Astrofísica
La luz de una galaxia situada a 8.000 millones de años luz actúa como una "máquina del tiempo" para reconstruir la historia del universo
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Un equipo internacional de científicos, coliderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), utilizó la luz emitida por una galaxia activa situada a unos 8.000 millones de años luz de la Tierra como una auténtica "máquina del tiempo" para estudiar cómo era el universo en el pasado y cómo ha evolucionado a lo largo de miles de millones de años.
El hallazgo, comunicado este lunes por el AIC, fue posible gracias al análisis de los rayos gamma de muy alta energía procedentes de OP 313, un blázar que ostenta el récord de ser el más lejano jamás detectado desde tierra en este rango energético. Los resultados, obtenidos mediante observaciones conjuntas del telescopio LST-1 del Observatorio CTAO y de los telescopios Magic en La Palma, fueron publicados revista 'Astronomy & Astrophysics'.
Un blázar es una galaxia con un agujero negro supermasivo en su centro que lanza gigantescos chorros de materia y energía. Cuando uno de esos chorros apunta hacia la Tierra, el objeto aparece extraordinariamente brillante y puede detectarse a distancias de miles de millones de años luz.
La radiación detectada fue emitida cuando el universo era mucho más joven y ha tardado unos 8.000 millones de años en llegar hasta la Tierra. Durante ese viaje atravesó el espacio intergaláctico e interactuó con la llamada luz de fondo extragaláctica, una tenue iluminación acumulada por todas las estrellas y galaxias que han existido a lo largo de la historia cósmica, según la explicación técnica facilitada por el IAC.
Esa interacción permitió a los investigadores utilizar los rayos gamma como una herramienta para reconstruir la evolución del universo. Al medir cómo la señal se debilitó durante su recorrido, los científicos pudieron obtener información "sobre la cantidad y distribución de esa luz fósil, considerada una de las claves para comprender la formación y desarrollo de galaxias y estrellas".
UN POTENTE CHORRO DE PLASMA
Además de arrojar nueva luz sobre la historia del cosmos, el estudio proporciona detalles sobre algunos de los fenómenos más extremos conocidos. Los resultados indican que los rayos gamma se originan en un potente chorro de plasma expulsado por el agujero negro supermasivo situado en el centro de OP 313, donde partículas aceleradas hasta velocidades próximas a la de la luz generan radiación de enorme energía.
Los investigadores destacaron que este tipo de objetos son muy escasos. Antes de este descubrimiento solo se habían detectado nueve cuásares del mismo tipo emitiendo rayos gamma de muy alta energía, una cifra que actualmente apenas supera la docena. Por ello, cada nueva observación aporta información valiosa sobre mecanismos físicos que todavía no se comprenden por completo.
El descubrimiento supone también una demostración de las capacidades del LST-1, prototipo de los futuros Telescopios de Gran Tamaño del Observatorio Cherenkov CTAO. Los científicos explicaron que la entrada en funcionamiento del conjunto completo de estos instrumentos permitirá observar fenómenos aún más lejanos y profundizar en el estudio del universo extremo.
(SERVIMEDIA)
24 Ago 2026
EDU/clc/pai


