Medio ambiente

Solo un 0,03% de las áreas tropicales son refugios para la fauna libres de caza

- Científicos españoles elaboran los primeros mapas globales que muestran la expansión de la actividad cinegética en los trópicos

MADRID
SERVIMEDIA

Apenas un 0,03% de las áreas tropicales pueden considerarse refugios para la fauna porque la probabilidad de cazar animales es inferior a un 20%, mientras que en el 88% de las zonas esa probabilidad supera el 50%.

Así figura en un estudio liderado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Estación Biológica de Doñana (EBD), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y publicado este martes en la revista ‘Nature Sustainability’.

El estudio sentencia que la caza y la amenaza que supone para la biodiversidad está mucho más extendida de lo que se pensaba en el trópico, el área continental donde se concentra el mayor número de especies del planeta.

El equipo de investigación ha llegado a esta conclusión tras elaborar los primeros mapas globales estandarizados, uno de 2000 y otro de 2015, que predicen la probabilidad de que haya caza en los bosques tropicales. Los datos muestran cómo esta práctica está avanzando hacia algunas de las últimas áreas del planeta que se mantenían relativamente intactas.

CONTROL

La caza es una actividad que no se puede considerar negativa en todos los contextos, ya que es parte intrínseca de la forma de vida en algunas culturas que conviven con su entorno natural. Sin embargo, otras formas insostenibles de explotación, como la caza comercial y el comercio ilegal de especies, amenazan cada vez más la integridad ecológica de los bosques tropicales, apuntan los autores.

“Cuando el control de estas actividades se reduce, la caza de la fauna silvestre se convierte en una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo. Lo que hemos logrado con estos mapas es mostrar con precisión dónde se concentra esta presión y cómo está cambiando con el tiempo”, explica Ana Beítez, investigadora del MNCN.

Mediante algoritmos de aprendizaje automático, el equipo realizó la comparativa entre 2000 y 2015 de cientos de estudios de presión de caza con información procedente de 2.463 localidades distribuidas por África, Asia y América tropical que incluye el análisis de variables ecológicas y socioeconómicas.

Los datos mostraron un aumento significativo de la probabilidad de que aumente la caza a escala global y han permitido generar un conjunto de mapas de alta resolución (un kilómetro cuadrado) que estiman la probabilidad de que haya caza en cualquier punto de los bosques tropicales.

ACCESIBILIDAD

La accesibilidad es el principal factor que explica la expansión de esta actividad. De hecho, la probabilidad aumenta notablemente en zonas ubicadas a menos de 25 kilómetros de pueblos y aldeas, lo que convierte la distancia de los asentamientos humanos en el predictor más importante.

“La expansión de infraestructuras y el aumento del acceso a áreas remotas están facilitando la expansión geográfica de formas de caza insostenibles hacia regiones que hasta hace poco permanecían relativamente protegidas”, señaló Martín Philippe-Lesaffre, investigador del MNCN.

Philippe-Lesaffre aclara: “Esta tendencia es especialmente preocupante porque puede provocar el efecto de bosques vacíos: ecosistemas que aparentemente mantienen su cubierta forestal, pero que han perdido gran parte de su fauna debido a la sobreexplotación”.

Los incrementos más destacados se registraron en el ámbito indomalayo y en algunas regiones neotropicales, mientras que África tropical mostró una situación relativamente estable.

“Las mayores expansiones se observaron tanto en regiones como el sudeste asiático, donde la presión humana es muy alta, como en áreas que históricamente se consideraban remotas, como amplias zonas de la cuenca amazónica. Los refugios más importantes se localizan en áreas donde el aislamiento geográfico sigue dificultando el acceso como el interior de Borneo, Papúa Nueva Guinea, África Central y el oeste de la Amazonía”, apuntó Iago Ferreiro-Arias, investigador del MNCN.

A diferencia de otras amenazas ambientales, como la deforestación o la urbanización, la caza es difícil de detectar mediante teledetección e imágenes de satélite. De ahí la relevancia de estos mapas que aportan datos tan relevantes como desconocidos hasta ahora.

“Nuestro objetivo no es sustituir el conocimiento local ni las evaluaciones de campo, sino aportar una capa estandarizada de información que permita entender dónde existe una mayor exposición potencial a la caza y cómo está cambiando esa exposición con el tiempo”, concluyó Philippe-Lesaffre.

(SERVIMEDIA)
18 Ago 2026
MGR/pai