Diabetes
La pérdida de peso sostenida podría favorecer la remisión de la diabetes tipo 2
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La reducción moderada de peso corporal en personas con diabetes tipo 2 mejora la glucemia, reduce la necesidad de medicación y mejora factores de riesgo cardiometabólico, pero si la pérdida de peso es mayor y sostenida, podría favorecer la remisión de la enfermedad.
Así lo expusieron los expertos en el XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes, que se celebra estos días en Sevilla, en una mesa redonda conjunta entre la Sociedad Española de Diabetes (SED), la Sociedad Española de Obesidad (Seedo) y la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD).
El continuo cardiometabólico es un concepto que describe cómo diferentes alteraciones metabólicas y cardiovasculares no ocurren de forma aislada, sino como parte de un proceso progresivo y conectado que puede empezar muchos años antes de que aparezcan enfermedades graves.
Se trata de una cadena de eventos que va desde factores de riesgo iniciales hasta enfermedades cardiovasculares establecidas. Dentro de este proceso son claves, y están muy conectadas, la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la obesidad, tal y como se expuso en este congreso nacional.
La relación entre ambas entidades es muy estrecha. La obesidad, especialmente cuando existe exceso de grasa visceral o abdominal, es uno de los principales factores que favorecen la resistencia a la insulina y, con ello, el desarrollo de diabetes tipo 2.
OBESIDAD Y DM2
En este sentido, la doctora Ana Mª Sánchez Bao del servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF), apuntó que “hoy entendemos obesidad y DM2 como dos enfermedades muy conectadas dentro de un mismo continuo cardiometabólico”.
Además, recordó que “hay otros factores a tener en cuenta, dado que la genética, la distribución de la grasa, la masa muscular, la edad, el sueño, la actividad física y otros determinantes clínicos y sociales también influyen en el desarrollo de la DM2”.
Los expertos remarcaron el relevante beneficio clínico que se deriva de la pérdida de peso en personas con DM2. “Incluso una reducción moderada del peso corporal mejora la glucemia, habitualmente reduce la necesidad de medicación y mejora factores de riesgo cardiometabólico, como la presión arterial, los triglicéridos o la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica”, indicó esta especialista.
Y si la pérdida de peso es mayor y sostenida, “los beneficios suelen ser también mayores y, en algunas personas, puede llegar a favorecer la remisión de la diabetes tipo 2, sobre todo si la evolución de la enfermedad no es muy prolongada”.
REMISIÓN DE LA DIABETES
En general, existe una relación gradual: a mayor pérdida de peso, mayor probabilidad de mejorar el control glucémico y otros parámetros metabólicos.
Los beneficios suelen empezar con pérdidas relativamente modestas, en torno al 5–7% del peso inicial, pero con reducciones del 10% o más el impacto clínico suele ser más claro, y en algunos pacientes una pérdida del 10–15% o superior se asocia con una probabilidad mucho mayor de remisión de la diabetes.
En este contexto, la especialista en Endocrinología y Nutrición del CHUF habló de umbrales clínicamente útiles: “primero, mejorar; después, consolidar; y, en algunos casos, aspirar a objetivos más ambiciosos, si son factibles y seguros”.
Como indicó la doctora Sánchez Bao, “los objetivos deben ser realistas y personalizados, según la duración de la diabetes, el tratamiento en curso, la presencia de complicaciones, la edad, la fragilidad, la composición corporal y las preferencias del paciente”.
CONSEGUIR EL OBJETIVO
Para conseguir esta pérdida de peso, los expertos aseguraron que se dispone de un amplio, variado y avalado arsenal de recursos terapéuticos que pueden ayudar al manejo eficaz de la obesidad en personas con diabetes tipo 2. “La evidencia apoya un abordaje intensivo, estructurado y personalizado”, comentó la doctora Sánchez Bao.
La base sigue siendo una intervención sobre la alimentación, actividad física y cambio conductual. “No hay una única ‘dieta ideal’ válida para todo el mundo: lo importante es que genere un déficit energético, sea nutricionalmente adecuada y resulte sostenible para esa persona”, recomendó.
Además, en los últimos años los tratamientos farmacológicos dirigidos al abordaje de la DM2 y/o obesidad (en especial los agonistas del GLP-1 y los agonistas duales GIP/GLP-1) demostraron una eficacia muy superior a la de estrategias no farmacológicas aisladas para la pérdida de peso inicial.
Junto a esto, se sabe que en personas con obesidad y DM2, la cirugía metabólica sigue siendo la opción más potente cuando está indicada.
Con todo, el mayor reto que se plantea actualmente en este ámbito es lograr el mantenimiento de la pérdida de peso a lo largo del tiempo, más aún sabiendo que cuando se retiran algunos tratamientos farmacológicos eficaces, la recuperación de peso es frecuente, lo que refuerza la idea de manejo crónico y seguimiento continuado. La obesidad es una enfermedad crónica y con tendencia a la recaída, de modo que mantener la pérdida de peso exige una estrategia de largo recorrido.
(SERVIMEDIA)
17 Abr 2026
ABG/clc


