Neurociencia
Un nuevo mapa genético del trastorno obsesivo compulsivo y los tics abre nuevas vías para tratar ambas enfermedades
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La identificación de 36 genes relacionados con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y los trastornos crónicos por tics, entre ellos el síndrome de Tourette, supone un avance en la comprensión de las bases biológicas de estas enfermedades y abre nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más específicos y eficaces en el futuro, según un estudio internacional recién publicado en la revista 'Nature Neuroscience'.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad Rutgers (Estados Unidos), analizó el ADN de cerca de 4.000 personas diagnosticadas de trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastornos por tics o ambas patologías y detectó mutaciones raras en genes implicados en el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Identificaron un mapa de 36 genes asociados al TOC y a trastornos por tics como el síndrome de Tourette, lo que "podría facilitar el desarrollo de terapias dirigidas a los mecanismos biológicos comunes de ambas enfermedades", según los investigadores.
Los resultados revelaron que muchas de las alteraciones genéticas están presentes en ambos trastornos, lo que ayuda a explicar por qué el TOC y el síndrome de Tourette suelen aparecer juntos en algunos pacientes y familias y refuerza la idea de que comparten mecanismos biológicos subyacentes.
Los investigadores destacaron que el principal interés práctico del hallazgo no es únicamente mejorar el diagnóstico, sino "identificar nuevas dianas terapéuticas". Hasta ahora solo se conocían unos pocos genes claramente asociados a estas enfermedades, mientras que el nuevo trabajo "amplía considerablemente el número de posibles objetivos sobre los que podrían actuar futuros tratamientos farmacológicos".
Según los autores, los genes descubiertos no actúan de manera aislada, sino formando redes biológicas relacionadas con el control de los impulsos, la formación de hábitos, el movimiento y la comunicación entre neuronas. Actuar sobre estos circuitos podría permitir en el futuro tratamientos más precisos para reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
AUTISMO Y ESQUIZOFRENIA
El estudio también encontró conexiones genéticas con otros trastornos neuropsiquiátricos, como el autismo y la esquizofrenia, un hallazgo que refuerza la creciente evidencia de que distintas enfermedades del neurodesarrollo pueden compartir alteraciones en procesos cerebrales comunes.
El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por pensamientos intrusivos y recurrentes que generan ansiedad y por conductas repetitivas dirigidas a aliviarla, mientras que los trastornos por tics, incluido el síndrome de Tourette, provocan movimientos o vocalizaciones involuntarias difíciles de controlar. Ambas patologías suelen comenzar en la infancia o la adolescencia y afectan a millones de personas en todo el mundo.
(SERVIMEDIA)
01 Sep 2026
EDU/mjg


