COP30
El seguro paga entre un 5% y un 7% más cada año por desastres climáticos en el mundo
- Según Mapfre
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Las pérdidas aseguradas por fenómenos climáticos extremos aumentan entre un 5% y un 7% cada año desde 1992, aunque el 58,4% de los daños globales no están cubiertos por contratos con seguros desde 2015.
Esos datos figuran en el informe ‘Cambio Climático, Riesgos Extraordinarios y Políticas Públicas’, elaborado por Mapfre Economics y dado a conocer en el marco de la 30ª Cumbre del Clima, conocida como COP30 y que afronta su segunda y decisiva semana en Belém (Brasil).
El informe analiza el impacto creciente del cambio climático sobre los riesgos extraordinarios que cubre la actividad aseguradora, especialmente en un contexto de intensificación de fenómenos extremos y de ampliación de brecha de protección de los desastres naturales.
“Las pérdidas aseguradas derivadas de fenómenos catastróficos han mostrado una tendencia ascendente sostenida a largo plazo, situándose, según del Swiss RE Institute, en un rango de crecimiento anual del 5% al 7% desde 1992”, según Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de Mapfre Economics.
González añadió: “Aunque este incremento suele atribuirse al impacto del cambio climático, también influyen otros factores como el crecimiento económico y demográfico, la expansión de zonas vulnerables con sistemas de alertas tempranas o planes de evacuación y prevención poco desarrollados, y el alza en los valores inmobiliarios”.
EN AUMENTO
No obstante, el 58,4% de las pérdidas económicas mundiales por catástrofes climáticas no están cubiertas por las compañías aseguradoras desde 2015. Las mayores brechas de desprotección se dan en Asia (el 82,8% se queda sin cubrir), América Latina y el Caribe (81,0%) y Europa, Oriente Medio y África (69,6%). Las más pequeñas están en Oceanía (41,1%) y América del Norte (43,2%).
Las elevadas brechas de aseguramiento por catástrofes naturales en muchas regiones se deben a una baja penetración de los seguros en muchas economías emergentes, una mayor concentración de la población en ciudades y áreas de alto riesgo, y más frecuencia y severidad de episodios climáticos extremos.
Según la investigación de Mapfre, este tipo de catástrofes provocaron en 2024 pérdidas económicas que superaron los 300 millardos de dólares por novena vez consecutiva, de los cuales cerca de 145 millardos de dólares estaban asegurados.
“Las pérdidas económicas por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos están aumentando y se prevé que sigan haciéndolo debido a la mayor frecuencia y gravedad de las catástrofes causadas, entre otros factores, por el calentamiento global”, según González.
REDUCIR LA BRECHA
Cerrar la brecha de protección aseguradora para los riesgos catastróficos es un reto que requiere la acción coordinada de las entidades aseguradoras con todos los niveles de gobierno, ya que, sin las medidas y mecanismos de protección y compensación necesarios, los riesgos climáticos se convierten en no asegurables o inasequibles.
En este sentido, el informe destaca el desarrollo de marcos de colaboración entre las administraciones públicas y el sector asegurador para gestionar y compartir riesgos de desastres, como, por ejemplo, a través de entidades que existen en países como España, como el Consorcio de Compensación de Seguros, que indemniza siniestros extraordinarios.
También hace referencia a la importancia de promover incentivos para la prevención y reducción de riesgos por fenómenos climáticos adversos, como los sistemas de alertas tempranas, que proporcionan datos en tiempo real para estimar la intensidad y trayectoria de tormentas, inundaciones, olas de calor o incendios forestales.
Igualmente, aboga por incrementar las medidas orientadas a ampliar la cobertura aseguradora, como, por ejemplo, a través de soluciones paramétricas, que ofrecen una respuesta rápida y eficiente ante desastres climáticos al realizar pagos automáticos basados en parámetros medibles y predefinidos, como la velocidad del viento, la cantidad de lluvia o la intensidad de una sequía.
“El cambio climático representa uno de los principales retos para la estabilidad social y económica y es un desafío de primera magnitud para la actividad aseguradora, que debe ser un actor clave a la hora de elevar los niveles de protección y bienestar de la sociedad”, apuntó Mónica Zuleta, directora corporativa de Sostenibilidad de Mapfre.
(SERVIMEDIA)
18 Nov 2025
MGR/clc


