Inversión
La inversión pública y privada en España creció un 5,1% en 2025, con 347.000 millones
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La inversión bruta total en España, que incluye tanto la pública como la privada, creció un 5,1% en 2025, hasta los 347.000 millones de euros, y acumuló cinco años consecutivos de crecimiento tras la pandemia. A pesar de este repunte, sigue por debajo de los máximos alcanzados en 2007.
Así se desprende del informe ‘El stock de capital en España y sus comunidades autónomas (1995-2025). Los desastres naturales y la medición del stock de capital’, publicado este martes por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).
La inversión pública representó un 10,7% del total de la inversión de 2025 y registró un aumento del 9,1% ese año, impulsada por los fondos europeos. Desde 2019, acumuló un incremento del 56%.
La inversión privada también siguió esa tendencia ascendente y aumentó un 4,6% en 2025. De esta forma, se situó un 8,6% por encima del nivel registrado en 2019.
A pesar de la llegada de las ayudas europeas, enfocadas en potenciar las transiciones verde y digital, la inversión en infraestructuras de uso público ha perdido peso en la inversión pública. En 2009, la inversión total en estas infraestructuras representaba el 61% de la inversión pública total, pero en 2025 no llegó a alcanzar el 38%, y se mantiene estancado desde la pandemia.
Además, en términos reales, los volúmenes de inversión en infraestructuras de uso público son un 25% inferiores a los de 2000 y se sitúan un 60% por debajo del máximo de 2009.
Fundación BBVA e IVIE avisaron de que “la debilidad de la inversión en infraestructuras coincide con un periodo en el que se acumulan evidencias acerca de los efectos del cambio climático sobre los activos públicos y privados localizados en numerosos territorios, y de manera particular en España”.
El estudio también señaló que la inversión real, una vez descontado el efecto de la inflación sobre la inversión en euros corrientes para medir la evolución de su volumen, sigue por debajo de los niveles máximos alcanzados en 2007.
Tras un periodo de fuerte crecimiento de la formación bruta de capital fijo de 1995 a 2007, la inversión sufrió la intensa caída provocada por la Gran Recesión entre 2008 y 2013. Entre 2014 y 2019, se observó un repunte, que se volvió a parar en 2020 como consecuencia del coronavirus.
A partir de 2021, volvió a recuperarse la senda creciente de la inversión, hasta 2025. Pero, pese a esta trayectoria positiva de los últimos años, el esfuerzo inversor (porcentaje de la inversión sobre el PIB) se mantuvo en el entorno del 20%, por debajo del elevado promedio de la primera década del siglo (26%-30%).
En 2025, el esfuerzo creció hasta el 20,6%, cerca de la media del 22% de las grandes economías europeas, pero todavía por debajo de ellas.
INVERSIÓN PÚBLICA EN INFRAESTRUCTURAS
La inversión pública sufrió la mayor caída durante la Gran Recesión, ya que los recortes se utilizaron como vía de ajuste para cumplir con los compromisos fiscales impuestos por los mercados financieros y la Unión Europea (UE).
Entre 2012 y 2020, permaneció en “niveles muy bajos”, pero creció con la llegada de los fondos Next Generation. Sin embargo, siguió alejada de las cifras máximas de inversión de los años finales del ‘boom’ inmobiliario.
Así, la inversión pública en España se situó en 37.177 millones de euros en 2025, un 9,1% más en términos reales que el año anterior, pero todavía un 34% por debajo de su nivel de 2009.
La inversión pública incluye los recursos destinados a mejorar la capacidad productiva y a conservar las infraestructuras hidráulicas, de transporte viario, ferroviario, portuario y aeroportuario y las infraestructuras urbanas, y también las dotaciones educativas, sanitarias o sociales, como apuntaron Fundación BBVA e IVIE.
También precisaron que la inversión en infraestructuras de uso público que se contempla en el estudio incluye tanto la realizada directamente por el sector público, como la destinada a infraestructuras de transporte que ejecutan entidades como ADIF, Renfe, Enaire, Puertos del Estado o confederaciones hidrográficas, cuya financiación depende en parte de la Administración pública.
