Espacio

La primera misión lunar europea, equipada con tecnología y ciencia españolas, cumple 20 años

Madrid
SERVIMEDIA

La misión Smart-1, la primera nave de la Agencia Espacial Europea (ESA) que viajó hasta la Luna y orbitó de forma prolongada alrededor del satélite, cumplirá el próximo miércoles 20 años de su histórica culminación. Terminó impactando de forma controlada contra la Luna, ayudó a cartografiar su superficie y a probar tecnologías clave para la exploración espacial y sus restos permanecen dispersos por el Lago de la Excelencia.

El proyecto contó con una destacada participación de centros científicos e industrias españolas y marcó un hito para Europa al demostrar nuevas tecnologías de propulsión y obtener valiosos datos sobre el origen, composición y evolución de la Luna, informó este lunes la Agencia Espacial Española (AEE).

La misión fue lanzada en septiembre de 2003 y alcanzó la órbita lunar en noviembre de 2004 tras "un innovador viaje impulsado por un motor iónico alimentado por energía solar". Después de más de un año de observaciones científicas, la nave concluyó su trayectoria el 3 de septiembre de 2006 mediante un impacto controlado sobre la superficie lunar, en la región conocida como Lacus Excellentiae o Lago de la Excelencia.

Durante su estancia en la Luna, Smart-1 realizó el primer inventario europeo de elementos químicos presentes en la superficie lunar, estudió su composición mineralógica mediante observaciones en luz visible, infrarroja y rayos X, y aportó información relevante para comprobar hipótesis sobre la formación del satélite tras la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte con la Tierra hace unos 4.500 millones de años. También participó en la búsqueda de posibles depósitos de hielo en regiones polares permanentemente sombreadas.

Según recordó la AEE, España desempeñó un papel destacado tanto en el ámbito científico como tecnológico. Investigadores del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) participaron en la explotación científica de los datos de la misión, mientras que el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) colaboró en distintos trabajos relacionados con la investigación lunar y el seguimiento de la nave. Asimismo, empresas españolas integradas en los programas de la ESA contribuyeron al desarrollo de componentes y sistemas utilizados por la misión.

PROPULSIÓN ELÉCTRICA SOLAR

Uno de los principales legados de Smart-1 fue "demostrar la viabilidad operativa de la propulsión eléctrica solar para misiones de espacio profundo". Esta tecnología, basada en motores iónicos de bajo consumo, permitió a la nave alcanzar la Luna utilizando una cantidad de combustible mucho menor que la requerida por los sistemas químicos convencionales. Dos décadas después, el uso de este tipo de propulsión "forma parte habitual de numerosas misiones científicas y comerciales", explicó la AEE.

Los datos obtenidos por la sonda también sirvieron para preparar posteriores expediciones lunares de distintas agencias espaciales y contribuyeron a mejorar el conocimiento sobre la geología, la topografía y la distribución de minerales en la superficie del satélite. La ESA, por su parte, consideró con motivo de este vigésimo aniversario que la misión Smart-1 "abrió el camino de la exploración lunar europea y dejó un archivo científico que continúa siendo utilizado por investigadores de todo el mundo".

La sonda chocó contra la superficie a unos 7.200 kilómetros por hora, quedó destruida y sus restos permanecen desde entonces dispersos sobre la Luna, donde probablemente seguirán durante millones de años debido a la ausencia de atmósfera y erosión.

Dos décadas después de su impacto controlado el legado de esta misión sigue vigente. Sus observaciones contribuyeron a reavivar el interés internacional por la exploración de la Luna en vísperas de una nueva generación de orbitadores, módulos de aterrizaje y futuras misiones tripuladas, mientras que las tecnologías ensayadas por la sonda sentaron las bases de numerosos proyectos europeos de espacio profundo.

(SERVIMEDIA)
31 Ago 2026
EDU/clc