Visita Papa
León XIV se despide "conmovido" por el afecto de los españoles y su "gran corazón católico"
- Regresa al Vaticano en el Falcon del Rey tras un incidente de Iberia poco antes de despegar
- Culmina siete días en España en los que ha sido vitoreado por 2,5 millones de personas en 21 eventos públicos
- Ha reivindicado la dignidad de las personas migrantes y ha llamado a trabajar por la paz y el bien común
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El papa León XIV se despidió este viernes agradeciendo "el gran afecto" con el que ha sido recibido durante su primer viaje apostólico al país y "reconfortado" con los testimonios que dan fe "del gran corazón católico de España".
Desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife, el Pontífice se dirigió a unas 40.000 personas reunidas en su última misa en España para agradecer "a Dios y a todos" los que han participado y colaborado con "la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona, Montserrat y aquí en las lslas Canarias".
"Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido", dijo seguido de fuertes aplausos. El Papa afirmó que se va de España "reconfortado por los testimonios de fe, de amor, de iglesia: expresiones del gran corazón católico de España". "Mi pensamiento se extiende al mundo entero", añadió, "a todos quisiera repetirles el lema de este viaje: ¡Alzad la mirada!".
Tras el aplauso de los presentes, el Papa continuó: "Dirijamos nuestra mirada a Cristo crucificado. Su corazón es la fuente de la misericordia. La única que puede salvar la humanidad necesitada de perdón, de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera".
El Papa defendió de forma reiterada la paz en cada una de sus intervenciones en suelo español. También proclamó la defensa de la dignidad del ser humano por encima de cualquier consideración.
Desde que aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, el sábado 6 de junio a las 10.13 horas, León XIV marcó con su acercamiento a un grupo de niños con discapacidad el mensaje central de su visita: la inclusión de todos los seres humanos sin importar su condición.
En esta semana de visita pastoral a España, el Papa ha celebrado 21 actos públicos en los que ha recibido el fervor de alrededor de 2,5 millones de personas, según indicaron fuentes de la organización. Además, ha recorrido 2.500 kilómetros por Madrid, Barcelona y Canarias.

PRIMERO, LOS EXCLUIDOS
Los Reyes le dieron la bienvenida a pie de escalerilla en el aeródromo y, posteriormente, el Palacio Real de Madrid fue el escenario del primer acto del Papa en España. Cruzó la Plaza de la Armería cuando todavía sonaba el repique de las campañas de la Catedral de la Almudena, situada frente al palacio, que anunciaban su llegada a suelo español.
La polarización y los abusos que no representan a la Iglesia, según dijo Felipe VI, fueron los ejes de ese primer acto del Papa en Madrid. El jefe del Estado español destacó la "claridad y firmeza" del Pontífice mientras que Robert Prevost llamó a España "a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes".
El papa León eligió un centro de acogida de personas en situación de 'sinhogarismo' y exclusión social de Cáritas en un barrio degradado de Madrid para su primer acto pastoral. Allí conoció testimonios trágicos y al tiempo esperanzadores y advirtió de que "la caridad no admite demoras" y criticó a quienes la "desprecian o ridiculizan".
"¡Esta es la juventud del Papa!", fue lo más coreado horas después en la vigilia que tuvo lugar en la plaza de Lima, donde invitó a los jóvenes a que sean "chispa de una humanidad nueva" y a que no tengan miedo cuando sientan la "vocación" religiosa o la del "matrimonio".

