Medio ambiente
Más de 50 científicos de todo el mundo urgen a proteger los bosques animales marinos
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Más de medio centenar de científicos de 27 países reclaman una acción urgente para proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible uno de los ecosistemas oceánicos menos conocidos y, sin embargo, más importantes del planeta: los bosques animales marinos.
El llamamiento se recoge en el documento ‘Manifiesto de los bosques animales marinos’, elaborado por un equipo internacional de expertos dirigido por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) y la Universidad de Salento (Italia).
Los bosques animales marinos son hábitats complejos y tridimensionales formados por organismos como corales, esponjas, briozoos y gorgonias que crean extensas estructuras en el fondo del mar.
Estos ecosistemas, presentes desde en aguas tropicales poco profundas hasta en mares fríos y profundos, proporcionan servicios ecológicos esenciales: actúan como focos de biodiversidad, como zonas de cría para las pesquerías y como elementos clave en el ciclo del carbono y la protección costera.
A pesar de su importancia ecológica, los bosques marinos siguen siendo en gran medida poco estudiados y apenas están representados en las políticas globales de conservación.
“La salud de los bosques animales marinos es esencial para la resiliencia del océano”, explica Patrizia Ziveri, investigadora del ICTA-UAB, quien añade: “Son para el mar lo que los bosques tropicales son para la tierra. Su degradación tiene efectos en cascada sobre la biodiversidad marina, la seguridad alimentaria y la estabilidad climática”.
“PERDIENDO UN ALIADO”
Por su parte, Sergio Rossi, investigador de la Universidad de Salento, subraya: “Estamos perdiendo un aliado. La pérdida de los bosques animales marinos y de cualquier otro bosque tiene graves consecuencias para varios servicios ecosistémicos, desde la protección costera hasta la inmovilización del carbono, desde la pesca hasta la biodiversidad”.
El manifiesto, redactado en el marco de la acción COST MAF-WORLD, subraya que estos bosques submarinos están sometidos a una fuerte presión por prácticas pesqueras destructivas como el arrastre de fondo, la contaminación (incluidos los microplásticos) y los efectos del cambio climático, como el calentamiento y la acidificación del océano.
Muchos de estos hábitats ya muestran signos de deterioro o colapso, especialmente en regiones como el Mediterráneo, donde siglos de explotación han dejado profundas huellas ecológicas.
Según los autores, la protección de los bosques animales requiere una transformación científica y política. Pese a los avances recientes en ecología marina, estos ecosistemas carecen aún de reconocimiento formal en los marcos internacionales y suelen quedar fuera de las áreas marinas protegidas.
El manifiesto hace un llamamiento para incluirlos en las estrategias de biodiversidad nacionales y globales, mejorar su cartografía y seguimiento, e invertir en su restauración y en la sensibilización pública.
“Aún tenemos un largo camino por recorrer para comprender la distribución, el funcionamiento y el estado de salud de la mayoría de los hábitats que conforman los bosques animales marinos”, indica Rossi, quien agrega que “perder la complejidad de estos bosques implica perder su funcionalidad y la biodiversidad asociada a su dosel”.
El documento no solo sintetiza el conocimiento científico actual, sino que también actúa como un llamamiento orientado a la acción política, dirigido a gobiernos e instituciones para evitar así nuevas pérdidas irreversibles.
“Los bosques animales marinos han sido en gran parte invisibles para la sociedad y los responsables de la toma de decisiones. Reconocerlos como bosques azules vivos es fundamental para entender su papel en el mantenimiento de la vida marina y en la mitigación del cambio climático”, recalca Ziveri.
RECOMENDACIONES
El manifiesto aporta recomendaciones para gobiernos, organizaciones internacionales y científicos, entre ellas cartografiar y monitorear los bosques animales en el mundo para cerrar las brechas de conocimiento existentes y proporcionar una base sólida para su gestión, e integrarlos en los marcos políticos nacionales e internacionales, reconociéndolos como hábitats vulnerables que merecen protección formal.
Fortalecer las áreas marinas protegidas y garantizar el cumplimiento de esta protección, especialmente en aguas profundas y remotas, y prohibir o restringir las actividades destructivas como la pesca de arrastre y reducir las presiones humanas, incluidas la contaminación y la sedimentación son otras recomendaciones.
Además, los científicos abogan por promover iniciativas de restauración y soluciones basadas en la naturaleza centradas en especies longevas que forman estructuras, e incluir los bosques animales en los mecanismos de captura de carbono y créditos de biodiversidad, gracias al reconocimiento de su papel en la regulación climática.
Por último, proponen aumentar la conciencia pública, utilizando la analogía del bosque para hacer más visibles y comprensibles estos ecosistemas.
(SERVIMEDIA)
02 Dic 2025
MGR/gja


