Izquierda

Rufián apuesta por debatir en los marcos de la derecha mientras Montero rechaza "normalizarlos"

- El diputado de ERC apela a la historia antifascista de su partido para implicarla en su proyecto de izquierda unitaria

MADRID Barcelona
SERVIMEDIA

El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, se mostró este jueves partidario de no regalar temas polémicos a la derecha y discutirlos aunque sea aceptando sus marcos, mientras que la eurodiputada y candidata a la Presidencia del Gobierno de Podemos, Irene Montero, se negó a “normalizar” esos marcos y discursos por entender que no son admisibles ni democráticos.

Lo hicieron en dos de sus intervenciones en el acto '¿Qué se ha de hacer?', que moderó el exportavoz de los Comunes en el Parlamento catalán, Xavier Domènech, y que ambos protagonizaron esta tarde en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Domènech agradeció en su presentación de los ponentes que hubieran salido de la comodidad para afrontar este debate, y les caracterizó por su “absoluta valentía política”. De Montero destacó su “energía inagotable” y la definió como “la Pasionaria de la izquierda actual”; a Rufián le definió como “el Robespierre de la izquierda española y catalana” y como “el puño de hierro contra la derecha española y catalana”. Y les preguntó por qué este acto.

Rufián contestó que ERC ha sido históricamente “un partido antifascista”, y que por eso ahora es su responsabilidad histórica frenar al fascismo. Insistió en su tesis repetida de que, si llega Vox al Gobierno, no será “lo de siempre”, y en que no por decirlo deja de ser independentista; expresó su deseo de que a la izquierda estatal le vaya bien y su empeño en “no dejarla sola”, y aseguró que Unidas Podemos fue “extraordinario” y que Montero es “una fuerza de la naturaleza” que podría aglutinar muchas cosas a su alrededor.

Por su parte, la dirigente de Podemos reiteró también su mensaje habitual de que el que Rufián haya conectado con tanta gente es señal de que hay mucha gente que tiene ganas de izquierda, pese a que la moda apunte en dirección contraria. Admitió que hay una urgencia de parar a la derecha, pero diagnosticó que la condición es no resignarse ni renunciar a soñar con otra sociedad posible.

Montero dijo que no todo es cuestión de votos, sino también de principios, que hay que defender para evitar que la derecha “arrase”, y que hay que movilizarse juntos para tener la seguridad de sentirse acompañados y nunca solos. “Es un camino que no sólo es electoral pero también es electoral”, dijo, repitiendo la ambigüedad con la que Podemos está presentando la naturaleza de esta charla, y celebrando “la propuesta de hacer equipo” y que “merece la pena intentarlo”, reciba votos o no.

Domènech objetó que el planteamiento de los frentes amplios está siendo demasiado “defensivo”, y sugirió actuar más al ataque. Rufián, en vez de contestar a ello, reiteró su estribillo de que, por mucho que al independentismo le vaya bien electoralmente, no servirá nada si la derecha le ilegaliza.

Después añadió que, cuanto más se centran en el “cómo”, más fácil le ponen a los partidos decir que no a su iniciativa, pero además reconoció no tener una fórmula mágica”. Sí llamó a “no faltar al votante de Vox y Aliança Catalana”, porque “no todos son unos fachas”, y son más numerosos y peligroso los “neutrales”. También propuso “no rehuir temas ni discursos” y hablar también de seguridad e inmigración, sin vincularlos, y “competir de tú a tú” en el mundo digital.

Sin embargo, Montero sí opinó que algunas opiniones no se pueden normalizar si son, desde su punto de vista, racistas, machistas o xenófobas, y lamentó que se generalice la idea de que “está mal ser de izquierdas”. Respondió a Rufián que seguridad es tener leyes que te permitan no ir a trabajar si estás enfermo, que haya educación pública y viviendas de emergencia para mujeres maltratadas. “¿Cuándo no ha hablado de seguridad la izquierda? No hablamos de otra cosa”, sostuvo, negándose a aceptar los marcos de la derecha.

La eurodiputada dijo que hay partidos que representan a los rentistas y otros que no se atreven a aplicar sus ideas porque “les va a caer la mundial”. Aseguró que la derecha gana votos en la inseguridad de la gente. Rufián contestó admitiendo que la izquierda ha fracasado en temas como la vivienda y rechazando la autocomplacencia, y se preguntó por qué obreros o jóvenes precarios votan a Vox. Al contrario que Montero, sí llamó a entrar en los marcos de la derecha y discutir en ellos, ya que de momento la izquierda no los puede cambiar. Y terminó afirmando que él prefiere llenar tiktoks que bibliotecas, para llegar a los jóvenes.

La dirigente de Podemos sostuvo que con las ideas de izquierda sí “se puede ganar”, aunque “para ganar una vez hay que perder 700”, y se conjuró para defenderlas siempre con la misma fuerza, porque con cada derrota falta una menos para ganar. Rufián replicó que, si la derecha llega al Gobierno, “entra para lustros”, y ahora “está de moda ser un canalla”, pero apuntó que todavía la izquierda tiene la bala de “inventarnos algo, sí, electoral” porque “hay que confluir electoralmente”.

El portavoz de ERC celebró que Podemos se haya unido a Por Andalucía y pidió “simplificar las diferencias”, y pidió a ERC que lidere esa confluencia de izquierdas, ofreciéndose él mismo a irse a su casa si es necesario. “No hay una manera correcta de ser catalán”, afirmó a continuación, negándose a medir a la gente por su independentismo.

Marcó como posibles puntos comunes de los partidos de izquierda el antifascismo, el derecho a la autodeterminación y la dignificación de la vida con el derecho a la vivienda, y sugirió constituir un grupo interparlamentario de todos ellos en el Congreso de los Diputados.

Rufián reconoció que es falso que haya mayorías independentistas en Cataluña o el País Vasco, y celebró que los partidos independentistas de izquierdas apoyen al Gobierno español, mientras acusaba a Junts per Catalunya de llevar dos años votando con el PP y Vox en el Congreso. “No puedes ser patriota odiando a la mitad de tu patria”, espetó a Junts y Aliança Catalana, de quien añadió que “una estelada no les hace menos fascista.

Montero llamó a movilizarse y militar, lamentando que hace mucho tiempo que no se declaran huelgas generales, lo cual a su juicio dificulta que cambien las cosas. Y defendió que ser patriotas es proteger a las personas que lo necesitan. Rufián terminó defendiendo que hay una posibilidad de repetir lo que ocurrió en las elecciones de 2023, porque la dicotomía volverá a ser entre fascismo y antifascismo. En cambio, rechazó “callarse y cobrar a fin de mes”.

(SERVIMEDIA)
09 Abr 2026
KRT/pai