MÁS DE 1 MILLÓN DE ALMAS
El domingo se superaron todas las previsiones de asistencia a la gran misa de la Plaza de Cibeles. La organización afirmó que más de 1,5 millones de personas habían abarrotado el centro de Madrid para asistir a la ceremonia y posterior procesión del Corpus Christi. Tal fue la asistencia que miles de personas se quedaron sin poder comulgar y el propio Felipe VI celebró en conversación informal con el Papa la acogida brindada por la capital. "Madrid ha respondido bien", comentó el monarca.
En la misa, el Papa animó a los católicos a mostrar su fe en público y afirmó que "nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano". Llamó entonces Prevost a romper "las cadenas de todo egoísmo".
Se reunió también con la sociedad civil, patronal y sindicatos y el mundo de la cultura, en un acto en el que el actor Antonio Banderas emocionó a los asistentes relatando cómo había descubierto la fe en los ojos de su madre durante la Semana Santa de Málaga y confesó haber sentido el "hechizo de Dios".

OVACIÓN HISTÓRICA DE LAS CORTES
El lunes día 8, el Papa hizo historia al comparecer ante las Cortes Generales. El Hemiciclo se rindió ante sus palabras de forma casi unánime con una ovación de 7 minutos.
En el Congreso de los Diputados, el papa León XIV pidió a los políticos abrazar "el bien común" frente a la "cultura del descarte", que no respeta "al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo". Defendió la familia como "primera escuela de humanidad" y la "dignidad humana" frente a la tragedia migratoria. Afeó a la clase política la "descalificación permanente del adversario" y les pidió alzar la mirada.
Ante los parlamentarios españoles, afirmó que "la paz exige valentía diplomática" y mostró su preocupación ante el hecho de que "diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional".
Su intervención fue calificada posteriormente por el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), César Garcia Magán, “de alta política” y su mensaje, de ser propio de “política con P mayúscula”.
ABUSOS
No eludió tampoco el gran asunto de los casos de pederastia y abusos en la Iglesia. En la sede de la Conferencia Episcopal, ante todos los obispos españoles, definió los abusos como una “plaga" y dijo que "la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado”.
Por la tarde, se reunió en la Nunciatura Apostólica en Madrid con seis víctimas de abusos por parte de miembros del clero, ante quienes se comprometió a hacer de la Iglesia "un lugar seguro y espiritualmente sano", así como a aplicar algunas sugerencias que le entregaron personalmente.

Recorrió más de una decena de kilómetros en Madrid a bordo del papamóvil, visitó la catedral de la Almudena y luego el estadio Santiago Bernabeu, templo futbolístico del equipo blanco que antes de llegar a la capital dijo que era el preferido de Robert Prevost, porque el Papa es de todos los equipos. Allí afirmó ante más de 70.000 fieles que la Iglesia madrileña había marcado "un golazo" durante esta visita apostólica y después mantuvo un discreto encuentro con el cantante puertorriqueño Bad Bunny.
El martes se reunió con 12.000 voluntarios en Ifema antes de abandonar Madrid y poner rumbo a Barcelona. En la Ciudad Condal utilizó el catalán desde el primer minuto, gesto que fue muy aplaudido por los ciudadanos, que incluso afirmaban que tenía una pronunciación bastante buena.
En sus primeras 24 horas en Barcelona, bendijo a más de 100 bebés, algo que se convirtió en la tónica general de cada uno de los recorridos que el Pontífice hizo subido en el vehículo papal. Esas imágenes fueron recogidas por todas las televisiones y cerca de 18 millones de espectadores, en torno al 38% de la población española, sintonizó en algún momento uno de los 25 canales de televisión que ofrecieron durante esta semana programación especial sobre el viaje de Prevost a España, según datos facilitados este viernes por Barlovento.
La emisión más seguida fue ‘El Papa León XIV en España: inauguración y misa en la Sagrada Familia’, que registró 5.251.000 espectadores únicos, una audiencia media de 1.044.000 personas y una cuota de pantalla del 12,1%. Ese acto fue el que puso fecha a la visita, pues debía coincidir con el centenario del fallecimiento del genial arquitecto Antonio Gaudí, al tener como propósito la inauguración de la torre de Jesús, que convierte la basílica catalana en la iglesia más alta del mundo.
En Cataluña, el Papa instó a ser "constructores de unidad" frente a la "polarización", criticó "la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre" y "el culto a la propia imagen" que actúan como "anestésicos" de la conciencia. Y llamó a un "pensamiento crítico respecto a un sistema social" que provoca situaciones de "injusticia y de pobreza".
El papa León XIV aseguró también que “se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes”, refiriéndose a los problemas de salud mental. Además, hizo un llamamiento a abordar como sociedad el drama de "las relaciones familiares de abusos y opresiones" que acaban en "feminicidios" tras escuchar el testimonio de una joven que en su infancia fue víctima de violencia vicaria.
Antes de la misa y el espectáculo de luces, drones y pirotecnia que constituyeron la inauguración oficial de la torre más alta de la Sagrada Familia, el Papa visitó a los presos de la cárcel de Brians 1, donde afirmó que “el pasado no condena el futuro, nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones”. Y desde el balcón del atrio de Montserrat llamó a estar "unidos en una sola familia".
De vuelta a la Ciudad Condal, León XIV visitó el degradado y multicultural barrio de El Raval, donde conversó con Renzo, un niño de seis años al que el Papa le contó que en Perú jugó como defensa en un equipo de fútbol y que nunca, “ni de niño ni de viejo”, soñó con ser papa. En la iglesia de San Agustín pidió no olvidar a los mayores y acompañar a los abuelos para que no se sientan solos.
Durante la misa en la Sagrada Familia, insistió en su mensaje de paz y aseveró que no es posible “creer en Jesús y promover la guerra”. Al tiempo, definió la Sagrada Familia de Barcelona como un "signo de unidad y concordia".
En la capital catalana compartió protagonismo con Valentina, una niña ciega de 13 años, que explicó al Papa y a los Reyes cómo percibe la torre de Jesús a través de sus manos gracias a una maqueta accesible.

