Cambio climático
La Sociedad de Alergología advierte de que el cambio climático prolonga la presencia de avispas y amplía el periodo de riesgo de picaduras
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La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica advirtió de que los inviernos más suaves y las temperaturas elevadas durante periodos de tiempo más prolongados están ampliando la temporada de actividad de las avispas y el tiempo durante el que la población está expuesta a las picaduras.
Según explicó en un comunicado, el cambio climático está modificando la estacionalidad de los himenópteros, el grupo de insectos al que pertenecen las abejas y las avispas. Las temperaturas más altas y los inviernos menos fríos favorecen que permanezcan activos durante más tiempo. “A la pregunta de si el cambio climático está alargando la temporada y el riesgo de picaduras en España, la contestación es sí”, afirmó el especialista en Alergología de la Seaic, el doctor González de Olano.
En el caso de las abejas, la exposición está muy condicionada por el contacto con colmenas y por actividades como la apicultura. Las avispas, sin embargo, tienen una presencia más extendida en espacios urbanos, rurales y de ocio. “Antes las avispas probablemente teníamos un periodo, a lo mejor, de cinco meses al año y ahora, por el cambio climático, convivimos con ellas durante mucho más tiempo”, señaló el especialista.
PICADURAS
No obstante, la Seaic recordó que una reacción alrededor del punto de la picadura es esperable y no debe confundirse con una alergia. Los especialistas consideran "fundamental" distinguir entre una reacción local y una reacción generalizada. Cuando un insecto pica, inocula veneno, por lo que es habitual que aparezcan dolor, enrojecimiento, picor o inflamación en la zona afectada. “Una reacción local en la zona de picadura o de mordedura es inevitable, eso es normal, no hay que preocuparse por eso”.
Según la asociación, la extensión y el aspecto de esta reacción pueden variar. Algunas personas presentan una inflamación de uno o dos centímetros, mientras que en otras puede alcanzar los cinco centímetros. También influye la parte del cuerpo afectada: una picadura en la cara o cerca de los ojos puede resultar mucho más llamativa que una picadura en la espalda, aunque siga tratándose de una reacción localizada.
Es diferente cuando aparecen síntomas alejados del lugar en el que se ha producido. Náuseas, vómitos, mareo, fatiga o manifestaciones en distintas partes del cuerpo pueden indicar una reacción generalizada o sistémica. “Estas segundas reacciones, las reacciones generalizadas, son las que nos preocupan y son en las que hay que sospechar alergia y en las que hay que derivar o acudir siempre a un alergólogo para estudiarlas”, advirtió el especialista.
Un estudio alergológico permite determinar si la reacción fue provocada por una alergia al veneno. “Haber sufrido previamente una reacción generalizada es el principal factor de riesgo para volver a presentar una respuesta de estas características”.
LA AVISPAS ASIÁTICA
Al cambio de estacionalidad, hay que sumar la expansión de la avispa asiática por diversas zonas de la Península, para la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica este crecimiento plantea varios retos. Por un lado, incrementa la exposición de la población. Por otro, si una persona se acerca a un nido existe la posibilidad de que reciba más de una picadura. “La avispa asiática es agresiva y, si se siente amenazada, va a picar”, explicó el alergólogo.
Recibir varias picaduras puede “incrementar considerablemente la gravedad del cuadro, tanto en personas alérgicas como por la propia cantidad de veneno inoculada”. Por ello, la Seaic insiste en no acercarse ni tratar de retirar los nidos sin la intervención de profesionales. La llegada de esta especie también dificulta el diagnóstico. Ya que, en la Península predominaban dos grandes tipos de avispas, las véspulas y los polistes.
“Ahora tenemos un tercero, con lo cual, salvo que el paciente identifique, reconozca y sepa identificar cuál ha sido, nos dificulta un poco más el diagnóstico”, apuntó el Dr. González de Olano. “Identificar correctamente el insecto no es una cuestión menor, ya que condiciona las pruebas diagnósticas y el tipo de inmunoterapia que debe administrarse”.
TRATAMIENTO
La inmunoterapia con veneno de himenópteros está indicada en determinados pacientes que han sufrido una reacción y los estudios confirma una alergia al veneno. “De forma genérica, la inmunoterapia consiste en administrar de forma controlada dosis progresivamente crecientes del veneno para conseguir una tolerancia inmunológica de nuestro sistema inmune y que esas reacciones, generalizadas o sistémicas, acaben siendo locales”, explicó el especialista.
A diferencia de la mediación empleada para aliviar los síntomas después de una picadura, la inmunoterapia actúa sobre la causa y modifica la evolución de la alergia, explicó la Seaic. La inmunoterapia se administra habitualmente durante cinco años. La tolerancia alcanzada no desaparece al suspender las dosis, sino que la protección se mantiene durante varios años después de finalizar el tratamiento.
(SERVIMEDIA)
30 Jul 2026
MBM/gja


