Crisis climática
Lula da Silva da 60 días para una hoja de ruta por el fin de los combustibles fósiles en Brasil
- Fue el objetivo de más de 80 países en la reciente cumbre climática COP30 de Belém
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha iniciado el proceso formal de 60 días para diseñar una hoja de ruta destinada a reducir la dependencia de los combustibles fósiles en ese país.
Esa petición fue demandada por más de 80 países -entre ellos, España- en la reciente cumbre climática COP30 de Belém (Brasil), que concluyó con una decisión que omite cualquier mención directa a poner en marcha una hoja de ruta de abandono de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), causa principal de la crisis climática y asunto central de discusiones durante dos semanas entre los delegados de casi 200 países.
En ese plenario de clausura, el presidente de la COP30, André Correa do Lago, comentó que algunos países y la “sociedad civil” habrían querido una “ambición más amplia”, y que intentará “no decepcionarlos” durante su Presidencia hasta que se celebre la COP31 en Turquía.
“Como dijo el presidente Lula en la inauguración de esta COP, necesitamos hojas de ruta que permitan que la humanidad se ajuste de forma ordenada para superar la dependencia de los combustibles fósiles, detener la deforestación y movilizar recursos para lograr estos objetivos”, comentó.
Por ello, Correa do Lago anunció: “En mi calidad de presidente de la COP30 voy a crear dos hojas de ruta: una sobre cómo detener y revertir la deforestación, y otra sobre cómo dejar atrás los combustibles fósiles de forma justa, ordenada y equitativa”.
A través de una orden publicada ayer lunes en el Diario Oficial de la Unión, recogida por Servimedia, Lula ordena a los ministerios de Minas y Energía, de Hacienda y de Medio Ambiente y Cambio Climático, así como al Gabinete de la Presidencia, a elaborar un proyecto de resolución con directrices para “el desarrollo de una hoja de ruta para una transición energética justa y planificada, con miras a reducir gradualmente la dependencia del país de los combustibles fósiles”.
Ese proyecto, que deberá presentarse a más tardar dentro de 60 días en el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE), también propondrá “mecanismos de financiación adecuados para la implementación de la política de transición energética, incluida la creación del Fondo de Transición Energética”.
Las aportaciones de ese fondo saldrán de “una parte de los ingresos públicos derivados de la exploración de petróleo y gas natural”, según la orden de Lula.
“SEÑAL IMPORTANTE”
Algunos analistas muestran dudas de si esta propuesta abordará el aumento previsto de la producción petrolera de Brasil, si el nuevo fondo acelerará la transición energética y en qué medida se ajustará al plan climático nacional de Brasil.
“El hecho de que Brasil se haya presentado tan pronto después de la COP30 envía una señal importante de que el impulso está creciendo. El decreto del presidente Lula demuestra que las discusiones sobre la hoja de ruta en Belém no fueron abstractas y que un plan concreto para la transición nacional de Brasil hacia los combustibles fósiles tomará forma a corto plazo”, según Jennifer Morgan, ex directora ejecutiva de Greenpeace Internacional y ex secretaria de Estado y enviada especial para la acción climática internacional de Alemania.
Morgan subraya que “otros países deberían actuar con rapidez para hacer lo mismo y reforzar la transición económica hacia el abandono de los combustibles fósiles que se está produciendo en todo el mundo”.
“Es notable cómo el lenguaje en torno a la transición energética se diluye con cada giro político. La ‘eliminación gradual’ de los combustibles fósiles se convirtió en ‘transición para abandonar los combustibles fósiles’ en 2023 en Dubái, en ‘superar la dependencia’ de los combustibles fósiles en Belém y ahora, en Brasil, en ‘reducción gradual de la dependencia’. Aun así, el presidente Lula parece tomarse en serio la propuesta de la hoja de ruta”, explica Claudio Angelo, coordinador de Política Internacional del Observatorio del Clima de Brasil.
Angelo destaca: “Si Brasil, un país en desarrollo y el octavo mayor productor de petróleo del mundo, demuestra que está dispuesto a predicar con el ejemplo, será más difícil para otros países decir que no pueden hacerlo”.
TRANSICIÓN JUSTA Y ORDENADA
Para Andreas Sieber, director asociado de Políticas y Campañas de 350.org, “la decisión del presidente Lula de comenzar a desarrollar una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles es una señal importante y oportuna, pero su credibilidad dependerá enteramente de cómo se diseñe”.
“Una hoja de ruta significativa debe propiciar una transición justa y ordenada, basada en la ciencia y el interés público. Esto también implica asegurar una financiación adecuada, justa y transparente para que la transición sea una realidad”, añade.
Por último, Sieber apunta que ello “requiere un proceso verdaderamente participativo, que involucre a científicos, la sociedad civil, los trabajadores cuyos medios de vida están en riesgo y las comunidades de primera línea y tradicionales cuyos derechos deben respetarse, garantizando al mismo tiempo que quienes tienen intereses creados en los combustibles fósiles no influyan en el resultado”.
(SERVIMEDIA)
09 Dic 2025
MGR/clc


