Migración

Una víctima de mutilación genital femenina ayuda en España a mujeres migrantes

- Hace de "mediadora" entre su comunidad y los profesionales sanitarios

- Contribuye a superar barreras lingüísticas y culturales

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesAblacionPateras

MADRID
SERVIMEDIA

La presidenta de la Red Aminata, Aminata Soucko, es una superviviente de la mutilación genital femenina, que sufrió en Mali con tan solo una semana de vida, y al llegar a España en 2008 se convirtió en una “mediadora” de otras mujeres migrantes que pasaron por su misma experiencia. Las ayuda a superar barreras lingüísticas y culturales.

Así lo manifestó durante la celebración en la agencia de noticias Servimedia del diálogo 'Garantizando la equidad sanitaria desde la farmacia comunitaria', en el que se presentó el estudio 'La atención sanitaria y sociosanitaria a las personas migrantes en España: acceso, coordinación y equidad'.

Este informe fue impulsado por el Consejo Asesor Social de la Profesión Farmacéutica, dentro de su Estrategia Social, junto al Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”.

De hecho, muchos migrantes cuando llegan a otro país se enfrentan a barreras tanto lingüísticas como culturales, por lo que la figura del mediador es fundamental. Este es el caso de Aminata Soucko, una mujer de Mali que sufrió la mutilación genital femenina.

“Soy superviviente de la mutilación genital femenina de tipo 3”, relató. “Con una semana de vida me cortaron el clítoris, labios mayores y menores. Hay etnias que lo cosen con aguja e hilo y otras que dejan la herida con un orifico pequeño para la micción y la menstruación. El día de la boda se vuelve a abrir para que el marido pueda penetrar a su esposa”.

SUEÑO TRUNCADO

A continuación, Aminata describió que “como cualquier niña, tenía mi sueño". "Quería licenciarme en Medicina, pero me obligaron a casarme con 17 cuando estaba estudiando. Se truncó mi sueño. Culturalmente, cuando una mujer se casa en mi país, es el marido quien decide sobre tu vida. En mi caso, mi marido decidió que teníamos que venir a España”.

Sin conocer el castellano y sin entender el entorno cultural, esta mujer de Mali llegó a España el 8 de octubre de 2008. "Ese día un hombre mató a su mujer y le pregunté a mi marido por esta noticia. Él me dijo que en España mataban a las mujeres si no hacían caso a sus maridos. Yo me asusté y dejé que hiciera conmigo lo que quería para no morir”.

Pocos años después, Aminata Soucko consiguió divorciarse de su “maltratador”. Entonces, se sometió "a una cirugía de reconstrucción aunque en 2013 no existía ningún protocolo de actuación frente a la mutilación genital femenina en la Comunidad Valenciana donde vivo. El protocolo fue creado en 2016”.

“Poco a poco salí adelante. Me ofrecí como voluntaria para ayudar a otras mujeres que se encontraban en la misma situación que estuve yo. Si de recién llegada a España hubiera existido una red de mujeres que me hubiese apoyado y guiado, no habría caído en las trampas en las que caí”, recordó.

PAPEL DE MEDIADORA

Por esta razón, ahora ayuda a otras mujeres en su misma situación para que acudan al médico o a una farmacia. “Desde la Red Aminata, que es una entidad muy pequeña, trabajamos con estas mujeres que precisan la reconstrucción y también queremos prevenir a las niñas que viven en España para que no sufran esta mutilación”.

“Para los migrantes, la farmacia es la puerta de entrada nó solo a la sanidad sino también al barrio y desde esta red hacemos una labor de acompañamiento. En las consultas médicas soy como el puente de unión entre mi comunidad y los profesionales sanitarios”.

Por costumbres africanas, señaló Soucko, “las mujeres no pueden mirar directamente a los ojos y agachan la cabeza como señal de respeto al médico. Si el profesional sanitario no entiende esa parte cultural habrá mal entendido”. Todos estos logros le llevaron a esta mujer de Mali a ser rechazada por su comunidad e incluso por su familia.

Otro caso estremecedor es el del presidente del Colegio de Farmacéuticos de Cádiz, Alberto Virués, al vivir en una de las zonas de España con más migración. “No he tenido una, he tenido varias experiencias. De las cosas que más me han impacto en mi vida fue un día dando un paseo por la playa a las ocho de la mañana y tener que abrazar a un niño de 12 años que estaba desembarcando con la ropa totalmente mojada y expuesto a un idioma y a personas que no conoce”.

(SERVIMEDIA)
24 Mayo 2026
ABG/mjg/pai