Deporte y clima

La ONU prevé que el calor extremo marcará el Mundial de Fútbol

- "No es casualidad, es el cambio climático", según el jefe climático de Naciones Unidas

- Las altas temperaturas aumentarán la fatiga, ralentizarán el juego y dificultarán las decisiones en el campo

MADRID
SERVIMEDIA

El Mundial de Fútbol Masculino, que comenzará este jueves y se disputará en Canadá, Estados Unidos y México con 104 partidos y 48 selecciones nacionales, se disputará en un contexto de crecientes niveles de calor extremo impulsados por el agravamiento del cambio climático.

"Cabe esperar que este calor extremo forme parte de la historia del torneo, tanto en el terreno de juego como en las gradas, en los alrededores de los estadios y en todas las ciudades anfitrionas", sentencia ONU Cambio Climático en un informe.

Este organismo de Naciones Unidas subraya en el informe, recogido por Servimedia, que "es probable que el público vea signos tangibles de cómo se ve afectado el juego: un ritmo más lento, jugadores que dosifican el esfuerzo, cambios de táctica, sustituciones más tempranas, pausas para hidratarse, toallas refrescantes, chalecos de hielo, medidas de seguridad para los aficionados y posibles trastornos en las ciudades anfitrionas y sus alrededores".

El secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, describe en un vídeo con motivo del Mundial de Fútbol un momento que se verá en los partidos durante las pausas de rehidratación en la mitad de cada tiempo.

“Todos estamos viendo el partido, pero se ha detenido, porque hace demasiado calor. Hace calor para los jugadores, para los aficionados, para todos. Hace calor y cada vez hace más. Eso no es casualidad. Es el cambio climático”, afirma.

Stiell subraya que “el planeta se está calentando tras más de un siglo quemando combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas”, lo cual “atrapa el calor en la atmósfera”.

“En el terreno de juego, a todos los niveles -desde las categorías más altas del fútbol internacional hasta el fútbol de base-, esto se traduce en un calor más extremo. Más fatiga. Decisiones más difíciles, reacciones más lentas, jugadores y aficionados al límite”, comenta.

“PROTEGER EL MUNDO”

Stiell recalca que la actual “crisis de los combustibles fósiles” por el cierre del estrecho de Ormuz afecta a “miles de millones de personas en todos los países con unos costes mucho más elevados”.

“La buena noticia es que sabemos cómo solucionar la crisis climática. Acabemos con la dependencia de los combustibles fósiles que calientan el planeta y avancemos mucho más rápido hacia la energía limpia. La energía solar y eólica son ahora mucho más baratas y seguras que los combustibles fósiles”, apostilla.

Stiell destaca que “el deporte es la mayor fuerza unificadora del mundo y el fútbol es el deporte más popular del mundo”. “Si las personas que aman el fútbol alzan la voz para protegerlo de los impactos climáticos, como el calor extremo, esto supondrá un punto de inflexión. Porque no se trata solo de salvar el deporte. Se trata de proteger el mundo del que depende el deporte, del que todos dependemos”, indica.

En este sentido, Stiell sentencia: “La próxima vez que veas una pausa para hidratarse o un partido retrasado por el calor extremo, recuerda por qué. El carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta. Y recuerda esto: la salud del deporte -y de nuestro mundo- depende de las decisiones que tomemos ahora”.

PARTE DEL TORNEO

Según el informe de la ONU, el calor formará parte del Mundial de Fútbol. Se prevé que uno de cada cuatro partidos se dispute bajo un nivel de calor peligroso. World Weather Attribution (WWA) calcula que 26 de los 104 partidos se disputarán en condiciones en las que los expertos han advertido a la Fifpro (el sindicato mundial de futbolistas) de que el estrés térmico se convierte en un riesgo real y se recomiendan pausas para refrescarse.

El estudio de WWA utiliza la temperatura de bulbo húmedo global, que tiene en cuenta el calor, la humedad, la luz solar, el viento y la radiación directa. A diferencia de la temperatura del aire por sí sola, ofrece una mejor medida del estrés térmico para los jugadores.

Es decir, no se trata solo de tiempo caluroso. Es la combinación de calor, humedad, sol y viento que supone un estrés para los jugadores y los aficionados.

Esa temperatura no es directamente convertible a la de los termómetros. Por ejemplo, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, una temperatura del aire de 40 grados y una humedad relativa de un 30% dan lugar a una temperatura de bulbo húmedo de unos 26 grados, el nivel que, según los expertos, limita el rendimiento.

Esto podría afectar a algunos de los partidos más importantes del torneo, como la final, dos cuartos de final y el duelo por el tercer y cuarto puesto.

Algunos partidos podrían superar el límite de riesgo. Según WWA, cinco encuentros podrían alcanzar los 28 grados de temperatura de bulbo húmedo global.

Las ciudades anfitrionas del sur y del interior de Estados Unidos y México están, en general, más expuestas, y los recintos al aire libre -como Miami, Kansas City y Filadelfia -muestran un fuerte aumento en la probabilidad de que se alcancen umbrales de calor peligrosos. Esto significa que, dependiendo de dónde jueguen los equipos, pueden tener un camino más fácil o difícil hacia la final.

CAMBIOS EN EL JUEGO

La investigación de WWA destaca que 97 de los 104 partidos programados se enfrentan a una mayor probabilidad de sufrir condiciones que mermen el rendimiento. Esta tendencia supone una amenaza directa para la velocidad del juego y la seguridad de los deportistas.

De todos los partidos, el cambio climático es el factor que más incrementa la probabilidad de que se produzcan condiciones de calor que afecten al rendimiento durante el encuentro entre España y Uruguay del próximo 26 de junio en Guadalajara (México), que se jugará a las 20.00 hora local y 2.00 del día siguiente en la España peninsular. La probabilidad del 70% de que se den esas condiciones de calor durante ese partido es 37 puntos porcentuales mayor debido al cambio climático.

En los otros dos partidos de la fase de grupos de España, que se jugarán en Atlanta (Estados Unidos), esa probabilidad es del 77% tanto en el encuentro contra Cabo Verde el lunes 15 de junio como en el de Arabia Saudí el domingo 21 de junio, en ambos casos con 15 puntos porcentuales más por el cambio climático.

En conclusión, si el ritmo baja, puede que no se trate solo de táctica. Con este tipo de calor, los jugadores también gestionan su cuerpo, lo que se traduce en partidos menos intensos y, para muchos, menos emocionantes de ver.

AFICIONADOS

Por otra parte, la ONU apunta que los aficionados también se enfrentan a niveles peligrosos de calor durante el Mundial de Fútbol.

No obstante, los jugadores están protegidos por equipos médicos y pausas para refrescarse, y los aficionados a menudo no.

De hecho, el peligro puede ser mayor fuera del estadio. Las zonas de aficionados, las filas, las rutas de transporte, los aparcamientos y las celebraciones al aire libre pueden exponer a las personas a un calor peligroso durante horas.

Los estadios con aire acondicionado no resuelven todo el problema. De las sedes del Mundial de 2026, solo 3 de 16 cuentan con aire acondicionado. Incluso cuando el campo está refrigerado, los aficionados que se desplazan hacia y desde el partido pueden seguir enfrentándose a un calor y una humedad peligrosos.

(SERVIMEDIA)
09 Jun 2026
MGR/gja