Biodiversidad

Los pumas mataron a más de 700 pingüinos en la Patagonia argentina en cuatro años

- Científicos lo califican de ‘matanza excesiva’ porque muchos no fueron para comida

- El puma ha regresado a esa zona tras el abandono de la ganadería

MADRID
SERVIMEDIA

El abandono de la ganadería ha facilitado el regreso del puma a la Patagonia argentina y ese gran carnívoro mató a más de 700 pingüinos adultos en cuatro años, muchos de ellos no para alimentarse.

Así se recoge en un estudio liderado por investigadores del Centro de Investigaciones de Puerto Deseado de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y guardabosques del Parque Nacional Monte León, y publicado este jueves en la revista ‘Journal for Nature Conservation’.

El estudio plantea el dilema al que se enfrenta el Parque Nacional Monte León, en la costa patagónica argentina, de si debe protegerse una especie emblemática si ello puede costar la vida a otra, especialmente en ecosistemas que aún se recuperan del impacto humano.

Desde que se abandonó la ganadería en el sur de Argentina en 1990, los pumas (‘Puma concolor’) han recolonizado sus áreas de distribución históricas. Por primera vez, esto los puso en contacto con los pingüinos de Magallanes (‘Spheniscus magellanicus’), que se habían trasladado al continente desde islas cercanas por la ausencia de depredadores terrestres.

Al estar prácticamente indefensos, los pingüinos se convirtieron en un blanco fácil para el gran carnívoro, pero hasta el momento se desconocía el impacto exacto que los pumas estaban teniendo en la población de pingüinos.

Desde su creación en 2004, investigadores del Centro de Investigaciones de Puerto Deseado de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y guardabosques del Parque Nacional Monte León analizaron las poblaciones de pingüinos en el parque.

‘MATANZA EXCESIVA’

Durante cuatro años (2007-2010), contabilizaron el número de cadáveres causados ​​por la depredación del puma. En el nuevo estudio, colaboraron con investigadores de la Unidad de Investigación para la Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad de Oxford (Reino Unido) para analizar los datos.

El equipo de investigación estimó que más de 7000 pingüinos adultos fueron sacrificados durante los cuatro años de estudio, la mayoría de los cuales no fueron devorados por completo, lo que indica que no todos los pingüinos fueron sacrificados para consumo. Esto representa un 7,6% de la población adulta (unos 93.000 individuos).

“La cantidad de cadáveres con signos de depredación que encontramos en la colonia es abrumadora, y el hecho de que no se los comiera significa que los pumas estaban matando más pingüinos de los que necesitaban para alimentarse”, según Melisa Lera, estudiante de posgrado de la Universidad de Oxford.

Lera añade: “Esto concuerda con lo que los ecólogos describen como ‘matanza excesiva’. Es comparable a lo que se observa en los gatos domésticos cuando las presas son abundantes o vulnerables: la facilidad de captura puede llevar a los gatos a cazar más aves, incluso cuando no las acaban comiendo”.

EXTINCIÓN IMPROBABLE

Sin embargo, los investigadores ven improbable que los pumas por sí solos lleven a la extinción a la colonia de pingüinos del Parque Monte León, que parece más sensible a factores como el éxito reproductivo y la supervivencia de los juveniles.

La extinción de la población se proyectó únicamente bajo escenarios hipotéticos que combinaban una baja supervivencia de los juveniles (con un 20% sin alcanzar la edad adulta) y una tasa reproductiva muy baja (un máximo de un polluelo por pareja). Se predijo que la alta depredación por parte de los pumas agravaría estos resultados.

“Este estudio capta un desafío emergente para la conservación, en el que los carnívoros en recuperación se encuentran con nuevas presas. Comprender cómo estos cambios en la dieta afectan tanto a los depredadores como a las presas es esencial para la conservación”, indica Jorgelina Marino, de la Universidad de Oxford.

(SERVIMEDIA)
05 Feb 2026
MGR/pai