Visita Papa
El Papa insta en catalán a ser "constructores de unidad" frente a la "polarización"
- Mezcla el uso de castellano y catalán durante su primer discurso en Barcelona
- Visita la catedral y alaba la "gran tradición de Iglesia" en Cataluña
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El papa León XIV instó este martes en la catedral de Barcelona a ser “constructores de unidad” frente a la "polarización" con un discurso en el que intercaló el uso del catalán con el castellano en su primer mensaje en esta comunidad autónoma, segunda parada de su viaje apostólico a España.
El Pontífice accedió al altar mayor del templo acompañado del sonido del órgano mayor para, a continuación, sentarse en la cátedra episcopal de mármol de la catedral y escuchar un conjunto de salmos y breves lecturas en el marco de la hora litúrgica sexta.
Fue en su Capilla del Santísimo, que custodia al Santo Cristo de Lepanto, una de las imágenes más veneradas de la ciudad, donde rezó de rodillas durante un minuto en su primer acto en la capital de Cataluña, que incluyó también una visita a la cripta de Santa Eulalia, copatrona de la catedral, la Archidiócesis y de la ciudad, además del claustro, adonde accedió a pie por un lateral.
En la calle le esperaban cientos de fieles, a quienes se dirigió también en castellano y catalán para desearles “buenos días” y saludarles “con alegría” así como darles las “gracias” por acompañarle y por su “paciencia” en la espera, además de trasladarles su “alegría” por poder “celebrar todos la fe en Cristo”, que, a su juicio, “nos ha llamado a vivir como un solo pueblo, unidos en la fe”.
En su discurso en el interior de la catedral, León XIV reconoció que “con alegría” iniciaba esta visita rezando la Hora sexta y subrayó que “la Iglesia, y en particular esta asamblea, rica de dones y carismas y de la variedad de las historias de cada uno, es ante todo una esposa amada”. “Dios os ha querido aquí, porque ama en vosotros y en vuestro estar juntos una belleza y una bondad únicas y sagradas. Él os ha elegido a vosotros para representar hoy la comunidad de los santos que está en Barcelona. Y es con esta conciencia que os invito a renovar, concordes, el propósito de caminar juntos, todos, fieles y pastores, tras las huellas de Cristo, hacia la plenitud de la vida”, abundó.
IGLESIA
A su vez, indicó que la Iglesia “es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios y, ante todo, crece dejándose amar por Él, unida, con corazón humilde y agradecido, porque sólo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor”.
A continuación, rememoró algunas palabras de Francisco para urgir a “difundir un clima de familia, en el que se vive juntos, conscientes de la filiación y de la llamada común, solidarios, abiertos, capaces de misericordia, de sacrificio, de atención recíproca, de perdón”.
Asimismo, rescató las palabras de san Juan Pablo II cuando, en su visita a Barcelona en 1982, “alababa el ánimo acogedor que a lo largo de la historia ha llevado a barceloneses y catalanes a compartir ciudadanía humana y cristiana con innumerables gentes y les animaba a proclamar ante la Iglesia que esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”.
“En sus palabras encuentran un lugar los rostros de tantos hermanos y hermanas que entre vosotros se han entregado y se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización. Y también hoy ellas se ven confirmadas en la vitalidad de las numerosas obras de anuncio, de formación y de caridad de las que todos vosotros sois animadores y protagonistas” agregó.
UN ÚNICO ORGANISMO
En este punto, indicó que Cristo es “también la cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único organismo, unos al servicio de otros, hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación, todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad”.
“Para nosotros trabajar juntos no es una elección de estilo, sino una necesidad fisiológica”, añadió, al tiempo que aseveró que “en la riqueza de los dones recibidos, somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu, el Espíritu de Cristo, que es Espíritu de comunión para la salvación de todos”.
En paralelo, llamó a “no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día” y afirmó que los barceloneses tienen “una vocación y una responsabilidad especial” de convertirse “en constructores de unidad”.
De otro lado, haciendo suyas unas palabras de san Agustín sobre los mártires, llamó a ser “testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias” en un “mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista”.
“Que María, Madre de la Iglesia y Madre de la unidad, nos ayude a ser fieles a este compromiso y a esta misión: Santa Maria de la Mercè, pregueu per nosaltres”, concluyó en catalán, antes de abandonar el templo, saludar a los fieles que le esperaban en el exterior e impartir la bendición desde el balcón del Palacio Episcopal, que será su residencia estos días.
ARZOBISPO
Por su parte, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, expresó su alegría por recibir al Papa y le dio la “bienvenida en nombre de toda la iglesia de Barcelona”.
Omella recibió al Pontífice acompañado por el cardenal Lluís Maria Martínez Sistach, varios obispos auxiliares, canónigos, miembros de la curia diocesana, representantes de diversas delegaciones y secretariados diocesanos, seminaristas y una representación “nutrida” de voluntarios y, en su discurso le dio la “bienvenida en nombre de toda la iglesia que peregrina en Barcelona” y agradeció “de corazón” que León XIV haya “aceptado” la invitación.
“Queremos ser una familia que trabaja al servicio de la gran familia de todos los hombres y mujeres que habitan en esta archidiócesis. Un hogar que quiere ayudar a que esta iglesia diocesana sea y no pierda nunca su naturaleza misionera y su dimensión caritativa”, sentenció, para, a continuación, rezar junto al Santo Padre la hora litúrgica sexta para confiar a Dios “la salvación de toda la humanidad y pidiéndole por la paz en el mundo” además de que “nos conceda el don de la paz y de la comunión para poder ser sembradores de esperanza”.
(SERVIMEDIA)
09 Jun 2026
MJR/MAG/PAI/clc


