Agua
El XIX Foro de la Economía del Agua destaca que la seguridad hídrica toma el relevo de la eficiencia como prioridad en la gestión del agua
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La seguridad hídrica ha tomado el relevo de la eficiencia como principal prioridad en la gestión del agua. Ese fue el mensaje que vertebró la primera jornada del XIX Foro de la Economía del Agua, celebrado este miércoles en Santiago de Chile, donde representantes institucionales, empresas y expertos analizaron los desafíos que el cambio climático plantea para garantizar el acceso al agua y la resiliencia de los territorios.
Durante la apertura del encuentro, el presidente del Foro de la Economía del Agua, Francisco Lombardo, advirtió de que la crisis hídrica ya forma parte de la realidad cotidiana y subrayó que hablar de agua es hablar también de desarrollo económico, cohesión social, seguridad alimentaria, energía, biodiversidad y bienestar.
En su opinión, la magnitud del desafío exige respuestas basadas en el conocimiento, la innovación y una planificación con visión de largo plazo. "Tenemos que dar un paso decisivo: pasar de una gestión centrada únicamente en la eficiencia a otra basada en la seguridad hídrica. El verdadero reto ya no es solo hacer un uso más eficiente del agua, sino garantizar su disponibilidad para las personas, la actividad económica y los ecosistemas".
Lombardo reivindicó el papel del Foro como un espacio independiente de diálogo en el que confluyen administraciones, empresas, universidad y sociedad civil para impulsar soluciones desde una perspectiva multidisciplinar y señaló que la cooperación, la buena gobernanza y la capacidad de convertir las ideas en decisiones serán claves para avanzar hacia una mayor resiliencia hídrica. "Cada decisión cuenta, cada alianza suma y cada gota importa".
Además, subrayó que el gran desafío ya no consiste únicamente en mejorar la eficiencia en el uso del recurso, sino en asegurar la seguridad hídrica mediante una mayor cooperación entre administraciones, empresas, comunidad científica y ciudadanía.
Por su parte, el gobernador de la Región Metropolitana de Santiago, Claudio Orrego, advirtió de que el cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad permanente que ya se manifiesta mediante olas de calor extremo, incendios forestales, sequías e inundaciones. Ante este escenario, defendió la necesidad de incorporar el concepto de resiliencia hídrica a todas las políticas públicas y avanzar hacia una gobernanza integrada. "La gobernanza del agua debe funcionar como una orquesta: no hay solistas; hay un director y muchos actores que, aunque tengan intereses distintos, comparten un mismo objetivo. Solo desde esa coordinación podremos garantizar la seguridad hídrica".
Orrego explicó que la Región Metropolitana desarrolla ya estrategias hídricas locales en los 52 municipios que integran el área metropolitana de Santiago y ejecuta decenas de actuaciones para construir un territorio más resiliente, desde infraestructuras de drenaje sostenible y planes de emergencia frente a incendios hasta proyectos de renaturalización como el futuro Paseo Nuevo Mapocho.
Asimismo, destacó que el Gobierno Regional destina cerca de 30.000 millones de pesos a actuaciones relacionadas con el agua y el medio ambiente y anunció la celebración del II Encuentro de la Cordillera de los Andes para impulsar la conservación de los glaciares.
GESTIÓN INTEGRADA
La conferencia inaugural corrió a cargo del director general de Veolia Iberia y Latinoamérica, Gustavo Migues, quien repasó la evolución de la compañía desde su creación hace 170 años como modelo de colaboración público-privada para abastecer de agua a la ciudad de Lyon hasta convertirse en un grupo internacional especializado en la gestión integrada del agua, la energía y los residuos, con presencia en medio centenar de países, suministro para 150 millones de personas y una apuesta decidida por la innovación a través de 26 centros de investigación y más de 4.000 patentes.
Migues defendió el concepto de seguridad ambiental como la garantía de acceso a los recursos necesarios para que la sociedad y la industria puedan planificar su desarrollo en un contexto marcado por el cambio climático. Para ello, apostó por soluciones basadas en la regeneración, la reutilización, la descarbonización, la digitalización y la inteligencia artificial como herramientas imprescindibles para optimizar las operaciones, mejorar la eficiencia energética, reducir pérdidas en las redes y reforzar la toma de decisiones.
