Accidente ferroviario
El párroco de Adamuz destaca que sus paisanos "se comportaron como buenos cristianos"
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El párroco de San Andrés Apóstol en Adamuz (Córdoba), Rafael Prado Godoy, destacó este lunes la solidaridad de sus paisanos y en concreto de los fieles de la iglesia local con los afectados del accidente ferroviario. "Se comportaron como buenos cristianos", señaló el sacerdote, que destacó que los supervivientes del siniestro buscaban hablar con él en busca de apoyo espiritual.
En declaraciones a Servimedia, el padre Prado Godoy confirmó la movilización que han protagonizado los fieles de la parroquia y los voluntarios de Cáritas para ofrecer a las víctimas del siniestro alimentos, un lugar confortable y calefactado para calentarse e incluso "pañales" para los bebés.
"Tan rápida fue la respuesta que estuvimos una hora aguardando a que a que llegaran los los pasajeros del tren. Una vez que llegaron, ya empezaron a hacer triaje y los que estaban más graves y necesitaban atención sanitaria se quedaban en la caseta municipal y a aquellos que estaban físicamente bien nos los mandaban a nosotros, que teníamos ya el lugar preparado con calefactores y les ofrecimos lo que teníamos: bocadillos, agua, refrescos, chocolate caliente y café", explicó el sacerdote, que apenas lleva cuatro años en la localidad cordobesa.
Para Rafael Prado, lo más importante era "estar con ellos" y "simplemente escucharles y darles consuelo". "En cuanto ven al cura, porque lógicamente yo iba con mi con mi alzacuello, pedían hablar conmigo. Les da la impresión de que que te escuche el cura como que tiene como que tiene más peso, ¿no? Como que va como que va a entender un poquito mejor por lo que estás pasando", reflexionó.
"En general todo el mundo, todos los adamoceños se comportaron como buenos cristianos y estaban ahí a ayudar en lo que hiciera falta, aunque fuera simplemente ayudar a una señora a llevar su bolso al autobús. Estoy muy orgulloso de de mi pueblo, de la gente de mi pueblo y de cómo se ha volcado para ayudar a los más necesitados", continuó el sacerdote, que despidió de las instalaciones a las últimas viajeras a las tres de la madrugada.
"Eran tres chicas de Toledo a las que vinieron a buscar expresamente sus madres. Vimos cómo cómo se abrazaban, como si hubiesen vuelto a nacer. Fue una escena que te ponía los pelos de punta", relató a Servimedia, tras lo cual mandó a la gente a descansar.
(SERVIMEDIA)
19 Ene 2026
AHP/gja


