Clima

La ola de calor de junio llevó niveles extremos a 264 millones de europeos

- Según un nuevo análisis del consorcio de investigación ClimaMeter

MADRID
SERVIMEDIA

Unos 327 millones de personas se vieron expuestas a temperaturas altas agravadas por el cambio climático durante la ola de calor que azotó Europa occidental a finales del pasado junio, de las cuales 264 millones (el 81%) estuvieron bajo condiciones ‘extremas’, la categoría de mayor intensidad, incluso más que en sucesos similares ocurridos en el pasado.

Esa es la conclusión principal de un nuevo análisis del consorcio de investigación ClimaMeter, difundido este viernes. Condiciones meteorológicas similares a las que causaron esa ola de calor en Europa occidental son hasta 2,5 grados más altas que hace tan solo 30 años y probablemente unos 3,5 grados más altas que hace 50 años.

Aproximadamente 327 millones de personas y 15,6 billones de dólares de actividad económica se vieron expuestos a condiciones de calor intensificadas por el cambio climático. El 81 % de esas personas (264 millones) y el 86% de esos activos (13,4 billones) estuvieron expuestos a condiciones ‘extremas’.

Si los 264 millones de personas afectadas por la categoría más extrema de calor en esta única ola de calor constituyeran un país, sería el quinto país más poblado del mundo, después de la India, China, Estados Unidos e Indonesia.

COMBINACIÓN

Los expertos de ClimaMeter atribuyen la ola de calor que golpeó Europa occidental desde el pasado 21 de junio a una combinación del cambio climático antropogénico, que elevó las temperaturas de fondo, y la variabilidad climática natural, que propició el desarrollo de una cúpula de calor persistente.

El episodio se produjo poco después del solsticio de verano, cuando la radiación solar es más intensa, y generó temperaturas excepcionalmente altas en toda Europa occidental.

“La ola de calor de junio de 2026 demuestra que el patrón meteorológico que subyace a este fenómeno no carece de precedentes. Lo que ha cambiado es el clima más cálido en el que se produjo, lo que ha permitido que una situación meteorológica ya conocida generara temperaturas excepcionales en toda Europa occidental”, según Carmen Álvarez-Castro, de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, y coautora del estudio.

Marco Zanchi, del Instituto Pierre-Simon Laplace (CNRS-IPSL), de Francia, indica que “no son nuevas” las cúpulas de calor como la que provocó la ola de calor del pasado junio en Europa occidental, pero ha cambiado “la base sobre la que actúan”. “La misma circulación que antes producía un periodo de calor moderado pero manejable ahora genera temperaturas récord sobre tierra firme porque la atmósfera de la que se nutre se ha visto amplificada termodinámicamente por el cambio climático antropogénico”, añade.

“La ola de calor europea de junio de 2026 no fue un evento excepcional. Las condiciones atmosféricas correspondían a las de un sistema anticiclónico típico, pero las temperaturas mucho más elevadas de la superficie terrestre y marina las convirtieron en una ola de calor devastadora”, según Tommaso Alberti, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), de Italia.

Alberti añade: “El resultado fue un mayor estrés térmico, una mayor presión sobre los sistemas sanitarios, una demanda energética disparada, cortes de luz, más ingresos hospitalarios y un exceso de mortalidad. Debemos dejar de considerar estos eventos como excepcionales. Esta es la nueva normalidad, y ya está aquí”.

“EL VERANO MÁS FRÍO”

Valerio Lucarini, de la Universidad de Leicester (Reino Unido), recalca que “la ola de calor europea de junio de 2026 demuestra, una vez más, hasta qué punto el continente europeo no está suficientemente preparado para afrontar estas manifestaciones del cambio climático”.

“Es muy probable que este sea el verano más frío de las próximas décadas o siglos, y los riesgos relacionados con el calor afectan de forma desproporcionada a la población más vulnerable”, sentencia Lucarini.

Emma Holmberg, de la Universidad de Berna (Suiza), asegura que “la ola de calor europea de junio de 2026 se vio exacerbada por el cambio climático antropogénico”.

“El devastador impacto del calor en nuestro clima alterado se evidencia en las muertes asociadas al evento, así como en la mayor presión sobre los sistemas de salud. Existe una necesidad urgente de reducir las emisiones y adaptar nuestra sociedad para poder gestionar el riesgo que supone el calor”, indica.

Marco Chericoni, de la Fundación CMCC (Italia), concluye: “La evidencia científica es clara: las condiciones atmosféricas que se daban en el pasado ahora producen olas de calor mucho más intensas y persistentes en un clima más cálido. Esta es una clara huella del cambio climático antropogénico. Por lo tanto, es fundamental tomar medidas globales urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

(SERVIMEDIA)
03 Jul 2026
MGR/gja