Renovables

Un sistema del CSIC detecta las 'sequías de viento', un "nuevo riesgo" para la producción eólica

Madrid
SERVIMEDIA

Un equipo científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha creado el primer sistema global para detectar las llamadas 'sequías de viento', un fenómeno extremo caracterizado por periodos prolongados de velocidad del viento anormalmente baja y que supone un nuevo riesgo para la planificación y producción de energía renovable, especialmente la eólica.

El sistema desarrollado por el Centro de Investigaciones Sobre Desertificación (CSIC-UV-GVA) desarrolla un índice que detecta periodos ventosos o de déficit de viento, una herramienta para cuantificar la disponibilidad eólica. Se basa en el Standardized Wind Speed Index (Índice Estandarizado de Velocidad del Viento), un indicador multiescalar que permite comparar la variabilidad del viento en distintos lugares y periodos de tiempo. La herramienta facilita la identificación de fases con vientos más intensos, pero también de episodios persistentes de baja velocidad, conocidos como 'wind droughts' o sequías de viento.

La investigación, liderada por personal científico del CSIC, "cubre un vacío relevante en el análisis climático, ya que hasta ahora no existía un sistema global estandarizado para medir este tipo de fenómenos". Frente a otros índices climáticos más consolidados, centrados en la lluvia, la temperatura o la sequía meteorológica, este nuevo indicador pone el foco en el viento como "variable crítica para la transición energética".

Las sequías de viento pueden tener consecuencias directas en el sistema eléctrico, porque reducen el recurso disponible para generar electricidad en parques eólicos. En un contexto de creciente peso de las energías renovables, estos episodios obligan a mejorar la capacidad de anticipación, planificación y gestión de la producción energética.

EVALUAR TENDENCIAS CLIMÁTICAS

El nuevo índice permite analizar las anomalías de viento tanto a corto como a largo plazo. Esto significa que puede utilizarse para estudiar episodios concretos con impacto inmediato sobre la generación eléctrica, pero también para evaluar tendencias climáticas más amplias y conocer si estos fenómenos cambian en frecuencia, duración o intensidad.

Según el trabajo, el sistema permite comparar espacial y temporalmente las condiciones de viento, lo que resulta clave para identificar áreas más expuestas a descensos persistentes de la velocidad del viento. Esta capacidad de comparación global convierte al indicador en una herramienta útil para la investigación climática, los servicios meteorológicos, la planificación energética y la gestión de riesgos.

STILLING

El desarrollo del sistema se enmarca en una línea de investigación del CSIC sobre la variabilidad del viento, sus extremos y su relación con el cambio climático. El grupo trabaja desde hace años en el estudio del debilitamiento del viento, conocido como 'stilling', y en su posible impacto sobre sectores estratégicos como la energía, los incendios forestales, la agricultura o la seguridad de infraestructuras.

Los investigadores subrayaron que conocer mejor las sequías de viento será cada vez más importante a medida que aumente la dependencia de fuentes renovables sujetas a la variabilidad atmosférica. La eólica es una pieza central de la descarbonización, pero su rendimiento depende de un recurso natural que no solo varía día a día, sino que "también puede experimentar anomalías prolongadas".

El nuevo sistema abre la puerta a desarrollar servicios de alerta y seguimiento más precisos para anticipar caídas en la producción eólica y reforzar la resiliencia del sistema energético, concluyó el CSIC.

(SERVIMEDIA)
05 Jun 2026
EDU/gja