Animales
Los monos capuchinos cazan para comer carne cuando escasean las frutas y las verduras
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Los monos capuchinos cazan presas para alimentarse de carne cuando escasean las frutas y las verduras, lo que podría reflejar los hábitos de los antepasados humanos. Este hábito depredador podría haber comenzado con la ingesta de presas más pequeñas, como se observa en otros primates como los chimpancés y los monos capuchinos.
Así se desprende de un estudio elaborado por 10 investigadores pertenecientes a instituciones de Brasil, Chile, Italia, Mozambique, Portugal o Reino Unido y publicado este miércoles en la revista ‘PLOS One’.
Los humanos son los únicos primates vivos que cazan regularmente animales más grandes que ellos mismos, un estilo de vida que se cree surgió junto con cerebros grandes y estructuras sociales complejas.
Para determinar qué factores llevan a los primates a cazar, Susana Carvalhol, del Parque Nacional de Gorongosa (Mozambique), y sus colegas investigaron los hábitos de caza de los monos capuchinos.
El equipo observó dos grupos de monos capuchinos barbudos en la Fazenda Boa Vista, (Brasil). Entre 2006 y 2010, analizaron más de 5.000 horas del comportamiento de los capuchinos y documentaron 446 casos en los que comieron animales pequeños, principalmente lagartos (43%) y roedores (28%). Esto incluyó los primeros casos registrados de estos monos comiendo zarigüeyas, iguanas y polluelos de aves.
En comparación con las hembras, los machos cazaban con mayor frecuencia y perseguían presas más peligrosas, como serpientes.
CONDICIONES AMBIENTALES
Las dietas también variaban según las condiciones ambientales, con un aumento en la caza cuando los alimentos vegetales eran menos accesibles. Los monos también tendían a preferir el cerebro y las vísceras de las presas, aparentemente priorizando los tejidos ricos en grasa.
Estos resultados sugieren que los monos capuchinos recurren a presas vertebradas durante épocas de escasez de alimentos vegetales, un patrón que se ha sugerido para los humanos ancestrales durante las fluctuaciones climáticas.
Sin embargo, los hábitos de caza de estos monos también varían según el sexo y los nutrientes que les faltan en su dieta. “Al analizar 45 meses de datos, observamos que los pequeños vertebrados, como lagartos, roedores y serpientes, constituían una fuente clave de alimento cuando escaseaba la fruta, y eran un objetivo predilecto para la caza de cerebros y vísceras”, apunta Carvalho.
Esta investigadora concluye: “La caza de presas pequeñas podría haber sido una importante fuente de nutrición para los ancestros humanos durante períodos de escasez de alimentos, facilitando así la explotación de presas más grandes. Ahora es necesario reanalizar el registro fósil para buscar evidencia de la depredación de pequeños vertebrados”.
(SERVIMEDIA)
26 Ago 2026
MGR/pai


