.000 y 25.000 fallecidos y se convirtió en una de las peores tragedias volcánicas del siglo XX", recordó el IGEO.
MAPAS DE PELIGROSIDAD ESENCIALES
Los investigadores subrayaron que la tragedia colombiana puso de manifiesto que el riesgo volcánico puede extenderse mucho más allá del propio edificio volcánico, por lo que "consideran esenciales los mapas de peligrosidad, la vigilancia científica permanente y los sistemas de alerta temprana y evacuación de la población".
La explicación del IGEO coincide con la atención internacional generada por las inundaciones repentinas registradas en Nepal tras el colapso de una masa glaciar cerca de la frontera con China. Según los últimos balances, la catástrofe provocó más de un millar de muertos y miles de desaparecidos, además de graves daños en infraestructuras y poblaciones situadas aguas abajo.
(SERVIMEDIA)
03 Sep 2026
EDU/mjg


