Ciencia
Prácticas funerarias prehistóricas revelan que la familia va más allá de los lazos de sangre
- Según un estudio
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Un equipo de arqueólogos ha descubierto que no es raro que personas sin parentesco de sangre fueran tratadas como miembros de una misma familia hace miles de años, según el análisis de antiguas prácticas funerarias y la información genética obtenida de algunos restos humanos.
Así se desprende de un estudio publicado este martes en la revista ‘Cambridge Archaeological Journal’.
“Incluso en la prehistoria, el parentesco iba más allá de los lazos de sangre”, afirma Sabina Cvecek, arqueóloga y becaria global Marie Sklodowska-Curie en el Museo Field de Chicago (Estados Unidos).
Cvecek añade: “Muchas comunidades alrededor del mundo tienen un concepto de familia que trasciende este ámbito biológico. Por lo tanto, por mucho que nos esforcemos en la investigación del ADN antiguo, nunca conoceremos la historia completa si no tenemos en cuenta la diversidad y las perspectivas antropológicas culturales”.
Cvecek es una de las autoras principales de un número especial del ‘Cambridge Archaeological Journal’ dedicado a cómo los arqueólogos, antropólogos y genetistas determinan las relaciones entre los pueblos antiguos, y cómo la investigación genética contribuye a la comprensión de estas sociedades.
En este sentido, Cvecek Maanasa Raghavan (de la Universidad de Chicago) y Penny Bickle (Universidad de York) destacan que el parentesco no puede reducirse a la genética y que los recientes trabajos arqueogenéticos -si bien son valiosos- han tendido a priorizar la descendencia biológica y los linajes lineales.
PROXIMIDAD SOCIAL
El equipo revisó décadas de estudios arqueológicos y genéticos previos de yacimientos en Europa y Asia occidental. Por ejemplo, en el yacimiento de Çatalhöyük (actualmente, en Turquía) se encontraron enterramientos bajo los pisos de casas antiguas de hace 8.000 años.
“Los arqueólogos inicialmente asumieron que las personas enterradas en la misma casa estarían emparentadas genéticamente”, apunta Cvecek.
No obstante, esta autora añade: “Ahora es posible identificar a esas personas mediante análisis de ADN antiguo en árboles genealógicos y los genetistas a menudo encontraron personas enterradas en la misma casa que no están emparentadas genéticamente en absoluto, lo que indica proximidad social en lugar de relaciones exclusivamente consanguíneas en el yacimiento”.
El ADN se degrada con el tiempo, pero pueden quedar rastros en los huesos humanos, incluso en huesos pequeños como el petroso del oído interno. En las últimas décadas, los científicos han podido extraer ADN de estos huesos antiguos y secuenciarlo.
Las secuencias genéticas resultantes suelen ser fragmentarias, por lo que, según Cvecek, “los genetistas necesitan realizar numerosos análisis informáticos y estadísticos con las firmas genéticas de esos fragmentos de ADN antiguo para reconstruir el parentesco biológico del pasado”.
Estos hallazgos sugieren que, en estas comunidades antiguas, el concepto de familia no se basaba únicamente en el parentesco. Dado que lo mismo ocurre con muchas familias hoy en día, esto podría no parecer un descubrimiento revolucionario.
FAMILIA MÁS AMPLIA
Sin embargo, podría ser una información crucial para los investigadores que intentan reconstruir cómo las culturas antiguas construían y transmitían sus lazos familiares. El ADN no siempre lo explica todo.
“Uno de los objetivos de este artículo es desmitificar las percepciones occidentales sobre el parentesco familiar, que a menudo parecen basarse en la sangre. No podemos tener un único criterio para comprender la familia o el parentesco en todo el mundo”, afirma Cvecek.
Este concepto más amplio de familia trasciende la investigación arqueológica y antropológica, pues se encuentra a diario al gestionar el seguro médico, la vivienda, el cuidado infantil y la educación.
“El viejo dicho de que se necesita una comunidad entera para criar a un niño es cierto. Todos invertimos tiempo y esfuerzo en construir un mundo que cuide de personas más allá de nuestros familiares biológicos. Cuidar de quienes no están emparentados con nosotros es parte de lo que nos hace humanos”, explica Cvecek.
(SERVIMEDIA)
14 Abr 2026
MGR/clc


