Ciencia
Un naufragio romano revela que un barco fue reparado varias veces hace 2.200 años
- Según un estudio
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Investigadores que analizaron el polen atrapado en las capas impermeabilizantes de un barco de la República romana hundido hace cerca de 2.200 años hallaron pruebas de que pudo haber sido reparado sucesivamente en diferentes lugares a lo largo del mar Adriático.
Así se explica en un estudio publicado este viernes en la revista ‘Frontiers in Materials’. Investigadores de Francia y Croacia examinaron el revestimiento protector del pecio Ilovik-Parzine 1, hundido hace unos 2.200 años frente a las costas de la actual Croacia.
Desde que el ser humano comenzó a navegar, ha necesitado asegurarse de que las embarcaciones fueran impermeables, resistentes al agua salada y capaces de soportar microorganismos o organismos marinos como los gusanos. Sin embargo, el estudio de los materiales no madereros utilizados en la construcción naval fue ignorado hasta mediados del siglo XX. Incluso hoy en día, se ha investigado poco sobre los materiales empleados para la impermeabilización.
“En arqueología se presta poca atención a los materiales impermeabilizantes orgánicos. Sin embargo, son esenciales para la navegación marítima y fluvial, y constituyen auténticos testimonios de las tecnologías navales del pasado”, apunta Armelle Charrié, arqueometrista del Laboratorio de Espectrometría de Masas de Interacciones y Sistemas de la Universidad de Estrasburgo (Francia).
Charrié añade: “Al estudiar los revestimientos, encontramos dos tipos diferentes en esta embarcación: uno de brea de pino y otro de una mezcla de brea de pino y cera de abejas. El análisis del polen presente en el revestimiento permitió identificar las especies vegetales presentes en el entorno inmediato durante la construcción o reparación del barco”.
RESINA Y CERA
El pecio fue descubierto en 2016. Desde entonces, tanto el barco como su carga han sido examinados en múltiples ocasiones. Sin embargo, el nuevo estudio es el primero en combinar análisis de polen y moleculares para caracterizar el revestimiento de la embarcación y la vegetación presente durante su producción y aplicación en el casco.
“Algunas regiones del Adriático poseen características particulares que llevaron a sus poblaciones a desarrollar un estilo específico de construcción naval. Solo estudios como el nuestro ofrecen una visión general de estas tradiciones, que dan testimonio de un auténtico saber hacer y de una gran diversidad de costumbres”, explica Charrié.
Para examinar los recubrimientos, los investigadores llevaron a cabo análisis estructurales, moleculares y de polen utilizando técnicas que identifican y cuantifican componentes desconocidos en una mezcla orgánica, como la espectrometría de masas.
Mediante el análisis molecular de 10 muestras de recubrimiento, el equipo identificó el origen biológico de las sustancias naturales empleadas en el revestimiento del barco.
Este análisis de ‘huella molecular’ reveló moléculas características de los pinos, lo que indica que el componente principal de todas las muestras era resina de coníferas calentada o alquitrán de coníferas, también conocido como brea.
Sin embargo, una de las muestras mostró que al menos parte del recubrimiento estaba compuesto por una mezcla de materiales distinta: cera de abejas y alquitrán. Esta mezcla, conocida por los constructores navales griegos como ‘zopissa’, mejora la flexibilidad del adhesivo y facilita su aplicación en caliente.
ATRAPADO EN EL TERRENO
El alquitrán es adhesivo por naturaleza y puede atrapar y conservar el polen del entorno. El análisis de estos rastros y su abundancia permitió a los investigadores delimitar las posibles regiones donde se pudo haber producido y vuelto a aplicar el alquitrán durante las renovaciones.
El polen de las muestras de recubrimiento de Ilovik–Paržine 1 reflejó una gran diversidad de entornos. Los paisajes identificados incluían aquellos característicos de las costas y valles mediterráneos y adriáticos, con bosques de encina y pino, así como matorral mediterráneo, donde crecen olivos y avellanos.
La presencia de alisos y fresnos indica vegetación que crece cerca de las riberas de ríos y costas, que se puede encontrar cerca del litoral o en el interior cercano. También se encontraron abetos y hayas en pequeñas proporciones.
Esta vegetación se encuentra en regiones montañosas y es típica de las zonas costeras nororientales del mar Adriático, cerca de las sierras de Istria y Dalmacia.
Los hallazgos del equipo también indicaron que el barco probablemente recibió entre cuatro y cinco capas de recubrimiento distintas. La popa y la parte central estaban cubiertas con el mismo recubrimiento, mientras que en la proa se aplicaron tres capas diferentes. Esto también podría indicar que fue reparado sucesivamente con materiales procedentes de diversas ubicaciones del Mediterráneo.
Investigaciones previas, utilizando el lastre del barco, identificaron a Brundisium (hoy Brindisi, en la costa sureste de Italia) como el lugar de construcción del buque. El análisis de polen también sugiere que algunos de los revestimientos se aplicaron cerca de allí. Sin embargo, otras capas de revestimiento podrían haberse aplicado en la costa nororiental del Adriático, donde se descubrió el pecio.
“Si bien parece obvio que los barcos que navegan largas distancias necesitan reparaciones, no es fácil demostrarlo. El polen ha sido muy útil para identificar diferentes recubrimientos cuyos perfiles moleculares eran idénticos”, concluye Charrié.
(SERVIMEDIA)
23 Abr 2026
MGR/clc


