Biodiversidad
Más de 160 países pactan prohibir la actividad comercial del tiburón ballena, el pez más grande del mundo
- Pero rechazan controlar el comercio de la anguila en el mundo
- En la 20ª reunión de Cites, la convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas
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Delegados de 162 países y la UE han acordado prohibir la actividad comercial del tiburón ballena, que es el pez más grande del mundo y puede medir hasta 18 metros de largo, pero han rechazado restringir el comercio de la anguila.
Así lo han decidido en la 20ª cumbre de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), celebrada desde el pasado 24 de noviembre en Samarcanda (Uzbekistán) y que concluye este viernes tras contar con cerca de 3.400 participantes (un millar de ellos, de distintos gobiernos).
La 20ª Conferencia Mundial sobre la Vida Silvestre ha coincidido con el 50º aniversario de la Cites, que entró en vigor el 1 de julio de 1975 y es uno de los instrumentos más poderosos conservar la vida silvestre con la regulación del comercio internacional de más de 40.900 especies de animales y plantas.
Cada tres años, la Conferencia de las Partes de la Cites -también conocida como la COP de esa Convención o Conferencia Mundial sobre la Vida Silvestre- se reúne para decidir sobre las especies que se incluirán en los Apéndices de ese tratado mundial para la regulación de su comercio internacional.
Al preparar cada COP, los países y la UE pueden proponer enmiendas a los Apéndices I y II de la Cites, que enumeran las especies sujetas a restricciones comerciales internacionales.
El Apéndice I incluye especies en peligro de extinción, por lo que su comercio se autoriza solamente bajo circunstancias excepcionales. Y el Apéndice II abarca especies que no se encuentran necesariamente en peligro de extinción, pero podrían llegar a estarlo salvo que se controle su actividad comercial.
TIBURONES Y FELINOS
Las propuestas pueden incluir la adición o eliminación de especies en los Apéndices, la transferencia de especies entre Apéndices o la revisión de las anotaciones que especifican qué partes o derivados de una especie están cubiertos.
Entonces, las partes de la COP20 de la Cites debatieron desde este lunes en Samarcanda sobre posibles inclusiones de 50 especies (38 de animales y 12 de flora) en los Apéndices de la esta Convención, tras casi dos meses de evaluación. Una de las propuestas, relativa al abulón sudafricano, fue retirada, según pudo comprobar Servimedia.
Para la organización WWF, la COP20 ha apostado por una “conservación a dos velocidades”, con “éxitos para tiburones y felinos”, y “alarma para la anguila”.
Diez de las propuestas de fauna se referían a especies acuáticas explotadas comercialmente, que incluyen una amplia gama de especies acuáticas como pepinos de mar, abulones, anguilas, tiburones y rayas.
Los delegados coincidieron en que el tiburón ballena pase del Apéndice II a ser incluido en el Apéndice I.
Además, los países mostraron un apoyo sin precedentes para prohibir eficazmente el comercio internacional mantarrayas, mantarrayas diablo, tiburones oceánicos de puntas blancas, peces guitarra y peces cuña. También consensuaron mejorar el control y la vigilancia del comercio de quelonios, cazones y musolas.
La conferencia también avanzó en lo referente a los grandes felinos asiáticos (tigres, leopardos, leones asiáticos, etc.), pues se pactó poner en marcha un mecanismo independiente de presentación de informes en las futuras COP que ayude a los países a tomar decisiones basadas en datos y a abordar la actual falta de información, aunque ello estará sujeto a financiación externa.
ANGUILA
Sin embargo, fue rechazada por un amplio margen la propuesta de la UE y Panamá de incluir la anguila en el Apéndice II. Ello habría reforzado los controles en las exportaciones de esa especie.
Dado que las distintas especies de anguilas son prácticamente indistinguibles en su fase juvenil (conocidas comercialmente en España como angula), la propuesta pretendía respaldar las medidas de cumplimiento exigiendo permisos para el comercio de todas las especies con el fin de proteger mejor a la anguila europea, muy afectada por el tráfico ilegal y calificada como en peligro crítico de extinción.
El tráfico de anguilas es una de las formas más lucrativas de delito contra la vida silvestre, con un valor de hasta 3000 millones de euros, según Europol.
“Nos decepciona que la propuesta que mejoraría su protección no haya obtenido el apoyo necesario, ya que también hubiera permitido proteger el resto de especies de anguila, que también están en declive debido al tráfico internacional”, según Audrey Chambaudet, responsable de políticas sobre comercio y delitos contra la vida silvestre de la Oficina de Política Europea de WWF.
ESPAÑA
Por otro lado, Laura Moreno, responsable del Programa de Especies de WWF España, apuntó que España, por su ubicación, es “uno de los países clave en la lucha contra el tráfico de especies en general, y de anguila europea en particular”.
Moreno declaró a Servimedia que España cuenta con el Plan Tifies contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional de especies silvestres desde 2018, pero no lo ha actualizado desde que la UE revisó el suyo en 2022.
Además, subrayó que España debe transponer la directiva penal ambiental antes del 21 de mayo de 2026, cuyo ministerio encargado es el de Justicia. “Es bastante útil porque eleva las penas de los crímenes ambientales, es más ambiciosa que la anterior y ayuda a la lucha contra el tráfico de especies y a afrontar los delitos contra la fauna, que son delitos graves”, apuntó.
(SERVIMEDIA)
05 Dic 2025
MGR/gja


