Homenaje
La Real Academia de Jurisprudencia homenajea a Clara Campoamor, su primera académica de número
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La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, que preside Luis Cazorla Prieto, ha rendido homenaje a Clara Campoamor, primera mujer académica de número profesora de esta Real Academia, con la colocación de una placa en su recuerdo. Al acto asistieron la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, entre otras autoridades, así como el magistrado emérito del Tribunal Constitucional Pedro González-Trevijano, magistrados del Tribunal Supremo, académicos de distintas reales academias y representantes de los sectores sociales y económicos.
Clara Campoamor -aunque su nombre al nacer fue Carmen Eulalia y heredó el nombre de su hermana Clara tras el fallecimiento de ésta- ingresó en la RAJYLE en 1927, siendo secretaria de la misma, académica-profesora, la máxima posición en aquel momento y miembro de la Comisión de Trabajos prácticos.
Tras las palabras de bienvenida y agradecimiento por parte del presidente de la citada Real Academia, Luis Cazorla Prieto, el académico de número Juan Carlos Domínguez Nafría realizó un recorrido histórico sobre las 12 mujeres que ingresaron en la academia entre los años 1922 y 1934. Esas mujeres, de las que dos llegaron a ser doctoras, estaban en su mayoría “muy ideologizadas”, y, aunque “la mayoría eran de izquierdas”, todas coincidían en luchar por la reforma del Código Civil. La primera mujer que ingresó en la RAJYLE fue Concepción Peña, “activista en favor del reconocimiento de los derechos de las mujeres”.
Fue Encarnación Roca, también académica de número, quein glosó los rasgos fundamentales de Clara Campoamor. Elegida diputada en 1931 por el Partido Radical de Lerroux, desde el primer momento cogió la bandera de defensa del voto femenino, que en aquel momento no estaba reconocido en la Constitución. De hecho, en la primera conferencia que pronunció en la citada Real Academia ya afirmó que el siglo XX sería “el de la emancipación femenina”.
A diferencia de Victoria Kent, quien defendió que había que aplazar la decisión de reconocer el sufragio femenino “por razones políticas, hasta que las mujeres estuviesen convencidas de los beneficios de la República”, Clara Campoamor no tenía dudas de que el sufragio femenino había de reconocerse de forma inmediata: “Es pura ética reconocer a la mujer en todos sus derechos”. Sus argumentos convencieron a la mayoría de los diputados.
Encarnación Roca también destacó como “se batió el cobre” para sacar adelante la Ley del Divorcio de 1932 -como abogada, se encargó del divorcio de Valle-Inclán y su mujer- y se mostró en contra del matrimonio, al considerarlo “el origen de las desigualdades ente el hombre y la mujer”. Su idea predominante era que “en toda mujer hay una feminista” y en todo momento, aseguró Encarnación Roca, fue “feminista y republicana, pero ni lo uno ni lo otro la ayudaron a triunfar”. Murió exiliada en Suiza en 1972, pese a sus intentos de haber regresado a España.
(SERVIMEDIA)
10 Mar 2026
s/gja


