Cultura
El Museo del Prado incorpora la obra ‘María y Luisa, las hijas del pintor’, de Luis Paret a su colección permanente
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El Museo del Prado anunció este jueves la incorporación de la obra ‘María y Luisa, las hijas del pintor’, de Luis Paret, lo que permite “reforzar la presencia” del historiador del arte en la exposición permanente.
La obra se exhibirá en la sala 20 del Museo del Prado, y aporta una “clave fundamental para entender la sensibilidad ilustrada del artista y su refinada técnica sobre cobre”, señalaron desde el museo. “Su llegada no solo completa el relato del pintor dentro de la colección, sino que también ofrece al visitante una mirada más amplia a su producción en pequeño formato, uno de los terrenos donde Paret llevó a su máxima expresión la minuciosidad y el brillo característicos de su pincel”.
La obra, realizada en 1783, pertenece a un periodo en el que Paret experimentó intensamente con el óleo sobre cobre, un soporte que permite un acabado de gran precisión y brillo. En ella, el pintor enmarca la escena con un elaborado trampantojo que simula un marco de piedra adornado con cortinajes dorados, un sombrero de paja, hiedra y flores, elementos que comparte con el retrato de su esposa y que refuerzan el tono bucólico de la composición.
LA OBRA
Las protagonistas son María y Luisa, hijas del pintor, de tres y dos años respectivamente, a las que representa como pequeñas ninfas en un paisaje natural: María sostiene una pandereta y abraza a su hermana, mientras Luisa juega con un perro y luce una chichonera. La escena, explicaron, conecta con las ideas educativas de Jean-Jacques Rousseau, influyentes en el ambiente ilustrado que el artista conocía bien.
En la esquina superior izquierda destaca un fragmento de columna cuyo basamento incorpora un mascarón de función protectora, relacionado con figuras como Bes —divinidad ligada a la infancia y la fertilidad— o Medusa. Este detalle, unido a la inscripción en latín que identifica a las niñas (y en griego en el caso del retrato de la madre), evidencia el interés del pintor por la Antigüedad clásica y las lenguas antiguas.
El doble retrato de las niñas y el de Fourdinier fueron ejecutados sobre la misma plancha de cobre, que después se separó, y las incisiones y pruebas de pincel en el reverso confirman este origen común. Ambas obras se encontraban entre los materiales de taller que Paret planeaba trasladar a Madrid en marzo de 1787, poco antes de su retorno definitivo tras la revocación de su pena de alejamiento.
(SERVIMEDIA)
05 Mar 2026
JNV/nbc


