Ayuda humanitaria
Más de 240.000 refugiados en Sudán del Sur se enfrentan a un hambre extrema
- Por falta de fondos, según Acnur y el Programa Mundial de Alimentos
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Los 240.000 refugiados más vulnerables de Sudán del Sur podrían perder la última asistencia alimentaria y nutricional después del próximo septiembre, con lo que se enfrentan al “hambre extrema”, según advirtieron este viernes Acnur (Agencia de la ONU para los Refugiados) y el PMA (Programa Mundial de Alimentos).
Esas agencias de la ONU indicaron en un comunicado conjunto que esos 240.000 refugiados son los últimos beneficiarios de un programa de apoyo alimentario que hasta ahora alcanzaba a los 650.000 que recibían ayuda en Sudán del Sur.
Para cientos de miles de familias refugiadas, la interrupción de esta ayuda esencial tendría “consecuencias inmediatas y duraderas”, entre ellas un mayor riesgo de malnutrición, así como de explotación y abusos contra mujeres y niños, según Acnur y PMA.
Además, Acnur muestra una preocupación especial por el hecho de que la falta de asistencia provoque nuevos desplazamientos transfronterizos de personas en busca de alimentos y ayuda.
La advertencia llega en un momento en que los conflictos en la región siguen forzando a miles de personas a abandonar sus hogares y cruzar fronteras en busca de comida, cobijo y seguridad.
En Sudán del Sur, hasta 3.000 refugiados y retornados procedentes de Sudán continúan llegando cada semana, lo que incrementa aún más la presión sobre unos recursos humanitarios ya desbordados.
“Estamos viendo cómo el devastador impacto de los conflictos que obligan a las personas a abandonar sus hogares se combina con una grave escasez de recursos que está agravando aún más la crisis”, indicó Adham Effendi, director adjunto del PMA en Sudán del Sur.
Effendi recalcó: “Para las personas refugiadas y las comunidades de acogida, la asistencia alimentaria suele marcar la diferencia entre poder salir adelante y caer en una situación de crisis. Es esencial contar con apoyo urgente para salvar vidas y medios de subsistencia, cubrir las necesidades básicas y reducir la dependencia de la ayuda humanitaria a largo plazo”.
DÉFICIT
El PMA afronta un déficit inmediato de financiación de 37 millones de dólares para su respuesta a las personas refugiadas y un déficit total de 258 millones de dólares para el resto de 2026. La falta de fondos pone en peligro la asistencia vital que reciben 4,2 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria en todo el país.
Por su parte, Acnur ha conseguido hasta ahora un 28% de los 286 millones de dólares que necesita este año para mantener sus programas básicos de protección y asistencia destinados a cerca de cuatro millones de refugiados, desplazados internos, personas retornadas y comunidades de acogida vulnerables.
La crisis de financiación se desarrolla en el contexto de una de las emergencias alimentarias más graves del mundo. Más de 7,8 millones de personas en Sudán del Sur (más de la mitad de la población) sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, mientras que 2,2 millones de niños padecen malnutrición aguda.
Ante la escasez de recursos, el PMA ya se ha visto obligado a priorizar la asistencia para las familias refugiadas más vulnerables, que actualmente reciben solo el 50% de una ración alimentaria completa.
TEMPORADA DE LLUVIAS
El recorte previsto de esta ayuda esencial llega, además, en plena temporada de lluvias, cuando los alimentos escasean, los precios aumentan y las carreteras inundadas o deterioradas dificultan cada vez más el acceso humanitario.
Muchas familias refugiadas ya se ven obligadas a reducir el número y tamaño de las comidas, endeudarse para comprar alimentos, vender sus escasas pertenencias y recortar gastos en salud, educación y alojamiento.
“Cada semana siguen llegando desde Sudán miles de refugiados y retornados con poco más que lo puesto; muchos llegan exhaustos, hambrientos y con necesidades urgentes de protección y asistencia”, explicó Mesfin Degefu, representante adjunto de Acnur en Sudán del Sur.
Degefu añadió: “Al mismo tiempo, vemos a personas refugiadas que llevan años en Sudán del Sur trabajando para reconstruir sus vidas y avanzar hacia una mayor autosuficiencia. Recortar la asistencia ahora pone en riesgo los avances logrados con tanto esfuerzo en educación, medios de vida y resiliencia, y puede empujar a las familias refugiadas a tomar decisiones desesperadas, como continuar su viaje por rutas peligrosas para sobrevivir”.
Pese a enfrentarse a importantes desafíos humanitarios y de desarrollo, Sudán del Sur ha mantenido su política de puertas abiertas hacia las personas refugiadas. Desde el estallido de la guerra en Sudán en 2023, más de 1,4 millones de refugiados y retornados han cruzado la frontera hacia territorio sursudanés.
(SERVIMEDIA)
14 Ago 2026
MGR/clc


