Energía

Sumar dice que la derecha defiende las nucleares para que España dependa de "la Internacional del odio"

MADRID
SERVIMEDIA

La portavoz del grupo parlamentario de Sumar, Verónica Barbero, interpretó este lunes que la defensa de las centrales nucleares "es una estrategia de la derecha" para que, al depender esa energía de la existencia de uranio, hacer a España "dependientes de terceros países" que "forman parte de la Internacional del odio".

Barbero dibujó ese análisis al inaugurar una jornada parlamentaria organizada por Sumar en el Congreso bajo el título ‘Energías renovables y futuro: el reto posnuclear’. En su intervención, afirmó tajante: "No a las nucleares y por lo tanto no a cualquier intento de aplazar su cierre, y sí a las renovables, a su despliegue rápido, a su despliegue urgente, ordenado y dialogado".

Por eso, la portavoz acotó que ese cierre "debemos y podemos hablar de la mejor manera de hacerlo, pero en ningún caso retrasarlo", de forma que el calendario de cierre ha de aplicarse sin delaciones de ningún tipo" y "no valen excusas y mucho menos intereses electoralistas", según dejó caer en probable mensaje al PSOE.

Aunque dijo hacerse "cargo de la preocupación de quienes tienen miedo a la pérdida de empleo" con ese cierre, y para eso exigió planes de empleo con inversión pública y alternativas, Barbero argumentó que "las nucleares no son rentables económicamente", porque sus costes se incrementan mientras los de las energías renovables se reducen, y todo ello sin contar los "costes ocultos" de la gestión de residuos radiactivos a muy largo plazo, el desmantelamiento de centrales a final de su vida útil, la rehabilitación ambiental de los terrenos en que están instaladas.

Pero, además, Barbero diagnosticó "un motivo político", que es "la urgencia de avanzar en la soberanía energética española y europea frente al proyecto autoritario y del fascismo fósil". Según argumentó, la defensa de las nucleares es "una estrategia de la derecha y la ultraderecha para ir contra las renovables y apoyar a su vez el fascismo fósil".

DEPENDENCIA

"El porqué de este apoyo se explica por sí mismo", continuó. "La energía nuclear y su necesidad de uranio enriquecido nos convierte en dependientes de determinados terceros países, que apuestan por proyectos autoritarios y antidemocráticos. Terceros países cuyas oligarquías políticas e industriales forman parte de la Internacional del odio y del negacionismo climático. Y es precisamente esta obligación de combatir el fascismo fósil y de construir nuestra soberanía energética".

Por eso, Barbero fijó el objetivo de "combatir el fascismo fósil y de construir nuestra soberanía energética", de forma que "las renovables son la única energía que nos librará del chantaje de los matones fósiles porque el sol y el viento nos pertenecen a todas", aparte de contribuir a luchar contra el cambio climático.

"No serán ni las nucleares, ni el petróleo, ni el gas quienes aseguren nuestra soberanía energética e industrial. No serán ni las nucleares, ni el petróleo ni el gas, quienes hagan más competitiva nuestra industria, ni quienes atraigan inversión industrial", advirtió, reclamando así un "despliegue urgente, rápido, ordenado y dialogado de las energías renovables".

Un despliegue, finalizó, mediante un "diálogo" con los territorios donde se instalen las centrales de energías renovables, de forma que "las comunidades locales puedan participar en el diseño y en la propiedad del proyecto" y luego "recibir retornos económicos, inversiones sociales o mejoras en servicios".

Barbero concluyó alertando contra "los discursos retardistas, éstos de 'las renovables sí, pero así no'", que desde su punto de visión sólo plantean moratorias y por tanto "son tan peligrosos en realidad como los relatos negacionistas, porque se traducen exactamente en lo mismo".

(SERVIMEDIA)
16 Feb 2026
KRT/clc