Investigación
Los monos pueden seguir el ritmo de la música, según un estudio
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Los macacos pueden seguir el ritmo de una música, lo que desmiente la suposición de que solo los animales con capacidad de aprendizaje vocal pueden encontrar y moverse al compás de sonidos musicales.
Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por cuatro investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y publicado este viernes en la revista ‘Science’.
Según los autores, el descubrimiento ofrece nuevas perspectivas que sugieren que las raíces del ritmo podrían estar mucho más arraigadas en el pasado evolutivo de los humanos de lo que se creía.
Los humanos tienen una capacidad única para percibir y moverse al ritmo de un ritmo musical constante. Es una habilidad que se desarrolla en las primeras etapas de la vida y requiere un complejo reconocimiento de patrones, predicción y coordinación motora.
Fuera de los humanos, la capacidad de sincronizar el movimiento con el ritmo es sorprendentemente poco común en el reino animal y solo se ha observado en algunas aves y en individuos excepcionales de otras especies.
Una teoría clave (la hipótesis del aprendizaje vocal) sugiere que la sincronización rítmica depende de circuitos cerebrales especializados que vinculan estrechamente la audición y el movimiento, y que evolucionaron para facilitar el aprendizaje vocal complejo.
Sin embargo, investigaciones anteriores muestran que los macacos, a pesar de no ser aprendices vocales, pueden ser entrenados para sincronizar sus golpes de forma predictiva con los ritmos del metrónomo, lo que indica la dinámica neuronal necesaria para la isocronicidad.
METRÓNOMO
En el nuevo estudio, Vani Rajendran y sus colegas investigaron si los macacos entrenados para sincronizar sus golpes con el ritmo del metrónomo podían extender sus habilidades de golpeteo con el metrónomo a la música real en toda su complejidad acústica.
Observaron que dos macacos entrenados con metrónomo iniciaron de forma independiente ensayos experimentales en los que escucharon una de tres canciones seleccionadas por humanos y fueron recompensados cuando golpearon al ritmo de cada canción.
Sorprendentemente, ambos animales desarrollaron ritmos de golpeteo consistentes en todas las canciones, y cuando los autores cambiaron el ritmo de la música, las fases de tamborileo de los macacos también cambiaron, lo que demuestra que estaban sincronizando con la estructura musical en lugar de responder reflexivamente a señales experimentales.
Este comportamiento se observó incluso cuando a los monos se les presentó una canción que aún no habían escuchado antes y cuando ya no fueron recompensados por golpear al ritmo.
Según los autores, estos hallazgos sugieren que, aunque los monos no experimentan la música tan plenamente como los humanos y requieren un entrenamiento sustancial, la percepción del ritmo puede abarcar un continuo evolutivo más amplio de lo que se creía anteriormente, por lo que esa facultad no se limita solo a las especies que aprenden vocalmente.
(SERVIMEDIA)
28 Nov 2025
MGR/gja


