Historia

Los ricos en la Edad Media compraban tumbas 'cercanas a Dios' pese al estigma de la lepra

- Las enfermedades estigmatizadas no impedían acceder a entierros socialmente prestigiosos, según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los cristianos medievales en Dinamarca exhibían su riqueza al morir comprando tumbas prestigiosas, puesto que cuanto más cerca de la iglesia, mayor era el precio, aunque tuvieran lepra, una enfermedad muy estigmatizada y culturalmente asociada con el pecado.

Un equipo de investigadores utilizaron estas tumbas para investigar la exclusión social basada en la enfermedad, estudiando si las personas con lepra o tuberculosis eran excluidas de las zonas de mayor estatus.

Sorprendentemente, descubrieron que las personas con enfermedades estigmatizadas eran enterradas con la misma prominencia que sus compañeros, según se expone en un artículo publicado este jueves en la revista 'Frontiers in Environmental Archaeology'.

"Cuando comenzamos este trabajo, me acordé de inmediato de la película Monty Python y el Santo Grial , en concreto de la escena del carro de la peste", según Saige Kelmelis, de la Universidad de Dakota del Sur (Estados Unidos).

Kelmelis añade: "Esta imagen refleja nuestras ideas sobre cómo las personas del pasado y en algunos casos de la actualidad, reaccionaban a enfermedades debilitantes. Sin embargo, nuestro estudio revela que las comunidades medievales presentaban respuestas y una composición variables. En varias comunidades, quienes enfermaban eran enterrados junto a sus vecinos y recibían el mismo trato que cualquier otra persona”, explica.

MÁS ALLÁ DE LAS TUMBAS

Las investigadoras principales, Kelmelis y Vicki Kristensen, de la Universidad de Dakota del Sur, y Dorthe Pedersen, de la Universidad del Sur de Dinamarca, examinaron 939 esqueletos de adultos procedentes de cinco cementerios medievales daneses (tres urbanos y dos rurales) para identificar posibles diferencias entre las ciudades y el campo.

Una mayor densidad de población facilita la transmisión de la lepra y la tuberculosis, y las condiciones insalubres tradicionalmente asociadas a las ciudades medievales aumentan la vulnerabilidad a ambas enfermedades.

Sin embargo, ambas enfermedades impactaron la vida de los pacientes de manera diferente. Las lesiones faciales de los pacientes con lepra los habrían identificado como diferentes, a diferencia de los síntomas menos específicos de la tuberculosis.

“La tuberculosis es una de esas infecciones crónicas con las que las personas pueden vivir mucho tiempo sin presentar síntomas”, apunta Kelmelis.

Esta investigadora subraya: "La tuberculosis no es tan visiblemente incapacitante como la lepra y en una época en la que se desconocían la causa de la infección y la vía de transmisión, los pacientes con tuberculosis probablemente no eran tratados con la misma estigmatización que los pacientes con lepra, que era más evidente. Quizás la gente de la Edad Media estaba tan ocupada lidiando con una enfermedad que la otra era solo la guinda del pastel".

Los científicos evaluaron el estado de la enfermedad de cada esqueleto, así como su longevidad. La lepra deja evidencia de lesiones en la cara y daños en manos y pies causados ​​por infecciones secundarias, mientras que la tuberculosis afecta las articulaciones y los huesos cercanos a los pulmones.

Los científicos luego mapearon los cementerios, buscando cualquier demarcación que indicara diferencias de estatus, como entierros dentro de edificios religiosos. Trazaron cada esqueleto en estos mapas, buscando diferencias entre áreas de estatus superior e inferior.

"Existe documentación que demuestra que algunas personas podían pagar una cuota para tener un lugar de entierro más privilegiado", recalca Kelmelis, quien agrega: “En vida, estas personas —benefactores, caballeros y clérigos— probablemente también podían usar su riqueza para asegurar una mayor proximidad a la divinidad, como tener un banco más cerca de la entrada de la iglesia”.

SACA A TUS MUERTOS

Los científicos no encontraron una relación general entre la enfermedad y el estatus funerario. Solo en el cementerio urbano de Ribe se observaron diferencias relacionadas con la salud: un tercio de las personas enterradas en el cementerio de menor estatus padecían tuberculosis, en comparación con un 12% de las personas enterradas en el monasterio o la iglesia.

Dado que las personas con lepra o tuberculosis no fueron excluidas de las zonas de mayor estatus, los investigadores creen que esto reflejaba diferentes niveles de exposición a la tuberculosis, no estigma.

Sin embargo, todos los cementerios albergaban a numerosos pacientes de tuberculosis, especialmente el cementerio urbano de Drotten, donde casi la mitad de los entierros se encontraban en zonas de alto estatus y el 51% padecía tuberculosis. Quienes podían permitirse tumbas prestigiosas también podían haber pagado por mejores condiciones de vida, lo que les ayudó a sobrevivir a la tuberculosis el tiempo suficiente para que la enfermedad dejara marcas en sus huesos.

Estos resultados sugieren que la gente medieval era menos propensa a excluir de la sociedad a los enfermos visibles de lo que indican los estereotipos. “Es posible que algunos individuos fueran portadores de la bacteria, pero murieron antes de que esta pudiera manifestarse en el esqueleto”, concluye Kelmelis.

(SERVIMEDIA)
12 Feb 2026
MGR/gja