Paleoantropología
Los primeros cartógrafos de Europa fueron cazadores paleolíticos pirenaicos hace 31.000 años
- La cueva oscense de Fuente del Trucho conserva los mapas más antiguos descubiertos en la península ibérica y pinturas 15.000 años más antiguas que las de Altamira
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Mucho antes de la escritura, de las ciudades y de las fronteras, los primeros europeos ya representaban el territorio que habitaban. Hace 31.000 años, grupos de cazadores-recolectores que ocuparon el sur del Pirineo dejaron en la roca pinturas de figuras de animales. Pero lo más relevante para los expertos en Prehistoria es que además plasmaron rutas naturales, accidentes geográficos y posibles pasos de montaña en lo que ya se considera "cartografía paleolítica".
Parte de esas representaciones se conservan en la cueva de la Fuente del Trucho (Huesca). Este jueves la catedrática emérita de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza (Unizar) Pilar Utrilla expondrá en el Campus de Huesca los resultados de décadas de investigación sobre estos hallazgos.
Las investigaciones apuntan a que algunas de las figuras y trazos documentados en la cavidad "podrían constituir auténticos mapas del entorno", incluida "una posible representación del paso de los Pirineos que habría conectado comunidades situadas a ambos lados de la cordillera". "Son varios y muy claros los ejemplos de mapas paleolíticos que nos demuestran el conocimiento del espacio que tenían los primeros cazadores-recolectores y la necesidad de dejarlo ‘por escrito'", explicó Utrilla. Estas imágenes reproducen paisajes y caminos naturales con un grado de detalle que, según la investigadora, "revela pensamiento abstracto y planificación territorial en los primeros humanos modernos que llegaron a la Península Ibérica".
El hallazgo se enmarca en los trabajos arqueológicos llevados a cabo durante casi medio siglo de estudios sobre la cueva de la Fuente del Trucho, descubierta en 1978 por Vicente Baldellou y situada entre Asque y Colungo, en el Somontano de Barbastro. Con pinturas datadas hace más de 31.000 años (15.000 años anteriores a las de Altamira), la cavidad constituye uno de los conjuntos rupestres más antiguos conocidos en España y la única cueva paleolítica pintada descubierta hasta ahora en Aragón. El enclave alberga una quincena de animales, un centenar de manos y numerosas series de puntos, además de grabados como el de un oso de metro y medio y posibles alineaciones solares vinculadas a una ventana natural en la roca, según informó la Unizar.
Estos avances centrarán la conferencia titulada ‘Los primeros cartógrafos. Mapas paleolíticos de hace 30.000 años’, que se impartirá este jueves en el contexto del Ciclo de Profesores Eméritos de la Unizar. La sesión, abierta al público y programada en la Facultad de Empresa y Gestión Pública, "permitirá contextualizar estos hallazgos junto a otros ejemplos documentados en la cueva de La Estrella (Cádiz) o en piezas de arte mueble halladas en Abauntz (Navarra), que también evidencian representaciones territoriales en el Paleolítico".
En el mismo acto se presentará la monografía 'Las pinturas paleolíticas de la cueva de la Fuente del Trucho (Asque-Colungo, Huesca'), firmada por la propia Utrilla, junto a Manuel Bea y Jorge Angás. El volumen, número 59 de las Monografías Arqueológicas de Prensas Universitarias de Zaragoza, recoge en 480 páginas y 503 ilustraciones los resultados de 47 años de excavaciones y análisis científicos. La publicación contó con financiación del Gobierno de Aragón, la Comarca del Somontano y el grupo de investigación ‘Primeros Pobladores y Patrimonio Arqueológico’ de la Universidad de Zaragoza.
PRIMEROS 'HOMO SAPIENS' EN LA PENÍNSULA
Además de su valor artístico y simbólico, la cueva presenta una larga secuencia de ocupación humana. Aunque las pinturas corresponden a los primeros 'Homo sapiens' que llegaron a la Península, "el enclave estuvo habitado miles de años antes por neandertales y continuó utilizándose durante decenas de milenios, lo que refuerza su papel estratégico y posiblemente ritual en la prehistoria europea", según se documenta en este trabajo. Con estos hallazgos, la Fuente del Trucho no solo amplía el mapa del arte rupestre peninsular, sino que "obliga a replantear la capacidad cognitiva y organizativa de los primeros europeos", que ya eran "capaces de conceptualizar el espacio, representarlo y transmitirlo gráficamente" miles de años antes de que la cartografía se convirtiera en disciplina científica.
La Unizar explicó que Pilar Utrilla Miranda es especialista en los pueblos cazadores-recolectores del Paleolítico y Mesolítico, habiendo excavado más de 40 yacimientos de estas etapas en el Valle del Ebro, tanto en Aragón, como en Navarra, La Rioja o Soria. Entre ellos se encuentran algunos de los de la provincia de Huesca, especialmente emblemáticos, como el destruido de la cueva de Chaves, en Bastarás (Casbas de Huesca), o con importantes hallazgos, como los de Las Forcas, en Graus; la cueva del Moro de Olvena o las 'de los Moros' de Gabasa (donde se han hallado los únicos restos humanos de neandertales conocidos en Aragón). A lo largo de su trayectoria ha publicado 18 libros y 300 artículos científicos, fruto de estos trabajos.
(SERVIMEDIA)
12 Feb 2026
EDU/gja