En total, la inversión en infraestructuras en 2025 ascendió a 16.114 millones de euros, un 6,8% más que el año anterior, pero quedó un 60% por debajo de la cifra alcanzada en 2009.
La inversión en infraestructuras públicas se desplomó a partir de 2010, mucho más que la inversión en dotaciones de tipo social, por lo que el peso de las primeras se ha reducido considerablemente. De hecho, la inversión en infraestructuras productivas concentraba el 61,2% de la inversión pública total en 2009, y solo un 37,9% en 2025. En los últimos cinco años, el peso de la inversión en infraestructuras públicas se ha estancado en torno al 38%, más de 20 puntos porcentuales por debajo del que concentraba a principios de siglo.
Este descenso de la inversión se observó en todo tipo de infraestructuras, aunque con diferencias que marcan los cambios en el peso de cada una de ellas en el total. En concreto, la inversión en infraestructuras ferroviarias se desplomó un 66,7% desde 2009.
Aun así, en 2025, se colocó como el segundo tipo de infraestructura con mayor inversión, con 4.589 millones de euros, un 7% más que el año anterior, y representó el 28,5% de la inversión total en infraestructuras.
Las infraestructuras ferroviarias ganaron mucho peso en la inversión respecto al 11% que suponían en 1995 y en los últimos 20 años siempre han superado el 25%, con un pico de intensidad en 2011, cuando absorbieron más del 40% de la inversión total en infraestructuras.
Por su parte, la inversión en carreteras captó más del 30% de la inversión en infraestructuras de 2025. En cifras absolutas, en 2025 se destinaron 4.952 millones de euros en infraestructuras viarias, un 0,6% más que el año anterior, pero la cifra solo representó un 41% del máximo de 2009.
Las infraestructuras hidráulicas, las terceras en importancia, pasaron de concentrar el 24% de las inversiones al principio del periodo analizado a estabilizarse en torno al 15% durante el siglo XXI y cerrar 2025 por debajo del 14,3%.
En términos reales, la inversión en infraestructuras hidráulicas perdió un 61,7% desde 2009. Una parte importante de estas infraestructuras es la que realizan las confederaciones hidrográficas y está destinada a la prevención de avenidas y otras obras relacionadas con el ciclo del agua.
Las infraestructuras ferroviarias, viarias, hidráulicas concentran el 73,5% de la inversión total en infraestructuras, y, en conjunto, sufrieron un descenso del 62,5% en euros, desde el máximo de inversión alcanzado en 2009.
También tuvo una evolución descendente la inversión en infraestructuras urbanas, portuarias y aeroportuarias.
INVERSIÓN POR ACTIVOS
La inversión española avanzó hacia un patrón similar al de los países desarrollados, intensivo en activos más productivos como las TIC, los activos inmateriales y la maquinaria. Al mismo tiempo, se redujo el peso de las inversiones inmobiliarias, que son menos productivas.
Las inversiones inmobiliarias, que incluyen activos residenciales (viviendas) y no residenciales (naves, locales comerciales, despachos, infraestructuras), representaron más del 50% de la inversión agregada en España. A pesar de que se trata de un peso considerable, Fundación BBVA e IVIE destacaron que “se ha reducido significativamente” desde el 68% que llegaron a concentrar en los años previos a la Gran Recesión.
La caída de la inversión residencial fue especialmente importante a partir de 2007, con un retroceso acumulado del 52,7% hasta 2013. Aunque en la última década se ha iniciado la recuperación de la inversión en vivienda, su nivel sigue siendo bajo y resulta insuficiente para atender la demanda de nuevas viviendas derivada del fuerte crecimiento de la población y del número de hogares.
Así, mientras en 2025 se construyeron alrededor de 88.000 nuevas viviendas en España (Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible), la creación de nuevos hogares, según la Estadística Continua de Población del INE, superó los 226.000.
En cuanto a la inversión en otras construcciones no residenciales, tanto privadas (naves, locales comerciales, oficinas y despachos) como públicas (equipamientos sanitarios, educativos, sociales, deportivos, culturales e infraestructuras), la caída es también intensa y su recuperación todavía más tardía, pues solo se aprecia a partir de 2018.
(SERVIMEDIA)
10 Mar 2026
NFA/gja


