Cultura

El Museo Arqueológico Nacional presenta una muestra sobre falsificaciones del siglo XIX

MADRID
SERVIMEDIA

El Museo Arqueológico Nacional (MAN), museo estatal dependiente del Ministerio de Cultura, presentó este lunes la nueva Vitrina Cero ‘¿Verdadero o falso? La ficción de la autenticidad en las falsificaciones del siglo XIX’, que podrá visitarse hasta el 12 de julio y que reúne una selección de piezas para analizar cómo el coleccionismo decimonónico contribuyó a construir un pasado tomado como “auténtico”.

La creación del Museo Arqueológico Nacional en 1867 “coincidió con una época de eclosión, en el mundo occidental, del coleccionismo de todo tipo de objetos, datados desde la Antigüedad al siglo XVIII, y que testimoniaban la admiración sentida hacia el pasado, impulsada por el Romanticismo”, apuntó el MAN en un comunicado.

“Este afán coleccionista propició una época dorada para las falsificaciones que, al ser adquiridas por coleccionistas y museos, o publicadas por historiadores del arte y arqueólogos, se revistieron del valor de lo auténtico”, destacaron. Estudios y revisiones posteriores demostraron su origen ficticio e incluso fraudulento, aunque con el tiempo estas piezas han adquirido valor histórico propio.

La muestra reúne objetos vinculados con el coleccionismo de antigüedades clásicas que pudieron ser creados como souvenirs y que posteriormente fueron considerados auténticos al pasar a colecciones o museos. “Tal es el caso de una placa de bronce con un jabalí en relieve, que vendría a ser un supuesto ‘aes signatum’, es decir, un tipo de lingote utilizado como dinero en la antigua Roma republicana; o de varias monedas de plata que imitan los modelos romanos y que fueron realizadas por el alemán Carl Wilhelm Becker, cuyas falsificaciones circularon a nivel internacional en la época”.

También se analiza el caso de Vicente Juan y Amat, conocido como el ‘relojero de Yecla’, y sus falsificaciones de esculturas ibéricas procedentes del santuario del Cerro de los Santos. “A pesar de que sus producciones ya fueron detectadas desde 1875, durante años dificultaron la identificación de la cultura ibérica”.

Junto a ello, se exponen “falsos históricos”, reconstrucciones de objetos inventados a partir de un fragmento original, como un supuesto cuenco campaniforme de la colección Rotondo, así como piezas cuya autenticidad sigue siendo discutida, como un pinjante de oro esmaltado con un guerrero y un pez.

La exposición invita a explorar “la delgada línea entre lo verdadero y lo falso” y a reflexionar sobre cómo la acumulación de objetos antiguos contribuyó a la construcción de un patrimonio cultural ficticio.

(SERVIMEDIA)
20 Abr 2026
JNV/gja