Soledad

El ‘Mapa de la Soledad no Deseada’ revela que afecta sobre todo a jóvenes y mayores y se concentra en Madrid, Andalucía y País Vasco

Madrid
SERVIMEDIA

El primer ‘Mapa Nacional de la Soledad no Deseada’, presentado este jueves por la Fundación Social Padre Ángel y elaborado junto a Mensajeros de la Paz a partir de los datos del Teléfono Dorado, revela que este fenómeno “afecta a todas las generaciones”, aunque con especial incidencia en jóvenes y mayores, y presenta “marcadas diferencias territoriales”, con Madrid, Andalucía y País Vasco como “principales focos”.

El informe se publica en el marco de la iniciativa para que el “16 de diciembre sea declarado Día Internacional de la Soledad no Deseada”. El Teléfono Dorado, servicio gratuito y confidencial que supera los 7,2 millones de llamadas en 30 años, se convierte así en la “mayor fuente real de información sobre este fenómeno en España”.

Los datos muestran un “cambio generacional profundo”. El crecimiento de llamadas de “jóvenes menores de 35 años” se ha intensificado en el último año, especialmente tras rupturas, situaciones de traslado o falta de vínculos estables. Muchos expresan sentirse “hiperconectados digitalmente, pero sin nadie real con quien hablar”.

Entre las personas de 40 a 65 años predomina una “soledad silenciosa”, vinculada a separaciones, cargas de cuidados y precariedad laboral. En las personas mayores, que siguen siendo “el grupo más numeroso”, la “soledad se agrava” por la pérdida de redes, las viudeces y la falta de visitas: el 64% “vive solo” y el 30% reconoce pasar semanas “sin recibir a nadie”.

El estudio detecta también una dimensión de género: el 55% de quienes llaman “son mujeres”, muchas de ellas “viudas o separadas”.

El análisis territorial muestra una geografía desigual: Madrid (21,5%) encabeza el mapa, con una soledad marcada por el “anonimato urbano, la movilidad y el aislamiento” tanto en mayores como en jóvenes recién llegados; Andalucía (19,7%), combina la “soledad en áreas rurales envejecidas” con la “falta de redes familiares en zonas urbanas”; y País Vasco (10,4%), con alta longevidad, muestra “un aislamiento creciente ligado a la ruptura de redes comunitarias tradicionales”.

Otros territorios presentan dinámicas propias: Comunidad Valenciana (10%), con personas mayores solas y población migrante que tarda en generar nuevas relaciones; Galicia (3%) y Castilla y León (4,8%), donde la despoblación deja miles de mayores en municipios con poca vida comunitaria; Cataluña (4,8%) y Murcia (2,5%), con entornos urbanos donde se vive “rodeado de gente pero sin comunidad”; y Asturias (2%) y Canarias (4,7%), donde el aislamiento físico (orografía, dispersión o insularidad) intensifica el emocional.

El Mapa señala que la soledad está estrechamente ligada a la situación vital: el 64% vive solo, y solo un 2% reside con sus hijos. Un 51% se identifica como “clase media” y un 27% como “clase baja”, sin relación directa con la soledad, pero sí efecto en el acceso a recursos comunitarios. La mayoría tiene “estudios primarios o secundarios”; el fenómeno atraviesa todos los niveles educativos. Cuatro de cada diez describen dolencias físicas persistentes; un 23% reconoce síntomas de depresión. Lo que más demandan son “actividades, talleres y espacios de encuentro” para dejar de sentirse invisibles.

El ‘Mapa Nacional de la Soledad no Deseada’ se convierte así en el “primer análisis basado en datos reales sobre el aislamiento emocional en España”, y aspira a servir de “base para nuevas políticas públicas y estrategias comunitarias”.

(SERVIMEDIA)
04 Dic 2025
RIM/clc