CAYUCOS Y PATERAS
En su tercera etapa en España, en las Islas Canarias, el Pontífice siguió los pasos marcados por su antecesor en el trono de Pedro. Tal y como hubiera deseado Francisco, se acercó a conocer la realidad de los migrantes y las entidades que los atienden cuando llegan a las costas españolas.
León XIV advirtió a Europa de que "no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas". Lo dijo en un acto ante cerca de 2.000 inmigrantes e instituciones caritativas en Gran Canaria, primera fase de su estancia en las Islas.
Desde el puerto de Arguineguín, el Papa señaló que "aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas" y afirmó que "este drama debe convertirse en examen de conciencia para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo".
Este mensaje vino a refrendar lo ya dicho por el Pontífice en el Congreso cuando defendió que "ninguna nación puede afrontar por sí sola" el desafío de la inmigración.

En uno de sus mensajes en suelo español, en la Plaza del Cristo de La Laguna, el Papa hizo un símil entre el braille y la integración de los migrantes, que “exige aprender a leer de otra manera”. Y volvió a referirse a las mafias que trafican con el miedo, la indiferencia y la violencia para espetarles que se detengan y dejen de empujar a miles de personas por "rutas de la muerte" para llegar a Europa.
En Tenerife, León XIV agradeció a los españoles "conmovido" el afecto con el que le han acompañado en su primera visita pastoral y su "gran corazón católico".
Cuando terminó la última misa en suelo español, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, el Papa ya acumulaba más de media hora de retraso sobre el horario del programa oficial. Al llegar al aeropuerto internacional, fue despedido por el Rey Felipe y el resto de las autoridades. Se subió a un avión de Iberia pero una incidencia técnica impidió el despegue.
El monarca le ofreció entonces hacer uso del avión Falcon de las Fuerzas Armadas españolas para volar a Roma sin demora. El Papa aceptó la "amable" invitación del Rey y a las 18.09 horas de Canarias, 19.09 horas en la península, el Pontífice se despidió de España rumbo al Vaticano tras una semana de visita pastoral en la que se ha ganado el corazón de millones de ciudadanos y ha alimentado la fe de los creyentes.
(SERVIMEDIA)
12 Jun 2026
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