Salud

Una proteína eleva el riesgo de depresión en el envejecimiento

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los niveles elevados de una proteína llamada tau se asocian con más síntomas depresivos durante el envejecimiento típico y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Teodora Markova, de la Universidad Brandeis (Estados Unidos), y sus colegas exploraron la relación entre los niveles de tau y los síntomas depresivos en personas mayores con y sin déficits cognitivos (memoria, atención y pensamiento) característicos del alzhéimer. Sus resultados aparecen publicados en la revista ‘Jneurosci’.

Los investigadores evaluaron datos recopilados por la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer de hombres y mujeres mayores con y sin problemas cognitivos. Los participantes se sometieron a varias exploraciones de imagen para detectar la proteína tau y a cuestionarios para medir los síntomas depresivos en múltiples visitas.

Con el tiempo, la velocidad de acumulación de tau en los participantes reguló la rapidez con la que aumentaron los síntomas depresivos en personas con capacidades cognitivas intactas. Además, los niveles elevados de tau en esas personas podían predecir puntuaciones más altas en la prueba de depresión.

Estos hallazgos sugirieron a los investigadores que la acumulación de tau precede y probablemente contribuye a un mayor número de síntomas depresivos. Cabe destacar que ninguna de estas observaciones se encontró en personas con Alzheimer o incluso con deterioro cognitivo leve.

MAYOR SEGUIMIENTO

Según el equipo de investigación, este trabajo demuestra que los aumentos tempranos en los niveles de tau durante el envejecimiento pueden contribuir al aumento de los síntomas depresivos.

Los investigadores sugieren que el seguimiento de las trayectorias depresivas en poblaciones de edad avanzada podría complementar otras medidas para ayudar a evaluar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

"En el futuro, se podrá seguir haciendo un seguimiento de cómo evolucionan los niveles de tau y los síntomas depresivos de los participantes durante periodos de tiempo más prolongados, especialmente a medida que algunos desarrollan deterioro cognitivo o niveles de depresión más significativos desde el punto de vista clínico”, apunta Markova.

Esta investigadora añade: “Seguir estas trayectorias, observar cómo se relacionan los cambios tempranos en el estado de ánimo con los resultados clínicos posteriores y establecer relaciones con otros métodos que monitorizan el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer proporcionará mayor claridad sobre los métodos para determinar qué personas pueden tener un mayor riesgo".

(SERVIMEDIA)
24 Ago 2026
MGR/pai