Infancia
La ONU vuelve a recomendar a España que prohíba a los niños ir a los toros
- Aconseja, como en 2018, que 18 años sea la edad mínima para participar o asistir a espectáculos taurinos
- El Gobierno estudia no permitir la asistencia de menores a espectáculos con violencia contra animales
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El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ha vuelto a recomendar a España que los niños no participen ni asistan a espectáculos taurinos, como ya aconsejó en 2018.
Ese órgano de la ONU publicó este jueves un avance de sus Observaciones Finales sobre el séptimo examen periódico a España sobre su cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño.
El anterior examen a España se produjo en 2018, cuando incluyó en el informe sobre el país una observación en la que indicaba que, “para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros, el Comité recomienda que el Estado parte prohíba la participación de niños menores de 18 años como toreros y como púbico en espectáculos de tauromaquia”.
El nuevo informe, recogido por Servimedia, dedica un punto a la tauromaquia, enmarcado en un capítulo relacionado con “violencia contra los niños” de la Convención y el Protocolo Facultativo relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.
Así, el Comité se muestra “preocupado por el hecho de que los niños siguen presenciando la violencia y la muerte de participantes durante los festivales taurinos populares que se celebran en todo el Estado parte”, es decir, España.
“El Comité reitera sus recomendaciones anteriores y recomienda que el Estado parte, tanto a nivel estatal como autonómico, establezca en 18 años la edad mínima para participar en eventos taurinos, festivales y escuelas, sin excepción”, añade.
Además, el Comité aconseja que España realice “actividades de concienciación entre los funcionarios públicos, los medios de comunicación y la población en general sobre los efectos negativos de la violencia asociada a las corridas de toros en los niños, incluidos los espectadores”.
POSIBLE CAMBIO LEGAL
Esta recomendación se produce mientras el Ministerio de Juventud e Infancia contempla, en la propuesta de ampliación de la Ley de Protección de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi), que no se permita ni la participación ni la asistencia de las personas menores de edad en actividades, eventos o espectáculos en los que se ejerza violencia contra los animales.
A finales del pasado enero, varios miembros del Comité de los Derechos del Niño preguntaron en Ginebra (Suiza) a representantes de la delegación española por prácticas como la asistencia de niños a corridas de toros o la participación de menores en las escuelas taurinas.
La nueva recomendación se enmarca en el incumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, ratificada por España en la década de 1990 y que tanto la Constitución como otras normas orgánicas señalan como de obligada incorporación a la legislación estatal.
“La advertencia es muy clara y pone sobre la mesa el peligroso negacionismo sobre los derechos de la infancia al que nos están sometiendo algunos territorios del país con la excusa de una supuesta libertad absoluta para ejercer la educación o valores de las personas menores de edad”, según Rubén Pérez, investigador y coordinador de la campaña Infancia Sin Violencia.
Según Pérez, “si España firma y ratifica un tratado internacional, debe cumplir el mismo en su integridad y la advertencia del Comité de los Derechos del Niño sostiene que durante años ha hecho caso omiso a la solicitud anterior, contenida en las Observaciones Finales de 2018”.
Ya son dos las ‘reprimendas’ del organismo de Naciones Unidas encargado de velar y verificar los derechos de las niñas, niños y adolescentes, las mismas que Portugal, señalada en 2014 y 2019, o que Francia, con una advertencia en 2016. Esos tres países europeos que mantienen prácticas taurinas con menores han sido tirados de las orejas por el Comité de los Derechos del Niño.
“El Comité ha sido directo y las familias no tienen un derecho absoluto, casi medieval, sobre la exposición de sus hijos a prácticas que pueden tener un impacto nocivo sobre su desarrollo psíquico, moral o físico, arriesgándose a participaciones directas o indirectas de actividades de reconocida violencia”, concluyó Pérez.
(SERVIMEDIA)
05 Feb 2026
MGR/JNV/clc


