Medio ambiente
Más del 90% de los nutrientes que degradan el Mar Menor proceden de agua subterránea recirculada
- Según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona
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Más del 90% de los nutrientes clave que degradan el Mar Menor -como el amonio, el fósforo y la sílice- no llegan a través de las ramblas ni las aguas subterráneas continentales dulces, sino a través de un mecanismo hasta ahora ignorado: el agua de la propia laguna que se infiltra en los sedimentos y vuelve a emerger cargada de nutrientes acumulados durante años.
Así se desprende de un estudio reciente llevado a cabo por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), que cuestiona las actuales estrategias de restauración del Mar Menor porque no contemplan esta vía de contaminación.
El Mar Menor, la mayor laguna costera del Mediterráneo occidental, es un ejemplo paradigmático del impacto ambiental de las actividades humanas. Este ecosistema emblemático, conocido durante décadas como destino turístico, es hoy conocido por su degradación ecológica.
Desde 2016, ha sufrido varios episodios de eutrofización, un proceso de aumento de la productividad primaria que agota el oxígeno del agua y puede causar episodios de mortalidad masiva de peces.
Tradicionalmente, la mayor parte de la contaminación se ha atribuido a los fertilizantes agrícolas, ricos en fosfatos y nitratos, que llegan al Mar Menor a través de la rambla del Albujón, el único curso de agua superficial que desemboca en la laguna. Sin embargo, el nuevo estudio revela que esa imagen es incompleta.
TRES PROCESOS
La investigación, publicada en la revista ‘Limnology and Oceanography’, se basa en el análisis de isótopos de radio para rastrear los diferentes tipos de agua subterránea que llegan a la laguna y cuantificar por primera vez tres procesos principales de descarga subterránea: la descarga de agua subterránea dulce, procedente principalmente de la infiltración de aguas de riego; la recirculación continua de agua salada de la laguna a través del acuífero, y el intercambio de agua intersticial, un proceso que tiene lugar en el fondo de la laguna y que consiste en la rápida recirculación del agua en los centímetros más superficiales de los sedimentos.
Los resultados muestran que estos dos últimos procesos, hasta ahora ignorados, son la fuente dominante de amonio, nitrógeno orgánico, fósforo inorgánico y sílice disueltos en el Mar Menor.
Este proceso ocurre a dos escalas temporales distintas: a gran escala, el agua puede permanecer en los sedimentos durante meses o años, impulsada por variaciones en el nivel de agua de la laguna, la circulación por diferencias de densidad y la acción de las olas; a pequeña escala, el agua circula durante horas o días, principalmente por el bombeo de las olas y la actividad de organismos que remueven el sedimento.
En ambos casos, el agua actúa como un vector que recoge y transporta hacia la laguna los nutrientes acumulados en los sedimentos durante décadas de contaminación agrícola y minera.
El estudio revela, además, que la recirculación a pequeña escala en verano incrementa de forma significativa la entrada de fósforo, un elemento clave para el crecimiento del fitoplancton. Este aumento estacional refuerza el riesgo de proliferaciones algales y episodios de hipoxia, dos de los síntomas más graves de la degradación ecológica del Mar Menor.
(SERVIMEDIA)
08 Jul 2026
MGR/gja


