Agricultura sostenible
Un método español "muy económico" confunde a los insectos con sus propias señales sexuales para combatir las plagas
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Un equipo del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València, ha desarrollado un "método sostenible para producir feromonas", las señales químicas que utilizan los insectos para comunicarse y aparearse, con el objetivo de controlar plagas agrícolas sin recurrir de forma prioritaria a los pesticidas convencionales.
La técnica se basa en generar compuestos capaces de “confundir” a los machos, dificultar que localicen a las hembras e interrumpir así el ciclo reproductivo de la plaga. Según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), esta investigación abre la puerta a obtener estas sustancias de forma "más sencilla, económica y escalable" para su uso en el campo. Esta técnica no mata directamente al insecto, sino que altera su comunicación reproductiva: satura el cultivo con feromonas sintéticas para que los machos no encuentren a las hembras, se reduzcan los apareamientos y disminuya la población de la plaga.
Las feromonas sexuales son compuestos químicos que emiten los insectos para atraer a individuos de su misma especie durante el apareamiento. En agricultura, su uso permite aplicar la llamada técnica de confusión sexual, que consiste en saturar el cultivo con estas señales para desorientar a los machos, dificultar que localicen a las hembras y reducir así los apareamientos. De esta forma, la población de la plaga disminuye sin necesidad de actuar mediante toxicidad directa sobre el insecto.
El sistema desarrollado por el ITQ permite obtener feromonas mediante un proceso químico más simple que los métodos tradicionales. Según el CSIC, la técnica ensayada ha demostrado viabilidad industrial porque simplifica la producción, reduce costes hasta un 60% y permite generar hasta un kilo de producto, frente a las cantidades de miligramos o gramos habituales en otros experimentos de laboratorio.
El método desarrollado por el equipo valenciano se basa en un “atajo químico” que permite obtener los compuestos necesarios en un solo paso. El procedimiento parte de alquinos, moléculas muy reactivas que sirven como bloques de construcción para formar alquenos, un tipo de moléculas clave en la elaboración de medicamentos, perfumes y productos agrícolas como las feromonas.
EL PALADIO COMO CATALIZADOR
Uno de los principales retos técnicos era dirigir la reacción hacia la forma molecular adecuada. Los alquenos pueden presentarse en dos configuraciones, conocidas como cis y trans, pero solo la forma trans presenta las propiedades necesarias para la producción de determinadas feromonas. El nuevo sistema consigue orientar la reacción hacia esa forma útil mediante el uso de cantidades muy bajas de paladio, un metal que actúa como catalizador y que puede recuperarse y reutilizarse.
El investigador del CSIC en el ITQ Antonio Leyva explicó esta dificultad con una comparación: “Imagina que estás intentando doblar un alambre, el alquino, para conseguir una forma concreta, el alqueno trans E. El problema es que todas las herramientas con las que cuentas solo pueden doblarlo hacia la posición opuesta de la que quieres conseguir, la forma cis o Z”.
Frente a los métodos convencionales, que pueden utilizar metales tóxicos como el plomo o procedimientos difíciles de aplicar a escala industrial, la propuesta del ITQ reduce la dependencia de reactivos complejos y contaminantes. El CSIC destacó que el sistema no necesita ligandos ni catalizadores sofisticados, lo que contribuye a "abaratar el proceso y hacerlo más sostenible".
El avance se enmarca en la búsqueda de nuevas herramientas para una agricultura más respetuosa con el medio ambiente. A diferencia de muchos insecticidas convencionales, las feromonas son altamente específicas, actúan sobre la comunicación de una especie concreta y no dejan residuos en los frutos. Además, su uso es compatible con otros métodos de gestión integrada de plagas, como el control biológico, las trampas, las prácticas culturales o los tratamientos fitosanitarios cuando sean necesarios.
ONTRA MARIPOSAS Y POLILLAS
Este tipo de estrategias se utiliza o se ensaya habitualmente frente a plagas de lepidópteros, como polillas y mariposas cuyas larvas dañan cultivos agrícolas. Entre las más frecuentes figuran la polilla del racimo en viñedo, la carpocapsa del manzano y del peral, el taladro del melocotón, la polilla oriental del melocotón, el agusanado del ciruelo, el taladro amarillo de los frutales o la polilla del tomate, conocida como 'Tuta absoluta'.
En el caso del viñedo, por ejemplo, la confusión sexual se emplea para reducir la reproducción de la polilla del racimo, una plaga que puede afectar directamente a la calidad de la uva y favorecer la entrada de enfermedades. En frutales, la técnica se aplica contra insectos cuyas larvas perforan frutos o brotes, mientras que en tomate se ha estudiado frente a Tuta absoluta, una de las plagas más dañinas para este cultivo.
El trabajo ha sido publicado en la revista científica 'Catalysis Letters'. Sus autores son Miquel Molina-García, Francesco Orlando, Ramón Manzorro, Juan C. Hernández-Garrido, Vlad Martin-Diaconescu, Judit Oliver-Meseguer, Marta Mon, Jordi Aragón y Antonio Leyva-Pérez.
(SERVIMEDIA)
04 Jun 2026
EDU/clc



