Incendios
Una empresa fabrica en Madrid una "tecnología invisible" para proteger los edificios del fuego
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La empresa japonesa Ebara ha desarrollado en sus fábricas de Madrid una "tecnología invisible" para proteger los edificios del fuego, un conjunto de soluciones de protección pasiva que se integran en la propia estructura sin dejar huella visible.
Según explicó la compañía, el sistema refuerza la resistencia al fuego de muros, forjados, conductos, juntas y pasos de instalaciones para contener la propagación de las llamas y, sobre todo, del humo, causante del 80 % de las víctimas mortales en los incendios urbanos, según datos del sector.
"Nuestro trabajo consiste en que nadie note que estamos ahí", señalaron desde la firma nipona, que enmarca su actividad en la llamada protección pasiva. El propósito es actuar en silencio, pero con eficacia decisiva cuando llega la emergencia, sin modificar la apariencia del inmueble ni interferir en su uso cotidiano.
Esa "tecnología invisible" se apoya en un principio técnico, la compartimentación, que divide el edificio en sectores de incendio estancos para que el fuego y los gases calientes no se propaguen con libertad. Cada sector debe conservar su integridad entre 60 y 240 minutos, en función del uso del edificio.
ESCUDOS INVISIBLES
Entre las soluciones que la empresa japonesa desarrolla en Madrid figuran las pinturas intumescentes, recubrimientos de entre 0,5 y 5 milímetros que, al superar los 200 grados, se expanden hasta 50 veces su grosor original y forman una capa carbonizada que aísla la estructura metálica o de madera durante 30 a 120 minutos.
Los sellados cortafuegos obturan los huecos por los que discurren cables, tuberías y bandejas mediante masillas ablativas, morteros refractarios y collarines intumescentes. Estos últimos rodean las tuberías plásticas y se expanden cuando el fuego las funde, de modo que cierran el paso de forma automática y evitan el efecto chimenea.
Los morteros proyectados, una mezcla de cemento, vermiculita y perlita, se aplican sobre las estructuras metálicas con espesores de 15 a 40 milímetros y soportan temperaturas superiores a 1.000 grados. Los paneles de silicato cálcico o fibra mineral, por su parte, alcanzan clasificaciones EI-120 y EI-240, equivalentes a 120 y 240 minutos de aislamiento.
Cada solución debe superar ensayos normalizados en hornos que reproducen la curva estándar de temperatura definida por la norma UNE-EN 1363-1, que alcanza los 945 grados a los 60 minutos y rebasa los 1.100 a las dos horas. Los laboratorios miden la resistencia mecánica, la estanqueidad y el aislamiento térmico.
PRUEBA DE FUEGO
Ebara trabaja con laboratorios acreditados por ENAC para certificar que sus productos cumplen el Código Técnico de la Edificación (CTE), en concreto su Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio, y el Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales, las dos normas de referencia en el sector.
Para los edificios de más de 28 metros de altura, las exigencias se endurecen y se reclama una resistencia al fuego EI-120 en los elementos compartimentadores y R-120 en la estructura portante. Ese cumplimiento, sin embargo, no siempre garantiza una protección óptima en los inmuebles anteriores a 2006.
La demanda de estos sistemas ha crecido de forma notable entre arquitectos, ingenierías, promotoras y gestores de patrimonio. "Cada vez más promotores y técnicos van más allá de lo exigido", apuntaron fuentes del sector, que sitúan a Madrid como polo de innovación por su volumen de rehabilitación, reforma y obra nueva.
El Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja calcula que más del 60 % del parque edificado en España se levantó antes de que existiera una normativa específica de protección contra incendios, lo que convierte la rehabilitación en un campo prioritario. "El mejor sistema de protección contra incendios es aquel del que nunca llegas a ser consciente", concluyó la compañía.
(SERVIMEDIA)
30 Jun 2026
NBC


