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Madrid concluye la campaña contra la procesionaria con la retirada de más de 53.500 nidos

- Los trabajos protegen el arbolado urbano y se intensifican en espacios forestales como la Casa de Campo y la Dehesa de la Villa

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SERVIMEDIA

El Ayuntamiento de Madrid ha concluido la campaña anual de control de la oruga procesionaria con la retirada de más de 53.500 nidos en parques y zonas verdes de los 21 distritos.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acudió este miércoles al parque Juan Carlos I y supervisó la finalización de los trabajos que son clave para proteger el arbolado y garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Las labores de control de la procesionaria se han desarrollado en zonas verdes y parques de titularidad municipal de toda la capital. La intervención se ha centrado especialmente en espacios con gran presencia de pinos y cedros, como los parques forestales de la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa o la Finca de Tres Cantos.

Los trabajos también se han intensificado en zonas sensibles como áreas infantiles, espacios estanciales y entornos próximos a centros escolares para minimizar riesgos para la salud pública.

El programa de control se ejecuta a lo largo del año en cuatro fases coordinadas. La primera, en verano, consistió en la colocación de 4.962 trampas con feromonas para capturar a los machos y reducir la puesta de huevos. En una segunda fase, durante octubre y noviembre, se aplicó la técnica de endoterapia en más de 7.200 árboles, inyectando fitosanitarios en la savia para eliminar las orugas de forma controlada.

La tercera fase, entre enero y febrero, se centró en la retirada mecánica de los más de 53.500 nidos o bolsones, principalmente en las copas de pinos y cedros. Finalmente, como medida preventiva adicional, en febrero se instalaron 5.357 anillos perimetrales alrededor de los troncos para impedir que las orugas desciendan al suelo.

En la presente campaña, durante los meses de enero y febrero, se han eliminado más de 53.500 bolsones. Si bien, la variación del número de nidos de la procesionaria retirados puede variar de un año a otro en función de factores climáticos y ecológicos que afectan a su reproducción y supervivencia.

El consistorio explicó que los picos en la aparición de este insecto se deben a factores como inviernos suaves, primaveras estables y la reducción de depredadores naturales como aves insectívoras. Por ello, el Ayuntamiento también promueve la biodiversidad urbana fomentando la presencia de herrerillos y carboneros, que actúan como depredadores naturales.

La campaña es fundamental para la salud del arbolado, ya que la defoliación que causa la oruga debilita a los árboles y los hace más vulnerables a otras plagas y enfermedades.

El Ayuntamiento recuerda a la ciudadanía la importancia de evitar cualquier tipo de manipulación o acercamiento a las orugas procesionarias. Su desplazamiento en fila puede resultar llamativo, especialmente para los menores y las mascotas, lo que incrementa el riesgo de contacto accidental. Ante una situación de amenaza, las orugas pueden desprender pelos urticantes capaces de provocar reacciones en la piel, los ojos y las mucosas, con posibles consecuencias para la salud.

Por este motivo, se considera fundamental que los niños conozcan el aspecto de estos insectos y los riesgos asociados a su presencia. Mostrarles imágenes y explicarles los peligros de aproximarse tanto a los bolsones como a las orugas cuando ya se encuentran en el suelo es una medida preventiva especialmente relevante entre los meses de diciembre y marzo, cuando alcanzan sus estadios finales y su capacidad urticante es mayor.

(SERVIMEDIA)
04 Mar 2026
JAM/gja

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