Accidente de trenes

Víctimas del accidente del Alvia de Santiago hace 13 años reviven hoy la tragedia de Adamuz

Madrid
SERVIMEDIA

El presidente de la Asociación de Perjudicados por el Accidente Ferroviario del Alvia de Santiago de Compostela, Cristóbal González Rabadán, aseguró este lunes que desde que tuvo conocimiento del descarrilamiento del tren de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) el domingo por la tarde, ha vuelto a revivir "en primera persona" la tragedia que sufrió hace 13 años.

González Rabadán, capitán retirado del Ejército del Aire, viajaba en el Alvia 04155 que cubría el 24 de julio de 2013 el trayecto de Madrid a Ferrol y que descarriló a las afueras de Santiago de Compostela, en la curva de A Grandeira del barrio de Angrois. Aquel accidente ferroviario dejó 80 fallecidos y más de 140 heridos que todavía arrastran secuelas físicas y psicológicas.

"Esta catátrofe me ha hecho revivir con un recuerdo muy intenso lo que hace 13 años sufrí. Me está impactando y me está impresionando efectivamente", reconoció Cristóbal González Rabadán en una entrevista a Servimedia, quien añadió que la tragedia de Adamuz le ha hecho recordar "en primer plano una situación trágica".

LESIONES Y SECUELAS PERMANENTES

El militar retirado sufrió graves lesiones en el accidente ferroviario. "Yo tenía, sobre todo, la cabeza muy mal, la tenía destrozada. Y bueno, el brazo, la clavícula, costilla, pierna. De ahí salimos muy mal", relató González Rabadán, quien destacó que siempre recordará a los 80 fallecidos que quedaron en aquella curva de A Grandeira.

Describió el momento del descarrilamiento como "un estado de shock y de máxima confusión y desorientación". "No sabes qué ha pasado porque no llegas a pensar que en un medio de transporte tan conseguido, tan avanzado y desarrollado como el tren, ocurra algo tan imprevisible", explicó.

El responsable de la asociación admitió que "después de tantos años, te sigues preguntando cómo es posible que ocurra un accidente de este calibre". Sin embargo, estableció diferencias entre ambos siniestros ferroviarios: "Este accidente es muy distinto al nuestro. Ha sido 'al parecer' una fatalidad, ha sido fortuito, mientras que el nuestro sí fue una imprudencia", afirmó el militar retirado, quien consideró que el siniestro de 2013 se pudo haber evitado.

TRAUMA DE POR VIDA

González Rabadán reconoció que las lesiones que sufrió en el descarrilamiento le ocasionaron el retiro de las Fuerzas Armadas. "Gracias a Dios, estoy muy recuperado, pero a mí me consta que hay gente muy afectada", indicó y recordó que cuando fueron a declarar, transcurridos 10 años, "la gente era incapaz de mantenerse en pie".

De igual modo, admitió que físicamente está recuperado, pero que psicológicamente mantiene secuelas. "Raro es el día que no tenga un conato de recuerdo de aquella fatalidad", confesó, quien destacó que "esto te crea un trauma de por vida" y concluyó: "El accidente de Adamuz ha supuesto reabrir viejas heridas porque todos los afectados que formamos la asociación, después de tantos años y tras recibir apoyo psicológico, hemos intentado olvidar".

COMPARACIÓN ENTRE TRAGEDIAS

El militar retirado calificó lo ocurrido como "indescriptible" y aseguró que "no hay palabras para dar un reflejo, una imagen" de lo que sucedió en ambos accidentes ferroviarios. Finalmente, destacó que "es algo tan fuera de lugar que jamás visualizas que algo así fuera a producirse", especialmente porque "el tren lo ves como algo tan seguro".

"No podemos seguir manteniendo un contacto para recordar algo tan doloroso y tan inhumano", explicó González Rabadán quien reconoció que ahora se pone "en el lugar de cada uno de los afectados" del accidente de Adamuz, consciente del largo camino de recuperación física y emocional que tienen por delante las víctimas del descarrilamiento en Córdoba.

(SERVIMEDIA)
19 Ene 2026
AOA/gja/mjg