Investigación
La luz infrarroja podría ayudar a prevenir daños cerebrales por golpes repetidos en deportistas, según un estudio preliminar
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Un estudio preliminar sugiere que la terapia con luz infrarroja cercana podría convertirse en “una herramienta preventiva” frente a los daños cerebrales asociados a impactos repetidos en la cabeza, una problemática ligada a patologías como la encefalopatía traumática crónica (CTE).
Esta afección, conocida históricamente como “síndrome del boxeador”, se asocia a la acumulación de golpes en la cabeza y puede derivar en pérdida de memoria, confusión o incluso demencia. Su incidencia en exjugadores de fútbol americano ha reavivado el debate sobre la protección de la salud cerebral en el deporte.
La investigación, publicada en la revista ‘Journal of Neurotrauma’, analizó a 26 jugadores universitarios de fútbol americano durante una temporada de 16 semanas, con el objetivo de “evaluar el impacto de la terapia con luz infrarroja cercana en la inflamación cerebral”.
Los participantes se dividieron en dos grupos: uno recibió tratamiento activo mediante “dispositivos de fotobiomodulación” y el otro un “placebo”. Ambos grupos se sometieron a sesiones de 20 minutos, tres veces por semana.
Los resultados mostraron que los jugadores tratados con luz infrarroja no presentaron aumento de la inflamación cerebral al finalizar la temporada, a diferencia del grupo placebo, en el que “sí se detectó un incremento significativo mediante pruebas de resonancia magnética”.
Según explicó la investigadora principal, Hannah Lindsey, los hallazgos fueron inesperados. “Mi primera reacción fue: ‘No puede ser verdad’”, señaló, al comprobar que el grupo tratado parecía protegido frente a la inflamación en casi todas las regiones cerebrales analizadas.
La técnica empleada utiliza luz infrarroja de determinadas longitudes de onda capaces de atravesar el cráneo y actuar sobre el tejido cerebral, donde podría contribuir a reducir procesos inflamatorios, según evidencias previas en estudios celulares y modelos animales.
Los expertos subrayaron que, aunque los resultados son prometedores, se trata de “una investigación preliminar y será necesario realizar estudios más amplios para confirmar su eficacia y evaluar sus efectos a largo plazo”.
No obstante, apuntaron a que, de validarse estos datos, esta terapia “podría aplicarse de forma preventiva en colectivos expuestos a impactos repetidos en la cabeza, como deportistas o personal militar, antes de la aparición de síntomas clínicos”.
(SERVIMEDIA)
04 Abr 2026
RIM/clc


