Bienestar
Los trabajadores valoran más el tiempo libre que el salario al elegir un empleo
- El dinero pierde peso frente a factores como las relaciones sociales a la hora de sentir bienestar
VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesBienestarTiempoSalario
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Un informe de Santalucía Espacio Futuro revela que el 60% de los adultos priorizan la vida personal y el equilibrio frente al salario o el trabajo, lo que lleva a que contar con tiempo libre sea un factor cada vez más determinante a la hora de seguir o de elegir un trabajo.
Así quedó de manifiesto en el diálogo 'La nueva inseguridad vital. Por qué el bienestar será más complejo en 2040’, un encuentro organizado por Servimedia con el director general de la empresa de investigación de tendencias Vecdis, Lluís Quetglas; la divulgadora en redes sociales y especialista en psiquiatría, Rosa Molina; el director de Santalucía Espacio Futuro, Ángel Uzquiza; y el responsable de Santalucía Espacio Futuro, Gonzalo Arcones.
“El tiempo se convierte en la verdadera moneda de cambio”, afirmó Arcones, quien añadió que “lo que estamos viendo es que a futuro hay un divorcio silencioso entre el propósito y el salario que a lo mejor tradicionalmente ha sido el principio capitalista para dar paso a una priorización del tiempo”.
En esta línea, Uzquiza afirmó que “va a haber una presión social de las personas hacia las empresas, las instituciones y los compromisos que tenemos de tener más tiempo” y mas teniendo en cuenta que las personas tienen ahora que cuidar de forma simultánea tanto de sus padres como de sus hijos. “Esa generación va a necesitar tiempo porque no va a poder cuidar de sus mayores ni de sus hijos”, apostilló.
De hecho, indicó que, aunque todavía la primera pregunta que se hace a una empresa es el salario entre las generaciones más jóvenes se empieza a preguntar “también qué me das de más”. “Están pidiendo ya moneda de cambio en cuanto a tiempo o servicios de bienestar que puedan tener para beneficiarse”, concluyó.
Por su parte, Quetglas apuntó que existen “tres capitales que tenemos que cultivar para estar bien en el futuro” y señaló que el primero sigue siendo el financiero.
Además, se refirió al capital humano y la formación “en un contexto de obsolescencia rápida de habilidades”. “La clave está en esto que los anglosajones llaman aprender a aprender y ser capaces de invertir en nosotros mismos, porque en este contexto es nuestro mayor seguro de vida”, prosiguió.
Por último, se refirió al capital social ya que todos los estudios demuestran que las personas que mejor resisten a la incertidumbre o que mejor afrontan los imprevistos no son las personas con más capital financiero, son las personas con redes sociales. Y curiosamente, es el capital en el que menos estamos invirtiendo hoy porque hemos duplicado el tiempo que pasamos solos con respecto a hace 50 años”.
“Creo que una persona que se quiere preparar para estar bien en el futuro tiene que pensar en un capital financiero flexible, en un capital humano dinámico y en un capital social realmente significativo”, resumió.
A continuación, Uzquiza explicó que en el informe se ve claramente que “de aquí a 2040 tú podrás tener todo el dinero que tengas, que, si no tienes tiempo para invertirlo en lo que tienes que hacer, vas a sentirte pobre”. “Ese es el tema. O sea, tú vas a poder tener muchísimo dinero, pero como no tengas tiempo para dedicarlo a tu bienestar, vas a sentirte pobre”, reiteró.
“La gente se va a sentir pobre”, lamentó, y advirtió de que “siempre digo lo mismo hoy lo que no tenemos es tiempo, pues en el futuro menos aún. Ese es el problema que cada vez vamos a necesitar más tiempo”.
Asimismo, Molina señaló que frente a “este consumo más centrado en lo material y en el mostrar lo que tenemos, ha habido una mutación de ese eje de valor donde los jóvenes se han dado cuenta de esto y lo interpreta como si fuera una estafa moral”.
Esta reflexión, según indicó se concreta en que algunos jóvenes piensan que “tener mucho no me garantiza mejor calidad de vida” y entonces “se conforman con menos porque para ellos lo que más valor tiene es tener una buena salud física y mental, con lo cual da la sensación de que también necesitan menos”. “Puede ser una buena estrategia”, sentenció.

INFORME 2040
Según el informe ‘Bienestar extendido 2040’ de santa Lucía espacio Futuro, el bienestar en España estará determinado menos por los indicadores clásicos -como la salud, el salario o la esperanza de vida- y mucho más por la capacidad de las personas para adaptarse a la incertidumbre, disponer de tiempo de calidad y tener equilibrio entre la vida personal y profesional a lo largo de su trayectoria vital.
Por ello, el estudio identifica ocho grandes retos transversales que ya están configurando el bienestar del futuro. Frente a la idea de progreso continuo que marcó décadas anteriores, el informe concluye que el bienestar se convertirá en una condición más frágil, desigual y difícil de sostener, profundamente influida por transformaciones económicas, sociales y culturales que seguirán intensificándose en los próximos años.
De esta manera, la incertidumbre dejará de ser una situación puntual para consolidarse como una condición estructural de la vida cotidiana. La dificultad para proyectar el futuro seguirá afectando a decisiones clave como la formación, el empleo, la emancipación, la maternidad o el ahorro, generando una sensación persistente de vulnerabilidad incluso entre quienes mantienen una aparente estabilidad.
A su vez, el bienestar económico dejará de explicarse únicamente por el nivel de ingresos y estará cada vez más ligado a la capacidad de sostener estabilidad a lo largo del tiempo. De esta manera, trayectorias laborales fragmentadas, inseguridad profesional y dificultades para planificar a largo plazo seguirán siendo factores de malestar transversal. En definitiva, el bienestar financiero futuro dependerá menos de picos de ingresos y más de trayectorias continuas y previsibles.
Por último, la tecnología desempeñará un papel ambivalente en este escenario. Aunque ampliará oportunidades de acceso, información y conexión, también introducirá nuevas brechas vinculadas a la atención, la concentración y la gestión del tiempo digital.
En consecuencia, la capacidad de desconectar, mantener el foco y relacionarse de forma equilibrada con la tecnología se perfila como un nuevo factor de desigualdad con impacto directo en el bienestar emocional.
(SERVIMEDIA)
22 Mar 2026
JBM/MJG/pai/clc