“El cambio climático está evolucionando a un ritmo superior al de la adaptación de las infraestructuras y de los marcos regulatorios, por lo que reclamó estabilidad normativa, seguridad jurídica y una planificación a largo plazo capaz de incentivar la inversión necesaria para garantizar la seguridad hídrica en las próximas décadas”, alertó.
Como ejemplo de estas estrategias, destacó las inversiones que se desarrollan en Barcelona y su área metropolitana para reforzar la resiliencia del sistema de abastecimiento mediante nuevas tecnologías de tratamiento, la modernización de las infraestructuras y la reutilización de aguas regeneradas, que ya representan el 25 % del agua consumida en la ciudad. Asimismo, puso en valor la experiencia de Santiago de Chile, donde Aguas Andinas ha alcanzado la cobertura universal del saneamiento y trabaja ahora para responder a los nuevos retos derivados de las sequías, los ríos atmosféricos y los episodios de turbidez extrema mediante nuevas infraestructuras, estrategias de reutilización y nuevas tecnologías de digitalización e inteligencia artificial.
RECUPERACIÓN DE ESPACIOS
El primer panel de la jornada, dedicado a la recuperación de los espacios fluviales y la planificación urbana resiliente, contó con la participación del gerente general de Aguas Andinas, José Sáez, quien defendió que el agua constituye el elemento que da vida a las ciudades y puso como ejemplo la transformación del río Mapocho, que ha pasado de ser un cauce altamente contaminado a convertirse en uno de los principales ejes ambientales, sociales y urbanos de Santiago.
Sáez recordó que Chile tomó hace décadas la decisión estratégica de avanzar hacia la universalización del saneamiento para erradicar las enfermedades de origen hídrico, apostando por un modelo que incorporó la colaboración público-privada y permitió recuperar los ríos urbanos para la ciudadanía. Hoy, explicó, “el reto ya no es únicamente garantizar el abastecimiento y el saneamiento, sino adaptar las infraestructuras a un escenario climático cada vez más complejo, caracterizado por sequías prolongadas, inundaciones, ríos atmosféricos y episodios de elevada turbidez que obligan a reforzar la resiliencia de todos los servicios urbanos”.
El segundo panel estuvo dedicado al análisis del nexo entre agua, energía y desarrollo sostenible. En ella, el director académico del Foro de la Economía del Agua, Estanislao Arana, defendió la necesidad de integrar la gestión del agua y la energía como dos ámbitos inseparables para avanzar hacia un modelo más resiliente y sostenible.
Como conclusión, advirtió de que el gran reto del siglo XXI consiste en garantizar simultáneamente la seguridad hídrica y la seguridad energética en un contexto de cambio climático, crecimiento urbano y transición ecológica. Para ello, ha defendido una mayor coordinación entre las políticas del agua y la energía, así como inversiones que refuercen la autonomía, la resiliencia y la sostenibilidad de ambos sistemas.
Pedro Olivares, especialista en recursos hídricos de Anglo American, defendió el trinomio formado por el agua, la energía y las comunidades como uno de los pilares para avanzar hacia un desarrollo industrial verdaderamente sostenible. Durante su intervención subrayó la necesidad de proteger las fuentes hídricas, con especial atención a los glaciares como reservas estratégicas de agua dulce, e insistió en que la sostenibilidad de los proyectos industriales pasa por integrar desde el inicio a las comunidades locales en los procesos de planificación y toma de decisiones.
Olivares señaló que la actividad industrial debe ser capaz de demostrar su impacto positivo sobre el territorio, minimizando las afecciones ambientales y generando valor compartido para las comunidades. En este sentido, defendió una minería cada vez más eficiente en el uso del agua y la energía, apoyada en la innovación y en soluciones que permitan reducir la presión sobre los recursos naturales, compatibilizando la producción de riqueza con la protección de los ecosistemas y el desarrollo sostenible de los territorios.
El XIX Foro de la Economía del Agua continuará mañana con nuevas sesiones centradas en la restauración de cuencas, la participación de las comunidades, la modernización de infraestructuras y la cooperación entre administraciones, empresas y sociedad para avanzar hacia un modelo de desarrollo más resiliente, sostenible e integrado.
(SERVIMEDIA)
05 Ago 2026
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