Megaincendios
La ONU alerta: el calentamiento global está alimentando incendios cada vez más devastadores
- Cuantifica en casi seis millones de hectáreas las que han ardido ya en Europa y América del Norte esta temporada
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La ONU comunicó este jueves que "el calentamiento global está alimentando incendios forestales cada vez más intensos, extensos y difíciles de controlar", advirtió de que "los megaincendios se están convirtiendo en una consecuencia cada vez más previsible del cambio climático" y reclamó mayores inversiones en "prevención, adaptación y resiliencia territorial para contener una amenaza que crece año tras año".
La advertencia procede de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE-ONU), que alertó de que el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas, las olas de calor y la alteración de los patrones de precipitación están prolongando las temporadas de incendios y ampliando las zonas expuestas al riesgo.
Según los datos difundidos por el organismo, más de 434.000 hectáreas han ardido este año en Europa. Francia figura entre los países más afectados, con cerca de 42.000 hectáreas de pinares destruidas en la región de Gironda y la evacuación de decenas de miles de residentes y turistas.
España también se encuentra entre los territorios más castigados. La superficie arrasada por las llamas supera ya las 200.000 hectáreas, el doble de la media histórica anual, mientras las autoridades europeas observan un desplazamiento creciente del riesgo hacia países mediterráneos como Grecia e Italia.
La situación resulta todavía más grave en América del Norte. Naciones Unidas cifra en aproximadamente 1,85 millones las hectáreas quemadas en Estados Unidos y en 3,8 millones las destruidas en Canadá, donde "continúan activos numerosos incendios de gran magnitud catalogados como fuera de control".
La directora de la División de Medio Ambiente y Bosques de la CEPE-ONU, Paola Deda, afirmó que cada verano confirma que los incendios forestales "ya no son un evento excepcional, sino una consecuencia cada vez más previsible del calentamiento global". Ante esta "certeza" defendió que, aunque los medios de extinción siguen siendo esenciales, "la mejor estrategia pasa por reforzar la prevención, la gestión sostenible de los bosques y la capacidad de adaptación de las comunidades".
La organización recordó además que alrededor de nueve de cada diez incendios forestales tienen origen humano, ya sea por descuidos, negligencias o acciones intencionadas. Por ello, consideró que "una parte significativa de estos episodios podría evitarse mediante una combinación de campañas de sensibilización, regulaciones más estrictas y limitaciones temporales de actividades durante los periodos de riesgo extremo".
UN CÍRCULO CLIMÁTICO VICIOSO
La ONU alertó asimismo de la existencia de un "círculo vicioso" entre incendios y cambio climático. Los fuegos liberan enormes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global, mientras que el aumento de las temperaturas genera condiciones más favorables para nuevos incendios. Entre 2001 y 2023, las emisiones mundiales vinculadas a los incendios aumentaron alrededor de un 60%, mientras que las registradas en los bosques boreales de Europa, América del Norte y Asia Central casi se triplicaron, según los registros de la ONU.
Las consecuencias "trascienden ampliamente las zonas afectadas por las llamas". Los incendios destruyen viviendas, infraestructuras y medios de vida, obligan al desplazamiento de poblaciones enteras y deterioran la calidad del aire en áreas situadas a cientos de kilómetros de distancia. El humo generado por los grandes fuegos "incrementa además los riesgos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares".
A ello se suma el elevado coste económico. Según los datos de la CEPE-ONU, los incendios forestales provocan pérdidas anuales estimadas en unos 2.500 millones de euros en la Unión Europea por daños materiales, interrupciones de la actividad económica y degradación de los ecosistemas. La factura real, sin embargo, "es aún mayor si se tienen en cuenta la pérdida de biodiversidad, el deterioro de los suelos y las labores de restauración necesarias una vez extinguidas las llamas".
Ante este escenario, Naciones Unidas apostó por complementar las políticas de gestión forestal sostenible con nuevas herramientas tecnológicas, como sistemas de detección basados en inteligencia artificial, vigilancia por satélite y cartografía en tiempo real de las zonas de riesgo, con el objetivo de localizar antes los focos de incendio y reducir sus consecuencias.
(SERVIMEDIA)
30 Jul 2026
EDU/clc


