Elecciones Andalucía

El PP se mete en un "lío" en Andalucía y la vía moderada de Moreno queda supeditada a Vox

- El resultado pone una nueva piedra en el camino de Feijóo a La Moncloa pese al hundimiento de otra candidata de Sánchez

- Juanma Moreno intentará gobernar en solitario y con el apoyo externo de Vox

SEVILLA
SERVIMEDIA Pablo Taboada, enviado especial

El candidato del PP a la reelección como presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, cosechó este domingo otra victoria histórica para su partido, aunque amarga por las circunstancias. Los populares batieron su récord de votos y firmaron su segunda mejor marca en escaños, pero los peores presagios se hicieron realidad: perdieron una de sus mayorías absolutas más valiosas, levantada desde el centro, y contemplaron cómo la “vía andaluza” quedará supeditada a los “líos” de Vox.

“No hemos sacado matrícula de honor, pero sí un sobresaliente”, resumió Moreno, que al inicio de la noche electoral llegaba nervioso a la sede del PP andaluz y auguraba que todo estaba “abierto”. Cuatro horas más tarde, sacó pecho del resultado de su partido, pero no entonó su canción ‘Kilómetro sur’, himno de los populares durante esta campaña, ni pudo presumir de lo que ha denominado como “una mayoría de estabilidad”.

Moreno ha cumplido dos de sus tres objetivos: ganar las elecciones e imponerse en todas las provincias. Pero se ha quedado corto del tercero y más importante: la mayoría absoluta. Su partido cosecha 1.734.694 votos con el 99,8% escrutado, unos 145.000 votos más que en 2022. Pero pierde los cinco escaños que bailaban en el cierre de campaña (Cádiz, Córdoba, Huelva, Málaga y Sevilla) a manos de Adelante Andalucía.

La esperanza de Moreno era que al menos dos cayeran de su parte. Lo necesitaba para retener la mayoría absoluta. Pero al contrario que en 2022, cuando se llevó todos los restos, Adelante Andalucía capitalizó el aumento de la participación –que rozó el 65%, nueve puntos más que en las últimas elecciones– y consiguió tener representación parlamentaria –o duplicarla– en esas circunscripciones.

El PP, en cambio, desciende 1,6 puntos porcentuales en voto, por debajo del 41,6%. La lectura positiva del resultado es que Moreno le mete casi 19 puntos al PSOE, que hunde su suelo electoral, y tiene casi el doble de escaños. También supera con creces a Vox, que de nuevo se desacelera en su crecimiento y solo gana un diputado, aunque los de Santiago Abascal tendrán la llave de gobierno, desbaratando así los planes de Moreno.

LA DEPENDENCIA DE VOX

Paradójicamente, el malagueño fue el primer dirigente del PP que firmó un acuerdo de gobernabilidad con Vox. Fue en 2018, tras sacar el peor resultado de su partido en Andalucía en 30 años y empeorar la dura derrota de 2015. Su capital político no era ni una enésima parte del que es ahora. La mayoría de los periodistas ignoraban sus convocatorias de ruedas de prensa en el Senado. Pero hace ocho años las urnas dieron a la derecha su primera oportunidad de gobernar en Andalucía, y ni PP, ni Ciudadanos ni Vox la desaprovecharon.

Nacido en Barcelona en 1970, regresó de niño a Málaga, el territorio sobre el que ha construido su identidad política: un andalucismo de gestión, tono moderado, baja confrontación formal y apelación constante a la estabilidad. “Un pan sin sal”, etiqueta que le atribuye a la oposición en el Parlamento andaluz. Su campaña se ha centrado en reivindicar ese calificativo para hacer de Andalucía un lugar “vivible”, lejos de la bronca de Madrid.

Moreno entró muy joven en la política y llegó a ser presidente nacional de Nuevas Generaciones del PP entre 1997 y 2001. En ese periplo coincidió con el presidente de Vox, Santiago Abascal, del que ahora reniega por ser “un señor que no es andaluz” y que pretende “teledirigir a golpe de teléfono desde 500 kilómetros” una comunidad de 9 millones de personas con un presupuesto de 53.000 millones de euros.

La pregunta que ha intentado instalar en estas elecciones, sin calar lo suficiente en el electorado a la luz de los resultados, es si los andaluces querían que gobernara “solo o acompañado” de este “señor”. La respuesta ha sido darle más poder a Abascal, aunque ha sido como consecuencia del auge de la izquierda que se proponía parar a Vox. El PSOE y Adelante Andalucía se niegan por el momento a darle la investidura a Moreno con su abstención. Todos los caminos llevan así a Vox o a la repetición electoral.

PRIORIDAD NACIONAL

Tras el escrutinio, Moreno se hizo cargo de que los andaluces le “han dado un mandato claro y definitivo” para seguir “transformando y cambiando” la región y hacer de ella “una tierra mucho más próspera, con mayor bienestar y líder en España”. “Este candidato aspira a dar cuatro años más de reforma, de impulso, de proyecto y de estabilidad a Andalucía”, señaló en un discurso sin alusiones a Vox.

Son muchas las asperezas que tiene que limar con Bambú, empezando por “la prioridad nacional”, que ya redujo a “un eslogan hueco de campaña” y contrapuso con “una apuesta integradora” de la inmigración. Otra de las principales incógnitas es si dará entrada a Vox en su gobierno, cosa que no quiere. Y también si la dirección nacional del PP participará en las conversaciones, como ha hecho en Extremadura, Aragón y Castilla y León. En definitiva, “el lío” contra el que tanto ha pregonado estos meses.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, llamó a Moreno para felicitarle por su “victoria incontestable”. No obstante, en Génova reconocen que “el triunfo no es completo” y pesa perder un gobierno monocolor en un bastión que históricamente había sido de la izquierda y que era la imagen más viva del ala moderada del PP. “No es una plaza más, no es mantener un gobierno, es mantener una mayoría absoluta de un estilo distinto al de Madrid. Eso también nos interesa, nos ayuda y nos enriquece”, reconoció uno de los principales dirigentes del PP consultado por Servimedia antes de las elecciones.

Génova, de hecho, ya estaba apostando por una oferta más propositiva, centrada en los problemas de los españoles, aunque está teniendo dificultades para que tengan eco mediático. La realidad es que Andalucía no es Madrid y es posible que la “vía andaluza” de Moreno no sea exportable al resto de España. Tampoco es la misma la lógica con la que se comportan los votantes en clave autonómica que nacional, y además el peso desigual de las comunidades autónomas siempre puede decantar la balanza de un lado o de otro.

PLENO DE VICTORIAS AMARGAS

Sea como sea, Moreno se dará un baño de masas este lunes en la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, a la que asistirá Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid le alabó por haber “conseguido arrasar a la izquierda en Andalucía una vez más” y reclamó la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por la "derrota absoluta" del PSOE.

Esa es la lectura que también hacen en Génova, que cierra un ciclo electoral con un pleno de cuatro victorias, siendo las de Andalucía y Extremadura dos muy valiosas por ser bastiones históricos de la izquierda. Desde la sede nacional ya espolean a las filas del PSOE para que le hagan “un Starmer” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es decir, que le muevan la silla o le fuercen a convocar elecciones anticipadas.

Su estrategia de endosar una cadena de derrotas electorales ha sido un éxito en ese sentido. Pero por el camino su dependencia de Vox se ha ampliado con creces. Pese a todo, la sede del PP andaluz siguió adelante con la fiesta y cantó, entre otros temas, ‘No puedo vivir sin ti’, de Coque Malla.

(SERVIMEDIA)
18 Mayo 2026
PTR/clc/fcm